Peña Nieto en Canadá: cooperación binacional, visas y derechos humanos

lunes, 27 de junio de 2016
MONTREAL (apro).- Este lunes 27 comienza la visita oficial de tres días de Enrique Peña Nieto a Canadá. El presidente mexicano y su comitiva abordarán con Justin Trudeau, primer ministro canadiense, y con otras autoridades temas que obedecen al deseo de desarrollar una cooperación más estrecha entre ambos países. Uno de ellos tiene que ver con la publicitada cancelación de visas para el ingreso de ciudadanos mexicanos a Canadá, punto celebrado por distintos sectores pero que preocupa a algunos funcionarios canadienses. Además, varias voces han recomendado que la situación actual en materia de derechos humanos en México sea también abordada en esta visita. El mandatario mexicano sostendrá un encuentro con David Johnston, gobernador general de Canadá. Posteriormente mantendrá reuniones con el Primer Ministro Trudeau y sus respectivas comitivas. También será recibido por los líderes de los órganos legislativos, por los primeros ministros de Quebec y Ontario y, de igual manera, tendrá actividades con representantes empresariales y académicos. Consolidar la relación bilateral El primer ministro Trudeau prometió desde sus días en campaña estrechar los lazos con América Latina, siendo las relaciones con México uno de los puntos prioritarios en su agenda internacional. La visita del mandatario mexicano es la primera que Canadá acoge desde que Trudeau llegó al poder en noviembre de 2015. Asimismo, el encuentro entre ambos líderes días después en Turquía, en el marco de la reunión del G-20, se caracterizó por el mutuo compromiso de consolidar esta relación. De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, los temas a tratar en la visita serán la seguridad, el cambio climático, la competitividad económica, los intercambios académicos, la circulación de personas, la cooperación en ciencia y tecnología y la innovación. Falta ver si las reuniones de esta semana rendirán los frutos esperados y si el deseo de colaboración y el ambiente de cordialidad impedirán abordar asuntos delicados pero de gran trascendencia. México y Canadá mantienen relaciones diplomáticas desde 1944, las cuales se acrecentaron durante los años setenta y principios de los ochenta, cuando Pierre Elliot Trudeau, padre de Justin Trudeau, era primer ministro. Los vínculos ganaron después mayor peso con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994. Sin embargo, la llegada al poder de Harper en 2006 desaceleró la relación, ya que el conservador privilegió un acercamiento con Estados Unidos y Asia. Desde el año 2004 existe un canal de diálogo entre ambos gobiernos conocido como Alianza México-Canadá, por medio de una reunión anual donde funcionarios públicos, empresarios y académicos abordan asuntos relacionados con la agricultura, la energía, el medioambiente, el comercio, la innovación y la movilidad laboral. Existen de igual manera encuentros entre parlamentarios de ambos países. De acuerdo a la Secretaría de Relaciones Exteriores, el siguiente paso es la creación de un grupo de diálogo económico de alto nivel y un consejo empresarial, los cuales serán anunciados durante la visita del presidente mexicano a Canadá. Cerca de 96,000 mexicanos residen en Canadá y alrededor 60,000 canadienses viven en México. Existen diversos convenios binacionales en temas educativos, culturales y científicos, pero la relación más importante tiene que ver con asuntos económicos.  Ambos países ocupan el tercer puesto entre sus respectivos socios comerciales. De acuerdo a cifras de la Secretaría de Economía, en 2015 Canadá vendió 9,948 millones de dólares a México y recibió 10,546 millones en mercancías mexicanas. También, desde 1974 México y Canadá operan el Programa de trabajadores agrícolas temporales. El año pasado, cerca de 21,000 mexicanos laboraron en los campos canadienses. Otro tema de interés es el turismo. Según el Consejo de promoción turística de México, cerca de 1,800,000 canadienses visitaron en 2015 destinos mexicanos. Por su parte, la Comisión Canadiense de Turismo refiere que más de 200,000 mexicanos vacacionaron en Canadá en 2015. Esta cifra se incrementará considerablemente cuando entre en vigor la cancelación de la visa para ciudadanos de México. El tema de las visas En julio de 2009, el gobierno canadiense impuso una visa de entrada a los mexicanos. La decisión obedecía al alto número de solicitudes de refugio y a la sospecha de que muchas de éstas eran falsas. Entre el 2005 y el 2008, las solicitudes de refugio por parte de ciudadanos de México se triplicaron, representado el 25% del total, convirtiéndose en el país con más peticiones. Jason Kenney, en ese entonces ministro de Ciudadanía, Inmigración y Multiculturalismo declaró lo siguiente: “Además de crear significativas demoras y disparar los costos en nuestro programa de refugiados, el simple volumen de estas peticiones está socavando nuestra capacidad de ayudar a las personas que huyen de una verdadera persecución. Con mucha frecuencia, la gente que realmente necesita la protección de Canadá se encuentra en una larga fila, esperando meses e incluso años para que sus peticiones sean oídas. Esto es inaceptable”. Por su parte, a través de un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el gobierno de Felipe Calderón lamentó la decisión, señalando que las solicitudes de refugio sin fundamento legítimo respondían en buena medida a grupos y organizaciones de intermediarios que abusaban de mexicanos de buena fe, cobrando por servicios de asesoría para presentar casos fraudulentos. Sin embargo, grupos defensores de derechos humanos manifestaron que la medida afectaría a muchos mexicanos amenazados por la violencia en el país, la cual se incrementó considerablemente con la guerra a los narcotraficantes declarada por Calderón a finales de 2006. Una de las promesas de campaña del liberal Justin Trudeau fue la cancelación de esta visa, afirmando en su momento que debido a que Canadá y México pertenecen al TLCAN, los ciudadanos deberían desplazarse sin trabas. Trudeau se impuso en las elecciones de octubre de 2015 y pasaron pocos meses para que la supresión fuera anunciada. En enero de este año, en el marco de una reunión de trabajo en la ciudad de Quebec entre Claudia Ruiz Massieu, secretaria de Relaciones Exteriores de México, John Kerry, secretario de Estado de los Estados Unidos, y Stéphane Dion, Ministro canadiense de asuntos exteriores, este último hizo pública la decisión de su gobierno. La medida fue recibida con beneplácito en México, en los círculos empresariales y turísticos de Canadá y dentro de la comunidad mexicana afincada en ese país, aunque durante varios meses no se citó el momento específico de su entrada en vigor. La cadena Radio-Canadá informó que fuentes del gobierno canadiense marcaron como fecha el próximo primero de diciembre, aunque continúan las negociaciones entre las autoridades de ambos países y se espera que en los días de la visita de Peña Nieto a Canadá se confirme dicha fecha o se fije una más próxima. Pese a este ambiente de optimismo general, las fuentes consultadas por Radio-Canadá expresaron preocupación ante una probable nueva ola de solicitudes de refugio y a la falsificación de documentos que pueden ser difíciles de enfrentar, además de que la cancelación de las visas podría inquietar a las autoridades migratorias de los Estados Unidos por motivos de seguridad. Por su parte, los diputados conservadores han señalado que en caso de que se den peticiones masivas de refugio, el gobierno canadiense tendría que gastar millones de dólares para repatriar a las personas no seleccionadas a México. Cabe destacar que dentro de las negociaciones bilaterales ha sido evocada la posibilidad de una imposición parcial de la visa en caso de que más de 3,500 mexicanos soliciten refugio en un periodo de 12 meses. Derechos humanos En campaña electoral y durante sus primeras semanas como primer ministro, Justin Trudeau manifestó con vigor que Canadá tiene la obligación de jugar un papel de importancia en cuanto a la defensa de los derechos humanos en el escenario internacional, tema que no fue prioritario en el gobierno de Harper. Las palabras de Trudeau fueron recibidas con entusiasmo en diversas partes del orbe. En una carta a Trudeau hecha pública el pasado jueves 23, el capítulo canadiense de Amnistía Internacional solicitó que el primer ministro aborde con el presidente Peña Nieto la grave situación en materia de derechos humanos en México. Amnistía Internacional mencionó el preocupante número de personas desaparecidas desde 2006 (27,000 de acuerdo a lo indicado en la misiva), citando lo ocurrido con los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa como el símbolo de la gravedad de este escenario. En el mismo documento también se refleja la inquietud por los abusos que miles de migrantes centroamericanos deben enfrentar en su paso por México. De igual manera, se incluyen las declaraciones de cuatro mujeres mexicanas -pertenecientes a la Nobel Women’s Initiative-, quienes trabajan con víctimas de tortura y familias de desaparecidos. Este grupo de mujeres viajó a Canadá, con el apoyo de Amnistía Internacional, para reunirse con autoridades gubernamentales y considera que Trudeau debe preguntar a Peña Nieto sobre estos temas. El compromiso expresado por Trudeau para que Canadá sea un actor internacional de peso en la defensa de los derechos humanos toca también un punto significativo: el proceder de algunas compañías extractivas canadienses en el extranjero, tal y como ocurre en suelo mexicano y en otros países latinoamericanos. Hay que recordar que en octubre de 2010, cuando Trudeau era diputado liberal en el parlamento, su colega de partido John McKay presentó la iniciativa denominada “Ley C-300” para responsabilizar a compañías canadienses en el exterior en caso de malas prácticas. Trudeau votó a favor de este proyecto, aunque la iniciativa no logró los apoyos necesarios. El pasado 19 de mayo la ministra de Desarrollo Internacional, Marie-Claude Bibeau, señaló que el gobierno está examinando cómo actuar para ayudar a las comunidades afectadas por las actividades de ciertas empresas canadienses. Asimismo, Trudeau recibió el pasado mes de abril una carta firmada por decenas de organizaciones de diversos países, en donde se exhortaba al gobierno canadiense a modificar profundamente su política respecto a las actividades mineras en el exterior, a modo de garantizar la protección de los derechos humanos. Hasta el momento, no se ha informado que este tema vaya a ser abordado por los mandatarios de México y Canadá. Además de su agenda de reuniones con autoridades canadienses, Peña Nieto participará este miércoles en Ottawa en la Octava Cumbre de Líderes de América del Norte, con el primer ministro Trudeau y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.  

Comentarios