Pentágono

Pentágono ordena nueva investigación del bombardeo que mató a decenas de civiles en Siria en 2019

Fuentes del Departamento de Defensa citadas por el periódico 'The New York Times' han explicado bajo condición de anonimato que la investigación estará a cargo del general Michael Garrett.
martes, 30 de noviembre de 2021

MADRID. (EUROPA PRESS) -El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, ha ordenado una nueva investigación de alto rango del ataque aéreo estadounidense efectuado en Siria durante una misión secreta en marzo de 2019, cuyas consecuencias fueron encubiertas por las propias autoridades militares. En el ataque murieron decenas de civiles.

Fuentes del Departamento de Defensa citadas por el periódico 'The New York Times' han explicado bajo condición de anonimato que la investigación estará a cargo del general Michael Garrett. El ataque fue lanzado por una unidad de operaciones especiales denominada Fuerza de Tarea 9 (Task Force 9), grupo que también será investigado, según estas fuentes.

Posteriormente, el portavoz del Pentágono, John Kirby, ha confirmado la apertura de la investigación.

Garrett dispondrá de 90 días para revisar las investigaciones previas sobre lo ocurrido y analizar cualquier información adicional sobre víctimas civiles, posibles violaciones de las leyes de la guerra, el proceso de recopilación de datos, aplicación de las recomendaciones de investigaciones anteriores y posible rendición de cuentas de los responsables.

El ataque ocurrió durante los últimos días de la campaña contra Estado Islámico en la localidad de Baguz, en el este de Siria. Un avión de combate estadounidense F-15E lanzó dos bombas --una, de 220 kilos y la otra, de 900-- sobre una multitud de personas, principalmente mujeres y niños.

Al día siguiente del ataque testigos presenciales afirmaron haber visto pilas enteras de cadáveres de mujeres y niños, pero las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos despejaron el lugar de la explosión con buldóceres y ningún máximo responsable de la cadena de mando militar fue informado correctamente de lo sucedido.

Poco después del ataque, el abogado de la Fuerza Aérea, el teniente coronel Dean W. Korsak, intentó iniciar una investigación independiente para dilucidar lo sucedido al entender que podría haber ocurrido un crimen de guerra en este ataque sobre Baguz, considerado el último gran bastión de Estado Islámico en el país. Sin embargo, sus peticiones cayeron en saco roto.

"Altos responsables militares estadounidenses eludieron intencionada y sistemáticamente el procedimiento", denunció el abogado en un correo electrónico al Comité de Servicios Armados del Senado. "Me estoy exponiendo a represalias por enviar este correo", añadió.

Según una investigación de 'The New York Times', durante las semanas posteriores al bombardeo "el número de fallecidos fue minimizado y los informes, clasificados".

Tras meses de pesquisas, y presionado por la investigación del 'Times', el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) reconoció finalmente al diario que las bombas mataron a 80 personas. Según el ente, el número de muertos incluye a 16 combatientes y cuatro civiles, pero se desconoce quiénes son los otros 60 fallecidos.

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