Infectado por covid-19, Trump se queda sin argumento contra el voto por correo

viernes, 2 de octubre de 2020
WASHINGTON (apro).- El presidente Donald Trump tiene covid-19, hecho que lo desautoriza para socavar y declarar fraudulento al voto anticipado de los estadunidenses por medio del servicio postal, que es más una medida sanitaria para evitar el contagio del virus. Trump, que se ufanaba de no usar el cubrebocas, como recomiendan los médicos, científicos y epidemiólogos para ayudar a contener la propagación del coronavirus, se transformó en ejemplo mundial de irresponsabilidad frente una pandemia de magnitudes insospechadas.
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Hospitalizan a Trump tras dar positivo a covid-19 La Casa Blanca impoluta que presumía Trump se encuentra sumergida en una incertidumbre de contagios insospechados que, amén del presidente, alcanzaron a Melania, la primera dama, y a Hope Hicks, la asesora presidencial, y no se sabe a cuántos funcionarios más. “Esta noche, la primera dama y yo dimos positivo a la prueba de covid-19, comenzaremos la cuarentena y el proceso de recuperación inmediatamente. JUNTOS saldremos de esto”, escribió Trump en su cuenta personal de la plataforma de Twitter la madrugada del viernes. La noticia prendió la alerta y de inmediato una estampida de funcionarios del más alto nivel que habían estado cerca del mandatario corrieron a someterse a las pruebas médicas para saber si también estaban contagiados del virus letal. Mike Pence, el vicepresidente de Estados Unidos y su esposa fueron los primeros en reportar que dieron negativo a la prueba de covid-19, anunciando que ahora se mantendrían encerrados en su residencia oficial, desde donde operarían bajo las nuevas restricciones. La campaña presidencial del Partido Demócrata anunció que su candidato, el exvicepresidente Joe Biden, quien estuvo a escasos cinco metros de distancia de Trump el pasado martes por la noche durante el caótico debate presidencial, dio negativo a la prueba de contagio. En ese debate y como parte de su show de imprudencias, mentiras y aspavientos que protagonizó, Trump se burló de Biden al tocar el punto del cubrebocas y, apegado a su estilo de minimizar la crisis de salud, sacó del bolsillo de su saco y mostró la mascarilla que porta y no usa. El mandatario presumió en el debate que ninguno de sus miles de seguidores que acuden a sus actos de campaña sin cubrebocas había dado positivo a covid-19 y que asistían en masa porque lo adoran, contrario a lo que pasa con Biden, que usa mascarilla.

Minimizó la pandemia

Suele ser contraproducente escupir al cielo, dice un viejo adagio, y esa dicotomía del mensaje se puede aplicar a Trump, quien ahora, junto a su esposa, se encuentra consignado a una cuarentena obligatoria justo cuando falta un mes y un día para los comicios del 3 de noviembre. La pandemia por covid-19 que en Estados Unidos tiene infectados a más de 7 millones de personas -incluyendo a Trump en la estadística- y le ha costado la vida a unas 208 mil, es causa de reprobación del trabajo del presidente por parte de su ciudadanía, de acuerdo con las encuestas. El descrédito de Trump por su manejo de la crisis de salud aumentó cuando se dio a conocer que, para contribuir al libro “Rabia”, del connotado periodista y escritor Bob Woodward, el presidente reconoció haber minimizado la magnitud de la mortandad que acarrearía el virus. El periódico The Washington Post, del que Woodward fue director editorial, develó las grabaciones de las entrevistas que concedió el presidente al autor de “Rabia”, en las que se confirma sin temor a dudas la decisión de Trump de ocultar a su sociedad la letalidad del coronavirus.
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Biden desea una “rápida recuperación” a Trump tras dar positivo a covid Notificado desde enero pasado por parte de su equipo de Seguridad Nacional de todos los riesgos que implicaría la propagación de covid-19 en Estados Unidos, el 7 de febrero Trump se lo trasmite a Woodward sin escatimar detalles durante una entrevista telefónica. El 28 de febrero, durante una gira de trabajo por Carolina del Sur, el presidente de Estados Unidos declaró como “noticia falsa” el que la pandemia fuera tan mortal como venían señalando los epidemiólogos y la Organización Mundial de la Salud. Obstinado en que su nombre apareciera en el nuevo libro del legendario periodista, el 19 de marzo Trump le confiesa al escritor que “minimizo” la magnitud mortal de covid-19 para “evitar el pánico” entre la sociedad, a la que le aseguró que se trataba de un virus que desaparecería pronto. Frente a las cifras del aumento en los contagios y decesos, Trump empezó a propagar la noticia de que antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, estaría disponible en su país una vacuna para eliminar al coronavirus. Nadie en la comunidad internacional científica ni en la de Estados Unidos respalda la afirmación de Trump, a la que de inmediato Biden decretó como estrategia con fines proselitistas, ya que una vacuna probada y garantizada podría estar disponible hasta mediados de 2021. Con las encuestas de los medios de comunicación sobre la tendencia electoral en su contra, que dan a Biden una ventaja promedio de 8 puntos porcentuales para las elecciones del martes 3 de noviembre, Trump comenzó a difundir la denuncia del fraude.

Anticipa fraude electoral

Millones de ciudadanos estadunidense registrados en el padrón electoral han comenzado a recibir sus boletas de votación y a sufragar enviado su decisión por medio del servicio postal, como parte de las recomendaciones que hacen las autoridades de salud de sus estados para reducir los riesgos de contagio de covid-19. Consciente de que él representa la irreverencia y desdén de la pandemia y que sus seguidores lo emulan, Trump desde ya declara que por el voto anticipado a través del servicio postal habrá fraude en las elecciones. El presidente insiste en que los electores acudan en persona a las casillas para votar, que no hagan caso de los riesgos de contagio porque es más importante mantener la integridad del proceso democrático que se ve amenazado por el voto adelantado por medio del servicio postal. Al dar positivo a la prueba de covid-19, Trump se queda sin autoridad moral para presionar al sector ultraconservador de derecha, que también es el que tiene el menor nivel de educación, a que sin temor al virus arriesguen su salud y acudan a las casillas a sufragar personalmente. La pregunta que se hacen en Estados Unidos no es si se realizarán o no los otros dos debates presidenciales calendarizados para los días 15 y 22 de este mes de octubre, sino cuántos votantes arriesgarán su salud para votar en persona después del contagio de Trump. Biden puede ser el mayor beneficiado si, por la plaga de coronavirus que afecta a los huéspedes y funcionarios de la Casa Blanca, más electores optan por votar a través del servicio postal y de manera anticipada. Queda en el aire la duda sobre si Trump puede verse por igual electoralmente beneficiado si se victimiza y, a sus 74 años, se recupera rauda y misteriosamente gracias a un remedio que, aunque no es garantizado científicamente, lo declara como la solución al mal.

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