Tormenta en la comunicación del Vaticano: dimiten los dos voceros

lunes, 31 de diciembre de 2018
ROMA, (apro). — En un giro inesperado para la comunicación vaticana, el papa Francisco aceptó este lunes, sin dar explicaciones, la renuncia de su portavoz, el estadunidense Greg Burke, y de la subdirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la española Paloma García Ovejero, según fue informado por la institución a través de un brevísimo comunicado. Tal y como el Vaticano, tampoco Burke y García Ovejero han ofrecido aclaraciones sobre las motivaciones por las que presentaron su renuncia, una decisión que se produce tras un año turbulento para la comunicación vaticana. En su reemplazo, ejercerá de manera temporal como director de la Sala de Prensa del Vaticano el italiano Alessandro Gisotti, un funcionario veterano de la institución, de 44 años, y hasta ahora responsable de las redes sociales del dicasterio (ministerio) de Comunicación de la Santa Sede. Tanto Burke como García Ovejero habían sido nombrados en julio de 2016 por el Papa argentino y pertenecen al sector conservador de la Iglesia católica, el que pedió poder con la elección de Francisco en 2013, un pontífice considerado progresista en temas socioeconómicos. Burke, de hecho, es un supernumerario de la conservadora organización del Opus Dei, fue corresponsal de la (también conservadora) cadena estadounidense Fox News y, luego, asesor de la comunicación vaticana desde 2012. Paloma Ovejero, en cambio, fue reportera primero en Madrid y luego en Roma (cuatro años) de la cadena Cope, la radio de la Conferencia Episcopal Española, y, según algunas fuentes, está vinculada al Camino Neocatecomenal. Durante su mandato, mejoraron el funcionamiento del sistema de envío de los comunicados papales a los periodistas acreditados, así como llevaron adelante algunas otras iniciativas de modernización de la comunicación vaticana, como crear una herramienta en línea para acceder a la agenda oficial del Papa argentino. No obstante, en los dos años a cargo de la Oficina de Prensa del Vaticano, también no faltaron críticas por la gestión de Burke y García Ovejero y se extremó la tensión entre los periodistas vaticanistas acreditados ante la institución. En algún caso, los dos portavoces incluso tuvieron que salir a minimizar algunas declaraciones del Papa concedidas directamente a reporteros en encuentros privados. Todo ello coincidió también con algunos resbalones en la comunicación del propio Francisco. Por ejemplo, en su viaje a Chile de comienzos de 2017, cuando defendió a un sacerdote, acusado de encubridor de un caso de abuso, lo que levantó un gran revuelo a nivel internacional, dentro y fuera de la Iglesia. El primer cortocircuito visible de esto fue el denominado ‘lettergate’, un escándalo que en marzo pasado hizo rodar la cabeza de Darío Viganò, un monseñor italiano que había sido designado al frente de la Secretaría de Comunicación en junio de 2015, y que rápidamente se había convertido un personaje de gran influencia en el Vaticano. El papa Francisco aceptó, de hecho, su renuncia después de que el sacerdote se viera envuelto en una serie de críticas, acusado de haber manipulado información, por haber divulgado parcialmente una carta privada de Benedicto XVI con una foto alterada. Como consecuencia de esto, los detractores de Viganò lo criticaron, aduciendo que había violado códigos de la deontología periodística y dañado la credibilidad del Vaticano y del Papa. Luego, en agosto, el sector adverso al Papa argentino lo atacó acusándolo públicamente de encubrir a un excardenal acusado de abusos y pidió su dimisión como jefe de la Iglesia católica. La agresión tuvo su momento más incendiario el 26 de agosto, con la difusión de una carta acusatoria del exnuncio en Estados Unidos, Carlo Maria Viganò (no vinculado al otro Viganò) y divulgada por cuatro medios conservadores, incluido el español ‘InfoVaticana’ y el canadiense ‘LifeSiteNews’. Ante ello, la defensa más fuerte a favor del Papa provino desde fuera del Vaticano. El jesuita Antonio Spadaro, amigo del Papa pero sin puestos de relevancia en la Santa Sede, grupos de informadores latinoamericanos y antiguos comunicadores vaticanos, como el sacerdote estadounidense Thomas Rosica, aportaron pruebas, documentos y testimonios en defensa del Papa, en particular por su gestión del caso de Theodore Edgar McCarrick, antiguo cardenal despojado de la púrpura en junio por voluntad de Francisco. Otro personaje que actuó en defensa de Francisco muy activamente fue Andrea Tornielli, un veterano vaticanista italiano y periodista de La Stampa y Vatican Insider. Su esfuerzo valió un premio. El pasado 18 de diciembre, Francisco nombró a Tornielli como Director de la Dirección del Dicasterio para la Comunicación, un cargo nuevo que no existía antes. “Finalmente el colega Tornielli puede ejercer su papel sin usar a un cotidiano ‘independiente'”, llegó entonces a escribir irónicamente Marco Tossati, un vaticanista cercano al sector conservador. El nombramiento de Tornielli se sumó además al Paolo Ruffini, como nuevo prefecto del ministerio antes presidido por Viganò, y quien llegó a ese puesto tras que el cargo fuera ejercido de manera temporal por el argentino Lucio Ruiz. Ruffini pasó de esta manera a estar a cargo de la influyente estructura mediática de la Santa Sede, integrada por L’Osservatore Romano, el diario papal, el sitio Vatican News, Radio Vaticana y Vatican Media (el antiguo Centro Televisivo Vaticano), que posee unos 600 funcionarios. Por otra parte, Francisco también nombró al profesor Andrea Monda, docente de religión, como director del diario L’Osservadore Romano, en reemplazo de Gian Maria Vian, lo que fue interpretado por algunos analistas como una decisión vinculada a que éste no reflejaba en el rotativo la opinión del Papa. De acuerdo con algunas fuentes, el nombramiento de Tornielli, en particular, fue probablemente la gota que hizo desbordar el vaso y llevó a la dimisión de Burke y García Ovejero, según opinó el vaticanista Francesco Grana, del diario Il Fatto Quotidiano. La renuncia de los dos voceros fue “una bofetada” contra el papa Francisco, indicó Grana.

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