Alexei Navalny

El Kremlin niega la existencia del palacio secreto que Navalni le atribuye a Putin

"Al presidente se le atribuyen bienes que no existen, todas las propiedades del presidente de Rusia se especifican en la declaración que se publica anualmente", dijo el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.
miércoles, 20 de enero de 2021

MADRID (EUROPA PRESS).- El Kremlin negó la existencia de un macrocomplejo a orillas del mar negro que Alexei Navalni atribuyó al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en pleno pulso político entre las dos partes por el reciente retorno a Moscú del opositor y su inmediata detención.

Navalni publicó el martes un vídeo en el que daba cuenta de una investigación sobre un lujoso palacio construido en Gelendzhik, supuestamente para Putin. La finca se extiende por 68 hectáreas y la mansión tiene 17 mil 700 metros cuadrados, lo que elevaría el valor total del complejo hasta 100 mil millones de rublos (unos mil 120 millones de euros).

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que son acusaciones "absolutamente infundadas, es pura tontería".

"Al presidente se le atribuyen bienes que no existen, todas las propiedades del presidente de Rusia se especifican en la declaración que se publica anualmente", dijo, según la agencia de noticias Sputnik.

Peskov ironizó con el contenido del "maravilloso material" presentado por Navalni y advirtió a los ciudadanos en contra de enviar dinero a los "pseudoinvestigadores", por entender que la recepción de fondos "es probablemente la tarea principal". "Piensen antes de transferir dinero a estos estafadores", advirtió.

Navalni, que el 20 de agosto enfermó repentinamente durante un vuelo desde Siberia a Moscú y fue evacuado dos días después a Berlín, regresó el fin de semana a la capital rusa, a sabiendas de que, como finalmente ocurrió, iba a ser detenido.

 Un tribunal le ordenó que permanezca en prisión al menos durante 30 días, mientras que el dirigente opositor ha instado a sus seguidores a salir a las calles.

El opositor atribuye el incidente de agosto a un envenenamiento, una tesis que comparten también países europeos como Alemania e incluso la Organización para la Prohibición para las Armas Químicas (OPAQ). Moscú, sin embargo, niega tener pruebas que acrediten este ataque y acusa a los países occidentales de utilizar el caso como arma política.

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