Legalización de la mariguana en Canadá: del júbilo a la escasez

martes, 13 de noviembre de 2018
MONTREAL, Canadá (apro).– El pasado 17 de octubre, día en que Canadá puso en marcha la legalización de la mariguana con fines recreativos, los establecimientos autorizados para su venta contaron con largas filas de clientes. Igualmente, las tiendas en línea tuvieron un número de visitas sorprendente. El primer ministro Justin Trudeau expresó ese día en su cuenta de Twitter: “Beneficios fuera de las manos de los delincuentes. Protección para nuestros hijos. Hoy el cannabis ha sido legalizado y regulado en todo Canadá”. Trudeau tenía razones para celebrar: la legalización ha sido una de sus principales banderas políticas y la medida más importante que ha adoptado en sus tres años como primer ministro. La renegociación del TLCAN fue prolongada, la reforma electoral tan prometida no se llevó a cabo y las relaciones con varias provincias por temas energéticos y medioambientales han sido ásperas. A un año de las próximas elecciones federales, Trudeau recarga energías con el nuevo marco del cannabis. Una encuesta de la firma Abacus Data, hecha pública dos días antes de la entrada en vigor de la legalización, arrojó que 70% de los canadienses apoya la iniciativa. Algunas semanas después, la vida en Canadá transcurre de forma normal, a diferencia de los dichos de políticos conservadores y medios afines a esta doctrina que alertaban sobre un escenario catastrófico. Los hechos delictivos no han aumentado y el olor a mariguana, frecuente desde hace décadas, no se ha convertido en una nube que invada cada rincón urbano. De hecho, la legalización ha presentado un problema, pero de otro tipo: la oferta ha sido muy inferior a la demanda. El consumo de la hierba entre los canadienses es uno de los más altos del mundo. El informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen de 2017 situó al país norteamericano en la cuarta posición de su lista (12.7% de sus habitantes son consumidores frecuentes). Stéphanie Leclerc tiene 35 años de edad y fuma marihuana desde los 19. “La legalización es una buena medida. Espero que ayude a terminar con toda esa estigmatización hacia los consumidores, ya que los hay de todo tipo, como con el alcohol”, cuenta a Apro a pocos metros de ingresar en la tienda de la Sociedad Quebequense del Cannabis ubicada en el bulevar Acadie de Montreal.   Reglas La hierba estuvo prohibida en Canadá desde 1923. No obstante, su uso terapéutico fue autorizado en 2001 y, 12 años después, cuando se convirtió en líder de los liberales, Trudeau prometió que, de llegar al gobierno, llevaría a cabo la legalización con fines recreativos. En abril de 2017, ya como primer ministro, presentó la propuesta al Parlamento. Tras su aprobación en este órgano legislativo, el documento pasó al Senado. El 21 de junio de este año, los senadores lo aceptaron. En julio de 2017 entró en vigor la legalización del cannabis en Uruguay, país pionero en una medida para todo el territorio nacional. La canadiense comenzó a aplicarse el pasado 17 de octubre. No obstante, Canadá se distingue por ser el primer miembro del G7 en hacerlo. La ley estipula que la posesión máxima individual es de 30 gramos. En cada hogar se pueden cultivar hasta cuatro plantas (salvo en Quebec y Manitoba, provincias que prohibieron completamente esta práctica). La edad mínima de compra y consumo es de 18 años. Sin embargo, cada gobierno provincial impone la que juzgue más conveniente. Alberta y Quebec consideran esta edad, pero en el resto del país es de 19 años. La mayoría de provincias y municipios se ha decantado por aplicar las mismas normas relativas al tabaco para el consumo cannábico. Es decir, permitirlo en sitios públicos al aire libre (como parques y calles) y prohibirlo cerca de escuelas, hospitales y en sitios cerrados. Algunas autoridades han optado por disposiciones más restrictivas. La mariguana es cultivada por compañías privadas que obtuvieron una licencia federal. Existen 188 productores autorizados en el país. No obstante, un puñado de empresas controla la mayor parte de esta actividad. Canopy Growth, Tilray y Aurora Cannabis son las más importantes. El 75% de los impuestos recabados por la venta de la hierba es para las provincias y el 25% restante para Ottawa. Según Estadísticas Canadá, la venta de mariguana el año pasado representó unos 5 mil 300 millones de dólares canadienses (unos 4 mil millones estadunidenses). La ley federal dio libertad a cada provincia para decidir el modelo de venta. Por ejemplo, Alberta optó por ceder a particulares su red de establecimientos. Ontario, la provincia más poblada, cuenta únicamente con un servicio gubernamental de venta en línea (las tiendas privadas comenzarán a operar a principios de 2019). Columbia Británica también tiene página web y sólo un establecimiento –ambos propiedad del gobierno–, aunque en próximas fechas se autorizarán decenas de licencias privadas. En el caso de Quebec, la red de 12 tiendas y el sistema en línea son gubernamentales, bajo la administración de la Sociedad Quebequense del Cannabis. El sistema de venta en línea de Ontario tuvo unos 38 mil pedidos en las primeras 12 horas de su apertura. A su vez, la Sociedad Quebequense del Cannabis informó que en la primera semana de operación registró más de 138 mil transacciones (tanto en establecimientos como en internet). Cientos de miles de canadienses se han volcado a comprar marihuana por vías legales.   Escasez Sin embargo, tras el júbilo ha llegado una ola de decepción porque la hierba escasea. En la provincia de Nuevo Brunswick, nueve de las 20 tiendas están cerradas desde la semana pasada por falta de productos. Los establecimientos en Nueva Escocia han reducido sus horarios de apertura en seis horas por la misma razón. El servicio de venta de Ontario anuncia en su página web que los envíos están demorando por la alta demanda. “No me gusta la idea de seguir alimentando el mercado negro. Existen problemas de suministro, pero creo que hay que ser pacientes”, dice Stéphanie Leclerc a unos metros de la sucursal de la Sociedad Quebequense del Cannabis. La fila ahí sigue siendo larga, ya que sólo abre sus puertas de jueves a domingo por el número reducido de productos. En su interior, se aprecia que muchos anaqueles están vacíos. Los clientes adquieren sobre todo hierba seca. Tanto los aceites como las pastillas de cannabis se han agotado desde hace tiempo. A la salida de esta tienda, Mathieu Morin, estudiante universitario, muestra el frasco con 3.5 gramos de la variedad sativa que compró por 20 dólares. “Si la situación empeora, voy a tener que llamar a la persona que antes me surtía”, comenta. La Sociedad Quebequense del Cannabis informó en un comunicado que los problemas de oferta se irán resolviendo con el paso de las semanas, precisando que han existido dificultades de suministro por parte de los productores. En declaraciones a Global News, los responsables del sistema de venta en Columbia Británica manifestaron que las compañías encargadas del cultivo no entregaron todas las cantidades pactadas. En respuesta, diversas firmas productoras han subrayado que cumplen con las cuotas impuestas por las provincias. Según Estadísticas Canadá, el consumo de cannabis en el país es de 773 toneladas anuales. El Instituto C.D. Howe lo sitúa en 610, pero advierte que la producción legal el primer año será de 210. Serge Brochu, director del Instituto universitario sobre las adicciones de Montreal, dice a Apro respecto a las cifras de consumo: “Son predicciones basadas en gran medida en sondeos. Es difícil evaluar qué ocurrirá por varias razones. Está el ambiente de novedad y curiosidad tras el nuevo marco legal. También muchas personas consumen mariguana, pero mienten en las encuestas”.   Pendientes El gobierno federal se ha puesto como objetivo controlar el 50% del mercado del cannabis al término del primer año de la legalización. La meta suena ambiciosa debido a los problemas de suministro. Ginette Petitpas Taylor, ministra de Salud, señaló la semana pasada que se esperan cambios necesarios en el sistema legal. “Creemos, sin embargo, que los productores podrán paulatinamente ajustarse a la demanda”, precisó. Asimismo, su Ministerio ha anunciado la contratación de 300 empleados adicionales para otorgar con mayor rapidez otras licencias de producción. Cabe señalar que, en el estado de Washington, la venta autorizada por el gobierno controlaba el 18% del mercado al final del primer año de la legalización; actualmente abarca el 72%. Otro asunto en Canadá que ha salido a colación es el temor por un aumento radical del consumo. Un informe de la firma Deloitte vaticina que podría incrementarse en 35% en el primer año, cifra retomada por distintos organismos como elemento de crítica. “En Colorado y Washington, donde se dio una comercialización más fuerte, se constató un aumento, pero ligero. Después algunas cifras mostraron que el consumo se estabilizó e incluso se redujo un poco”, afirma Serge Brochu. El investigador expresa que la legalización ha sido la medida adecuada, pero subraya que es necesario insistir sin tregua sobre los peligros del cannabis. “Se habló mucho de la lucha contra el crimen organizado y de la protección de los jóvenes, pero hay que seguir recalcando que el abuso en el consumo del producto implica riesgos. Las autoridades federales y provinciales deben hacerlo de forma más pronunciada para que, como en el caso del tabaco o el alcohol, la gente esté al tanto”, apunta. Quedan aún puntos pendientes en la legalización. Ottawa analiza dar luz verde el próximo año a la comercialización de comestibles, cremas y extractos cannábicos. Otro asunto tiene que ver con las personas que fueron condenadas por posesión simple de la hierba antes del nuevo marco regulatorio, ya que sus antecedentes criminales son muchas veces una traba de importancia para salir del país o encontrar empleo. Judy Wilson-Raybould, ministra de Justicia, anunció el día de la legalización que sus pares liberales presentarán una propuesta de ley para permitir que estos individuos soliciten la anulación de antecedentes, siempre y cuando hayan cumplido con su condena. No obstante, Wilson-Raybould precisó que las causas por posesión simple aún abiertas no serán anuladas, a menos que la Oficina del Ministerio Público de Canadá decida hacerlo. Entre la escasez y los aspectos pendientes, la mariguana legal ya es una realidad en suelo canadiense.

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