Alcanzan sólo dos de cada 10 centroamericanos "sueño americano"; huyen de miseria y violencia: CEPAL

miércoles, 12 de diciembre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al enfrentarse a las múltiples barreras migratorias instaladas en México y en Estados Unidos, apenas dos de cada diez personas que salen de Centroamérica alcanzan su destino en el vecino país del norte, donde ocupan los trabajos menos calificados y se convierten en la principal fuente de ingresos de sus países, señaló un estudio publicado hoy por la ONU. El informe, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), exhibe los factores que obligan a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares cada año para probar suerte en el norte. En primer lugar, el estudio destaca las altísimas tasas de pobreza –74% en Honduras-- y de inseguridad, con tasas de homicidio de entre 26 y 60 por cada cien mil habitantes según el país y una violencia de género desatada –en El Salvador, 10 de cada 100 mil mujeres de más de 15 años son asesinadas cada año--. También influyen los factores climáticos, pues según el estudio, gran parte de los migrantes centroamericanos salieron de las áreas rurales pobres de sus países, cuyas economías dependen en gran medida del sector agrícola, especialmente en los casos de Honduras y Guatemala. Así, seis de cada diez niños salvadoreños que fueron deportados en 2016 provenían de zonas rurales, mientras que el 43% de los hondureños deportados habían huido de la miseria agrícola de su país, agravada por las condiciones climáticas recientes. El fenómeno meteorológico conocido como “El Niño” creó un “corredor seco” en Centroamérica, que provocó pérdidas agrícolas enormes en 2015 –hasta el 80% de la producción de frijol se echó a perder en Honduras-- y hundió a 3.5 millones de centroamericanos en una situación tan precaria que la ONU consideró que necesitaban asistencia humanitaria, mientras que un millón y medio de personas pasaron hambre. Ante tales condiciones, cientos de miles de personas –la mitad de ellos con menos de 24 años y sin educación secundaria completa-- no tienen otra opción sino la de probar suerte en Estados Unidos de manera indocumentada. A menudo, los que emprenden el viaje aspiran a reunirse con sus cercanos: el estudio muestra que 82% de los migrantes que salen de Centroamérica tiene familia ahí. El número de habitantes del Triángulo Norte de Centroamérica que reside en Estados Unidos se disparó en un 35% entre 2009 y 2017, y alcanza actualmente 3.5 millones de personas, una cifra que sería sustancialmente mayor si cientos de miles de personas no fuera detenida y deportada cada año en la frontera –entre 2013 y 2017, las autoridades estadunidenses detuvieron a 180 mil niños-. La importante diáspora centroamericana en Estados Unidos -- más de uno de cada cinco salvadoreños vive ahí--, el 58% de la cual ocupa trabajos de baja calificación, alimenta las precarias economías de los países centroamericanos, cuya sobrevivencia depende de las remesas: en Honduras, por ejemplo, el 20.2% del PIB proviene de los envíos de dólares de los migrantes. En los últimos años el panorama se oscureció para la población centroamericana. Con el endurecimiento de las medidas antimigrantes durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el 57% de los migrantes centroamericanos cruzan México con los servicios de los coyotes; pero aún así, se enfrentan al doble filtro de las autoridades migratorias mexicanas –el número de detenciones se disparó en un 59% entre 2017 y 2018-- y estadunidenses. Durante su tránsito por México, los migrantes centroamericanos se exponen a graves riesgos: según el informe, un centroamericano tiene una probabilidad ocho veces mayor de ser secuestrado que un mexicano, mientras que uno de cada cuatro migrantes sufre algún abuso o delito. En Estados Unidos se enfrentan con las políticas antimigrantes implementadas por la administración del presidente Donald Trump. Según el estudio, el número de deportaciones de centroamericanos se disparó en un 56% entre febrero y junio de 2018; la enorme mayoría de ellos fue retornada a zonas rurales o pequeñas ciudades. Ante esta situación, la CEPAL y la FAO emitieron una serie de recomendaciones para detonar el desarrollo de los países de Centroamérica y para reducir los obstáculos a la migración. Entre ellas, subrayan la necesidad de “erradicar los altos niveles de pobreza, especialmente en Honduras” y de garantizar un sistema de seguridad social; pero también de combatir la inseguridad para los migrantes en tránsito y expandir las opciones de migración regular.

Comentarios