Acusan a Boris Johnson de corrupción y acoso sexual

miércoles, 2 de octubre de 2019
LONDRES (apro).- El primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, quedó envuelto en un nuevo escándalo, esta vez por supuesto abuso sexual a dos periodistas y por un acto ilegal respecto a sus vínculos con una empresaria estadunidense, en medio del complicado “divorcio” entre Gran Bretaña y la Unión Europea (UE). La primera acusación fue dada a conocer por el semanario inglés The Sunday Times, que en una investigación publicada el 22 de septiembre reveló que el mandatario británico habría cometido un acto ilegal respecto a sus vínculos con la empresaria estadunidense Jennifer Arcuri, de 34 años. El informe indicó que presuntamente Arcuri recibió miles de libras esterlinas de un organismo gubernamental británico, además de trato preferencial, por la amistad entre ella y Johnson durante el periodo de este último como alcalde de Londres, entre 2008 y 2016. El dominical inglés también informó que Arcuri y el ahora primer ministro británico tuvieron un romance, cuando ella aconsejaba a la alcaldía de Londres en 2012. Las revelaciones del Sunday Times intensificaron las presiones sobre Johnson, en momentos en que el mandatario trata de romper el impasse político en el Parlamento por sus planes en torno al Brexit. Varios organismos oficiales, entre ellos un ente regulador de la alcaldía de Londres, están ahora investigando las acusaciones del Sunday Times, acerca de que Johnson presionó para que la empresaria obtuviera un contrato por decenas de miles de libras, entre otros favoritismos. Además, el mandatario habría llevado a Arcuri a varios viajes de negocios oficiales financiados por la alcaldía londinense, a pesar de que la estadunidense no estaba acreditada para los mismos. Tanto Johnson como Arcuri negaron las acusaciones. El semanario inglés informó que ella le reveló a cuatro amigos que tuvo un romance con Johnson cuando éste se desempeñaba como alcalde de Londres, una relación que habría comenzado poco después de que se conocieron en 2012. Ello ocurrió cuando Johnson, por entonces de 47 años y que estaba casado en segundas nupcias, hacía campaña por su segundo mandato en la alcaldía de Londres. Arcuri, que tenía entonces 27 años, finalizaba un posgrado en negocios en la capital británica. La publicación inglesa citó como una de sus fuentes a David Enrich, quien trabajaba para The Wall Street Journal en 2013 cuando, según él, entrevistó a Arcuri para un artículo sobre su socio de negocios. Fue Enrich quien reveló el supuesto romance entre la empresaria y Johnson. La investigación informó que el alcalde solía visitar a la estadunidense en su apartamento del este de Londres, a escondidas de su esposa. También indicó que Johnson ayudó a Arcuri en su primer proyecto empresarial, al asistir a cuatro eventos que ella había organizado con empresarios y personas del mundo de negocios. Pero esa no fue la única ayuda que ella recibió. Aparentemente Arcuri consiguió 11 mil 500 libras (14 mil dólares) en fondos de una organización pública que respondía directamente a órdenes del alcalde. Johnson además la ayudó al llevarla consigo a viajes de negocios oficiales a Malasia, Nueva York, Singapur y Tel Aviv. En varias instancias, la oficina del alcalde intervino para permitirle a la estadunidense asistir a reuniones oficiales de negocios, a pesar de que ella no era una delegada oficial, de acuerdo con la investigación del Sunday Times. Otro de los emprendimientos comerciales de Arcuri, Hacker House, obtuvo en febrero pasado un subsidio público por 100 mil libras (unos 120 mil dólares), meses antes de que Johnson se convirtiera en primer ministro. Otras acusaciones Los problemas para el mandatario no terminaron allí, ya que el pasado 30 de septiembre la periodista inglesa Charlotte Edwardes, quien actualmente trabaja para The Sunday Times, acusó a Johnson de haberla “tocado impropiamente” durante un almuerzo de trabajo en 1999, en las oficinas del magazine de derecha The Spectator, donde por entonces el ahora premier se desempeñaba como editor. Edwardes denunció públicamente al primer ministro de haberle tocado el muslo por debajo de la mesa, “tan fuerte” como para hacerla sentar derecha “de un salto”. Otra periodista que se encontraba en la mesa le contó a Edwardes más tarde que Johnson también la tocó a ella durante ese mismo evento. El mandatario negó de inmediato las acusaciones. Tras las declaraciones de Johnson, Edwardes respondió a través de su cuenta de Twitter: “Si el primer ministro no se acuerda de ese incidente, entonces claramente tengo una mejor memoria que él”. Johnson, quien hace dos meses reemplazó a Theresa May como jefe del Partido Conservador y primer ministro, prometió que sacará a Gran Bretaña de la UE el 31 de octubre, “con o sin acuerdo” con Bruselas. Sus oponentes en el Parlamento, que incluyen integrantes de su propio partido, están determinados a evitar un Brexit sin acuerdo, el cual llevará al país a una de las peores recesiones en décadas. Los parlamentarios ya han aprobado una ley que obliga al gobierno a pedirle a la UE una extensión al plazo máximo del 31 de octubre por el Brexit, en caso de no llegarse a un acuerdo entre ambas partes. Sin embargo, Johnson se niega a esa opción, y dijo que prefiere “morir en una zanja” que posponer la salida de Gran Bretaña del bloque comunitario. El primer ministro enfrentó las acusaciones poco antes de iniciarse el congreso anual del Partido Conservador, durante el cual el mandatario informó que está “cerca” de conseguir un acuerdo con Bruselas por el Brexit. Johnson inició la cita anual de los tories acompañado de su novia, Carrie Symonds, a quien conoció cuando ella trabajaba para el Partido Conservador. El inicio del congreso en Manchester coincidió con el dictamen de la Corte Suprema del Reino Unido, la máxima instancia judicial del país, que calificó de “ilegal, sin efecto y nula” la decisión de Johnson de prorrogar cinco semanas el Parlamento, para supuestamente impedir que los legisladores debatieran los detalles de su plan por el Brexit. Ese dictamen llevó a varios parlamentarios a pedir la renuncia inmediata a Johnson, lo que este rechazó. Sin embargo, el jefe del gobierno se vio obligado a aceptar la decisión judicial y debió comparecer el mes pasado ante la Cámara de los Comunes, donde de todos modos se mostró desafiante con los parlamentarios, insistiendo en la posibilidad de un Brexit sin acuerdo. El mandatario incluso fue acusado de incitar a la violencia, al utilizar un lenguaje “incendiario”, principalmente por calificar la ley del Parlamento contra un Brexit sin acuerdo como ‘Ley de la rendición’ (Surrender Act), y por llamar a aquellos que quieren posponer la salida del país de la UE como “traidores”. Por su parte, Jo Swinson, la jefa de la terca fuerza política del país, el Partido Liberal Democrático, indicó que varias agrupaciones opositoras están evaluando la opción de sacar a Johnson del poder al invocar una moción de no confianza, y crear un gobierno interino “de unidad nacional”. A pesar de que la mayoría de los parlamentarios apoyan al primer ministro, varios conservadores expresaron preocupación por las acusaciones contra el jefe de los tories. Justine Greening, exministra conservadora y quien fue expulsada de su partido por haber apoyado a la oposición en su intento por impedir un Brexit sin acuerdo, dijo que las acusaciones por corrupción y abuso sexual contra Johnson “son profundamente preocupantes”. “Estas acusaciones dejan al descubierto este tema clave sobre el carácter e integridad de los políticos en la vida pública, y qué estándares el electorado debe esperar de los gobernantes”, concluyó Greening.