Al estrellarse, avión turco se lleva varias viviendas en un pueblo de Kirguistán; hay al menos 32 muertos

lunes, 16 de enero de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al menos 28 personas murieron en la localidad de Dacha-Suu, a unos 25 kilómetros de Biskek, la capital del Estado centroasiático de Kirguistán, cuando un Boeing 747 de carga turco se estrelló contra sus viviendas. En el accidente también perdieron la vida los cuatro tripulantes de la aeronave, que se partió en cuatro fragmentos de gran tamaño y se llevó por delante 23 casas del pueblo kirguís. De acuerdo con un despacho informativo de la agencia EFE, el morro del avión quedó empotrado en la pared de una casa, la cola clavada en el suelo y recostada al mismo tiempo sobre la azotea de otra vivienda, y otras partes del fuselaje esparcidas en plena zona habitada. “Los fragmentos de los cadáveres están esparcidos por todo el perímetro”, describió el viceprimer ministro kirguís, Mujammetkaliy Abulgazíyev, en declaraciones a los periodistas que se desplazaron a la localidad anexa al aeropuerto Manas de Biskek. El ministro de Situaciones de Emergencias, Kubatbek Borónov, confirmó la muerte de 32 personas, incluidos los cuatro tripulantes, mientras que su colega de Sanidad, Talantbek Batiralíyev, dijo que se han hallado fragmentos de otros nueve cadáveres, por lo que el número de víctimas del siniestro podría acercarse a cuarenta. “En el lugar del siniestro se han encontrado fragmentos de cuerpos de otros nueve fallecidos”, dijo Batiralíyev en unas confusas declaraciones recogidas por la prensa. Un portavoz de los servicios de emergencias precisó que entre los 32 muertos confirmados hay 13 niños, nueve mujeres y diez hombres. Al menos otras 12 personas, entre ellos seis menores de edad, resultaron heridas en el accidente y trasladadas a distintos hospitales de Biskek, según los últimos datos oficiales. Borónov explicó que el Boeing turco destruyó más de la mitad de todas las casas del pueblo. Los servicios de rescate ya localizaron una de las dos cajas negras del avión, según confirmó Chinguís Esengúlov, el portavoz del primer ministro kirguís, Sooronbay Zheenbékov. El Boeing 747-400 de ACT, que cubría la ruta entre Hong Kong y Estambul con escala para repostar combustible en Biskek, destruyó al menos 23 viviendas al caer al suelo sobre las 07.17 hora local (01.17 GMT), a menos de 300 metros de la pista de aterrizaje en la que debía tomar tierra. El Comité de Aviación Interestatal formó una comisión de investigación que volará hoy mismo a Biskek para esclarecer las causas de la tragedia. Por el momento se desconocen las circunstancias del accidente, aunque las autoridades ya descartaron un atentado terrorista y apuntaron a un fallo humano como la causa más probable. “Según datos preliminares, la versión de un atentado terrorista se descarta. Lo más probable es que el siniestro se deba a un fallo de pilotaje”, señaló Abulgazíyev. Una fuente en el aeropuerto Manas citada por la agencia rusa Interfax explicó que los pilotos no fueron capaces de dirigir el aparato hacia la pista de aterrizaje por la densa niebla que cubría el aeródromo en el momento del siniestro. Más de mil operarios, entre servicios de rescate, policías, militares y personal del aeropuerto, trabajan en el lugar del siniestro. El presidente de Kirguistán, Almazbek Atambáyev, decretó luto oficial para mañana, 17 de enero, en todo el territorio de la antigua república soviética. Por su parte, el canal de la televisión estatal KTRK retiró de la parrilla todos los programas de entretenimiento, en tanto que grupos de activistas iniciaron en las redes sociales una campaña para recoger dinero, medicamentos, ropa y comida para los damnificados en el siniestro.

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