Víctimas de abuso del cura chileno Fernando Karadima piden al Papa 'acciones ejemplares”

miércoles, 2 de mayo de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, víctimas de abusos del cura chileno Fernando Karadima, pidieron al Papa Francisco que “transforme en acciones ejemplares y ejemplificadoras sus cariñosas palabras de perdón”. Los tres jóvenes, abusados cuando eran menores de edad, señalaron que en sus reuniones a solas con cada uno de ellos en la residencia Casa Santa Marta, el máximo pontífice de la Iglesia católica se mostró “muy receptivo, atento, empático”, y les pidió que le mandarán sugerencias en los próximos días. Se necesitan “acciones”, pues “de no ser así, todo esto será letra muerta”, destacaron en un comunicado conjunto, y reconocieron que el Papa les pidió perdón “en nombre propio y a nombre de la Iglesia universal”, un gesto que dijeron agradecer igual que “la hospitalidad y generosidad” recibida en estos días, en los que han sido acogidos en el Vaticano. “Pudimos conversar de manera respetuosa y franca con el Papa. Abordamos temas difíciles como el abuso sexual, el abuso de poder y sobre todo el encubrimiento de los obispos chilenos. Realidades a las que no nos referimos como pecados, sino como crímenes y corrupción y que no se agotan en Chile, sino que son una epidemia”, resalta el documento. Añade: “Una epidemia que ha destruido miles de vidas de niños, niñas y jóvenes. Personas que confiaron y que fueron traicionados en su fe y en su confianza. Hablamos desde la experiencia. Una a la que otros no han logrado sobrevivir”. De acuerdo con un despacho informativo de la agencia EFE, Cruz, Hamilton y Murillo mantuvieron por separado reuniones con el pontífice y en ellas le expusieron “la gravedad del encubrimiento del abuso, porque lo sostiene, lo replica, lo hace impune y favorece la creación de redes de abuso dentro y fuera de la Iglesia”. Asimismo, le transmitieron que “la Iglesia tiene el deber de transformarse en aliada y guía del mundo respecto de la lucha contra el abuso, y refugio para las víctimas”, algo que, subrayaron, actualmente no existe. Los tres denunciaron que durante los últimos diez años fueron tratados “como enemigos” porque lucharon “en contra del abuso sexual y el encubrimiento en la Iglesia”, pero matizaron que “en estos días” conocieron “un rostro amigable de la Iglesia, totalmente diferente”. Karadima fue condenado en 2011 por la justicia canónica a una vida de reclusión y penitencia por los abusos cometidos, que fueron encubiertos durante muchos años por el obispo de Osorno, Juan Barros. Éste fue defendido a ultranza por el Papa Francisco, pero tras la investigación que ordenó al obispo maltés Charles Scicluna, aseguró que había sido mal informado, pidió perdón a todas las víctimas y convocó a Cruz, a José Murillo y a James Hamilton al Vaticano para hablar con ellos en privado.

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