Sacerdote admite posesión de pornografía infantil ante tribunal civil del Vaticano

viernes, 22 de junio de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Monseñor Carlo Alberto Capella admitió este viernes la acusación en su contra por posesión de pornografía infantil en ingente cantidad, pero aseguró que fue producto de una “crisis personal”. El sacerdote, quien prestaba servicio en la nunciatura apostólica de Washington, declaró lo anterior ante el tribunal civil del Estado de la Ciudad del Vaticano, durante la primera audiencia del juicio que se le sigue. Cuando la diplomacia de Estados Unidos advirtió a la Santa Sede de las sospechosas actividades en internet por parte de Capella --arrestado formalmente el 7 de abril pasado--, de inmediato el religioso fue convocado al Vaticano y se le inició un proceso judicial según la ley firmada por el Papa Francisco en 2013, que tipifica por primera vez en el ordenamiento judicial vaticano el delito de posesión y distribución de pornografía infantil. Ante el presidente del Tribunal vaticano, Giuseppe Dalla Torre, el religioso “admitió determinados hechos”, reconoció su abogado Roberto Borgogno, pero de inmediato aclaró: “queremos redimensionar, llevar a su justa dimensión los hechos transmitidos por los medios” de información. En su interrogatorio, Capella dijo que la posesión de aquel material dependió de una crisis desencadenada por su traslado de Roma a Washington, donde colaboraba con el exnuncio apostólico en México, Christophe Pierre. Después del diplomático, dos personas prestaron testimonio: Gianluca Gauzzi, el ingeniero informático de la Gendarmería Vaticana que analizó el material digital, y el médico psiquiatra Tommaso Parisi, que atiende al imputado. En su testimonio, Capella --originario de la ciudad italiana de Carpi y de 51 años de edad-- recorrió su vida sacerdotal en la diócesis de Milán y su ingreso en el servicio diplomático vaticano en 2001, su paso por India, Hong Kong y el propio Vaticano. Explicó que su malestar comenzó a finales de 2016 cuando le comunicaron su traslado a Estados Unidos, donde comenzó, según dijo, “un conflicto interior” y “un sentimiento de vacío” que se tradujeron en una consulta impropia de internet y “actos compulsivos”. “Me equivoqué al minimizar la crisis que atravesaba y a pensar que podía manejarla solo: estaba en un contexto nuevo, no tenía amigos ni referentes, busqué hacer frente con remedios espirituales para no hacer pesar mi estado de ánimo en la nunciatura”, aseguró. Así, mediante la inscripción a una red social, abundó, comenzó a tener conversaciones vulgares e intercambio de material pornográfico que incluía a adultos con menores de entre 13 y 17 años. En los diversos dispositivos de su propiedad se encontraron entre 40 y 55 de estos. El médico Parisi atestiguó sobre la situación de inestabilidad afectiva del imputado y de la terapia que le prescribió, que incluyó ansiolíticos. Tras haber escuchado estos testigos, el tribunal convocó a una nueva audiencia para mañana a las 10:00 hora local (09:00 GMT). Con información de la agencia Notimex

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