Pandora Papers

Pandora Papers: Vargas Llosa usó paraíso fiscal para gestionar sus derechos de autor

A través de esta sociedad opaca, el escritor peruano afincado en España gestionó sus derechos de autor, de acuerdo con las pesquisas, como consta en la documentación obtenida en los Pandora Papers.
lunes, 4 de octubre de 2021

MADRID (apro).- El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa tuvo una sociedad en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes Británicas, a través de la cual canalizó sus ingresos por derechos de autor y la venta de algunas de sus propiedades, según descubrió la investigación global de los documentos de Pandora Papers.

Lo anterior, apenas tres días después de su polémica participación en la Convención Nacional del Partido Popular (PP), en la que cuestionó el valor del voto popular en América Latina al decir que “los latinoamericanos saldrán de la crisis cuando descubran que han votado mal. Lo importante de unas elecciones –dijo-- no es que haya libertad en esas elecciones, sino votar bien”.
    
Poco antes, en una entrevista durante su visita en México, se arriesgó a pronosticar que el presidente Andrés Manuel López Obrador se reelegiría.
    
Pero la tarde de este lunes la investigación periodística global de los Pandora Papers descubrió que Vargas Llosa creó la compañía Melek Investing cinco años después de que ganara el Premio Nobel de Literatura, y que estaba valorada en 1.1 millones de euros.
    
A través de esta sociedad opaca, el escritor peruano afincado en España gestionó sus derechos de autor, de acuerdo con las pesquisas, como consta en la documentación obtenida en los Pandora Papers, una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en la que participan, en España, el diario El País y la televisora La Sexta, y en México la revista Proceso.

El conocido autor ya apareció en los Papeles de Panamá en 2016, en una sociedad mercantil junto a su mujer de entonces, Patricia. En aquel momento se desvinculó de cualquier responsabilidad al respecto de la sociedad Talome Service Corp., culpando de las irregularidades a sus gestores. También responsabilizó al periodismo amarillo, pese a las evidencias del caso.
    
No obstante, en estas nuevas revelaciones Vargas Llosa aparece vinculado a la sociedad Melek Investing Inc., en la que consta como director y accionista, de acuerdo con la documentación obtenida en Pandora Papers.

La sociedad, registrada en Islas Vírgenes Británicas con una dirección en Lima, Perú, canalizó fondos procedentes de “royalties (derechos de autor) recibidas por sus escritos”.

Los medios referidos citan que en varios documentos firmados por el autor y fechados en el verano de 2015 –entre los que se encuentran los pasaportes peruano y español del novelista— se estipula, además, que también se gestionan en esa sociedad ingresos derivados de la venta de varias propiedades en Londres y en Madrid. En uno de los documentos se encuentra el consentimiento del escritor para actuar como director de la nueva compañía.

La incorporación de la sociedad se produjo en las mismas fechas en las que se confirmaba su ruptura con su prima, Patricia Llosa, y el inicio de su relación con Isabel Preysler. En esas fechas, el despacho OMC, uno de los 14 bufetes en el centro de la investigación, hizo las gestiones para la creación de esta sociedad.
    
La Sexta refiere que la documentación incluye cartas de recomendación de su agencia literaria en Barcelona o la entidad Jefferies LLC, donde se acredita la relación de varios años con su cliente y su honestidad. Su agente confirma que la firma que acompaña los formularios es la de Vargas Llosa.

El autor de “La fiesta del Chivo” reconoce que la sociedad Melek Investing INC existió y era de su propiedad, pero que se liquidó en 2017, después de haber sido convenientemente declarada a Hacienda.

En 2018, el diario digital El Confidencial publicó que la Agencia Tributaria le reclamaba 2.1 millones de euros por impago de impuestos en España, ante lo que el escritor solicitó una hipoteca privada poniendo como aval una casa de 300 metros cuadrados que posee en el centro de Madrid.
    
Esto sucedió dos años después de que en 2016 apareció en los Papeles de Panamá, que relevaron que el escritor había tratado de poner en marcha una sociedad offshore a través del bufete panameño Mossack Fonseca, y de la que se deshizo antes de recibir el Premio Nobel de Literatura.

 

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