Covid 19

El Papa urge a gobiernos latinoamericanos 'rehabilitar política' y no desprestigiar a otros

Durante un foro sobre América Latina, el Papa Francisco urgió a los gobiernos de la región a "rehabilitar la política" y no desprestigiar a otros, pues agudiza la crisis por el covid-19-
jueves, 19 de noviembre de 2020

ROMA, Ita. (apro).- En su primera disertación específica sobre los daños provocados por la pandemia en América Latina, el Papa pidió a los políticos latinoamericanos “rehabilitar la política”, y alertó del peligro de desprestigiar al otro, ante una crisis cuyos daños “seguiremos viviendo por mucho tiempo”.

“En América Latina —constató el Papa —tenemos una habilidad muy grande para progresar en el desprestigio del otro”. Sin embargo, planteó Francisco: “¿quién paga ese proceso de desprestigio? Lo paga el pueblo, progresamos en el desprestigio del otro a costa de los más pobres, a costa del pueblo”.

En cambio, “la profundidad de la crisis reclama proporcionalmente la altura de la clase política dirigente capaz de levantar la mirada y dirigir y orientar las legítimas diferencias en la búsqueda de soluciones viables para nuestros pueblos”, dijo Francisco, en un videomensaje grabado para los asistentes del seminario "América Latina: Iglesia, Papa Francisco y los escenarios de la pandemia", organizado por el Vaticano y que continuará hasta mañana.

"Esto nos pide a todos aquellos que tenemos una función de liderazgo aprender el arte del encuentro y no propiciar ni avalar o utilizar mecanismos que hagan de la grave crisis una herramienta de carácter electoral o social”, dijo el Papa.

El problema es que “el desprestigio del otro lo único que logra es dinamitar la posibilidad de encontrar acuerdos que ayuden a aliviar en nuestras comunidades, pero principalmente a los más excluidos, los efectos de la pandemia”, precisó.

Por eso, según Francisco, “es tiempo que la nota distintiva de aquellos que fueron ungidos por sus pueblos para gobernarlos sea el servicio al bien común y no que el bien común sea puesto al servicio de sus intereses. Todos conocemos las dinámicas de la corrupción que va por este lado”.

En esta línea, Francisco, quien también se dirigió a su propio clero, calificó de “lepra” las crisis intestinas que se desarrollan en el seno de la Iglesia.

“La pandemia del covid-19 amplificó y puso en mayor evidencia los problemas y las injusticias socio-económicas que ya afectaban gravemente a Latinoamérica toda y con mayor dureza a los más pobres”, continuó el Papa, al recalcar que esta pandemia “hizo aún más visible nuestras vulnerabilidades preexistentes”.

“Somos conscientes de que los efectos devastadores de la pandemia los seguiremos viviendo por mucho tiempo, sobre todo en nuestras economías, que requieren atención solidaria y propuestas creativas para alivianar el peso de la crisis”, insistió Francisco.

Gestión denigrante

Francisco se pronunció de esta manera durante un seminario que comenzó con una intervención del presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Marc Ouellet, quien abrió el encuentro subrayando que la corrupción y el desprestigio del otro han sido “aspectos denigrantes” que han estado “presentes en la gestión de la crisis”.

Junto a él, Alicia Bárcenas, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y también panelista del seminario, afirmó que es un momento en el que “necesitamos de liderazgos verdaderos”, según afirmó al citar a la expresidenta chilena y hoy Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, al nuevo presidente de Bolivia, Luis Arce, y al propio Francisco como ejemplo inspiradores.

“Somos la región más desigual y también la más golpeada por la pandemia de todo el mundo en desarrollo. Algo tendrá que ver”, subrayó Bárcenas. En América Latina, ha habido “más de 12 millones de casos de Covid, más 429 mil muertos, que además enfrenta su peor crisis económica en 100 años, con sus enormes efectos y consecuencias sanitarias, económicas, ambientales y políticas “, dijo Barcenas.

“Estamos ante un verdadero cambio de época y por eso debemos superar el desinterés por el bien común que nos ha impuesto el neoliberalismo”, sostuvo.

En esta línea, Miguel Cabrejos Vidarte, presidente de la CELAM, expresó su preocupación por “el desabastecimiento y la mínima disponibilidad de recursos económicos para la obtención de los equipos de bioseguridad, así y el insuficiente número de agentes públicos de salud”.

Por ello, ofreció el apoyo de la Iglesia para mantener “un papel proactivo y dinámico” en la interacción con los distintos sectores de las sociedades latinoamericanas en este difícil momento, así como se auguró que los Gobiernos entiendan la verdadera importancia de la salud pública.

Sobre este tema, Vidarte pidió también atención al problema de la sobrepoblación de las cárceles, que “está llevando a un gran desenlace de contagios y muerte”. 

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