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A sus 29 años, Sam Bankman-Fried llega al número 32 de la lista de los más ricos del mundo

El cofundador de la empresa de intercambio de criptomonedas FTX, Sam Bankman-Fried, de 29 años, está en el lugar 32 de la lista de las personas más ricas del mundo, según la revista Forbes.
viernes, 8 de octubre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Sam Bankman-Fried, de 29 años, se colocó este año en el número 32 de la lista de la revista Forbes 400. Es la persona más joven en la lista de los estadunidenses más ricos del mundo.

Su fortuna asciende a 22 mil 500 millones de dólares, obtenidos gracias al crecimiento de FTX, la empresa de intercambio de criptomonedas que co-fundó hace dos años en Hong Kong y de la cual es el CEO.

Es hijo de dos profesores de Derecho de la Universidad de Stanford. Se graduó de una secundaria privada del Área de la Bahía de California, Estados Unidos, y después se inscribió en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, conocido como el MIT, y obtuvo la licenciatura en Física, en 2014.

Tras graduarse consiguió un buen trabajo en la firma Jane Street Capital, una exchange-traded funds (fondo de inversión cotizado), dedicadas a negociar en mercados secundarios de valores la compra y venta de valores. Una parte de su salario de seis cifras empezó a destinarlo a causas filantrópicas.

Se volvió vegano, leyó filosofía utilitaria y le atrajo el altruismo efectivo al estilo de Silicon Valley, defendido por el filósofo de Princeton, Peter Singer, y por el cofundador de Facebook, Dustin Moskovitz.

Un altruista eficaz utiliza la evidencia y la razón para hacer el mayor bien posible, buscando dónde y cuándo donar a una causa basando su decisión en objetivos impersonales como salvar la mayor cantidad de vidas o generar la mayor cantidad de ingresos por dólar donado, y para ello se debe tener mucho dinero.

¿Cómo se hizo rico?

En 2017, cuando el bitcoin se recuperaba de los escándalos del Silk Road --una empresa que vendía todo tipo de contrabando en bitcoins--, y luego del colapso del principal intercambio de cifrado del mundo Mt. Gox, en 2014, tras perder 850 mil bitcoins, por un valor de 460 millones de dólares, Sam Bankman-Fried se interesó y vio una oportunidad de comprar bitcoins en Estados Unidos y venderlo en Japón por hasta 30% más.

Renunció a su empleo y creó Alameda Research, una empresa de comercio cuantitativo, dedicada a crear estrategias y análisis basados en cálculos matemáticos y numéricos para identificar oportunidades de comercio.

En esa empresa invirtió un millón de dólares que tenía ahorrados y otro millón que juntó con préstamos de amigos y familiares. Se mudó a un Airbnb de Berkeley, California, junto con un grupo de universitarios recién graduados e inició su trabajo en el comercio de arbitraje, que consiste en crear maniobras de negociación con riesgo relativamente bajo, aprovechando la diferencia de precios de activos en los mercados de valores.

En enero de 2018 movía 25 millones de dólares en bitcoins a diario, pero al poco tiempo se frustró porque no podía convertir el yen japonés a dólares de manera rápida. Fue entonces que decidió iniciar su propio negocio de intercambio de activos digitales, como Bitcoin y Ethereum.

En 2019 juntó algunas de sus ganancias de Alameda Research y 8 millones de dólares que recaudó de algunas firmas de capital de riesgo más pequeñas. Lanzó FTX y comenzó a trabajar en una WeWork, es decir, una compañía que renta a varias empresas espacios en sus instalaciones para que trabajen, pero en Hong Kong, adonde se mudó en 2018 y en septiembre de 2021 a las Bahamas.

Pronto recaudó 900 millones de pesos de empresas como Coinbase Ventures y SoftBank y alcanzó una valoración de 18 millones de dólares. En los últimos 12 meses obtuvo ingresos casi libres de riesgo por 750 millones de dólares y ganancias por 350 millones de dólares.

Al tener éxito le vendió por 70 millones de dólares una porción de FTX a Binance, la mayor empresa de intercambio de cifrado del mundo por volumen.

De manera paralela, su empresa Alameda Research obtuvo mil millones de dólares en ganancias en 2020.

Entrevistado en el restaurante Electric Lemon, en el piso 24 del hotel de 5 estrellas Equinox Hotel, en el complejo Hudson Yards de Manhattan, adonde viajó desde Hong Kong para ser coanfitrión de una empresa privada, contó a la revista Forbes que hace cuatro años no tenía dinero ni para comprar un bitcoin y ahora, cinco meses antes de cumplir 30 años, es uno de los más ricos de su lista.

“Me involucré en las criptomonedas sin tener idea de lo que eran las criptomonedas. Parecía que había muchas buenas operaciones por hacer”, reconoció.

Bankman-Fried ha ganado mucho más de lo que ha donado hasta ahora. Los 25 millones de dólares en donaciones de por vida son equivalentes a un estadunidense de 29 años que mete 15 dólares en un balde del Ejército de Salvación.

Ese dinero está dirigido a una serie de causas como el registro de votantes, la mitigación de la pobreza global y la seguridad de la inteligencia artificial.

“Hay mucho trabajo por hacer. Las donaciones importantes no son una meta a corto plazo, son a largo plazo”, afirmó.

FTX ha destinado 13 millones de dólares a la caridad hasta el momento, pero por ahora no ha hecho donaciones filantrópicas, más bien ha invertido miles de millones en sus negocios, como los 2.3 mil millones de dólares en julio pasado para recomprar la participación de 15% de Binance en FTX y así obtener más riqueza para su labor de altruista eficaz.

Asimismo, aceptó pagar 120 millones de dólares para estampar la marca FTX en la liga líder de deportes electrónicos TSM, en junio pasado. Logró un acuerdo por 135 millones de dólares para cambiar el nombre de la arena del Miami Heat en marzo.

En agosto firmó un contrato de 17.5 millones de dólares por los derechos de la denominación del campo de futbol de UC Berkeley y recientemente lanzó una campaña publicitaria de 30 millones de dólares para promover FTX a través de embajadores como O’Leary de Shark Tank; la leyenda de la NFL, Tom Brady, y la estrella de la NBA, Steph Curry. Los tres tienen capital en FTX.

“Hay un mundo amplio afuera, pero no deberíamos pensar que las criptomonedas serán el terreno más fértil para trabajar para siempre”, afirmó.

 

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