Violencia

Más de 100 personas mueren en un ataque contra una localidad en el oeste de Etiopía

El ataque fue perpetrado por personas no identificadas en la aldea de Bekuji Kebelle. Los asaltantes incendiaron un número indeterminado de viviendas, provocando "cientos de desplazados". Amnistía Internacional asegura que la cifra de fallecidos aumentará con las horas.
jueves, 24 de diciembre de 2020

MADRID (EUROPA PRESS). - Al menos 100 personas murieron en un ataque ejecutado el miércoles en una localidad situada en el estado etíope de Benishangul-Gumuz (oeste), escenario de un repunte de las tensiones intercomunitarias durante los últimos meses, según han denunciado residentes y organizaciones como Amnistía Internacional.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, anunció este jueves que desplegará las fuerzas necesarias en la zona de Metekel, en el estado de Benishangul-Gumuz, situado en el oeste del país, para resolver los problemas de seguridad, según informa la cadena de televisión Fana.

Según las informaciones recogidas por el diario etíope Addis Standard, el ataque fue perpetrado por personas no identificadas en la aldea de Bekuji Kebelle. Los asaltantes incendiaron un número indeterminado de viviendas, provocando "cientos de desplazados", tal y como relataron testigos.

Admasu Kedebe, residente de la aldea, dijo que "hay cuerpos en las calles y las granjas", si bien no dio un balance concreto. Tesfahun Amogne, otro residente, habló de cerca de 500 asaltantes.

La Amhara Mass Media Agency resaltó que se trata de una "gran matanza" y apuntó a motivos étnicos detrás de la misma.

Algunos testigos acusaron a la etnia Gumuz de atacar a los pobladores, que pertenecen a las etnias Ahhara, Oromo y Shinasha, sin embargo, la organización no ha podido verificar esta información.

Por su parte, una enfermera de una clínica local relató en declaraciones a la cadena de televisión británica BBC que más de 30 heridos fueron ingresados, algunos de los cuales se encuentran en estado crítico. Asimismo, dijo que entre los heridos hay personas que han recibido disparos o que han sido apuñaladas.

Según Amnistía Internacional, que entrevistó a cinco supervivientes y un oficial, asegura que quedan docenas de cuerpos sin contar y que las muertes "probablemente subirán".

Ataques anteriores

De acuerdo con la organización, en septiembre otros ataques similares causaron 45 muertes y desplazaron a miles de personas, mientras que según la Comisión Etiope de Derechos Humanos, al menos 34 Ahmaras y Agews fueron asesinados por fuerzas Gumuz el pasado noviembre.

El portavoz del gobierno regional, Beyene Melse, señaló que "el número exacto de muertos no ha sido determinado, pero hay informaciones de que es muy alto", antes de acusar de lo sucedido a "elementos contrarios a la paz".

En esta línea, la rama regional del gubernamental Partido de la Prosperidad expresó su tristeza por la "horrible masacre de civiles" y pidió a la población que "trabaje en coordinación con la Policía federal y las fuerzas de seguridad regional" y que "se organicen para protegerse".

El ataque fue perpetrado un día después de que el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, realizara una visita a Benishangul-Gumuz para abordar el repunte de las tensiones. Así, destacó que Adís Abeba trabaja con las autoridades locales para encontrar soluciones a estos problemas.

Benishangul-Gumuz, situado a lo largo de la frontera entre Etiopía y Sudán, ha sido escenario de sangrientos episodios de violencia étnica en los últimos meses, algunos de los cuales han sido achacados al Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) y a grupos armados supuestamente apoyados desde Tigray.

Las autoridades federales etíopes anunciaron a finales de noviembre el fin de la ofensiva en Tigray, iniciada el 4 de noviembre por orden de Abiy tras un ataque ejecutado por el TPLF, que gobernaba en la región, contra una importante base del Ejército en la capital regional, Mekelle.

La escalada bélica ha sido la culminación de un pulso que comenzó con la llegada al poder de Abiy, como primer jefe de Gobierno. El TPLF fue el partido fuerte dentro de la coalición que gobernó Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), sustentada en las etnias.

El director de investigación de Amnistía Internacional, Netsanet Belay, ha condenado "el brutal ataque" y ha instado al gobierno a que "actúe para detener la violencia contra las minorías étnicas".

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