Coronavirus

Covid-19, una crisis con rostro de mujer: António Guterres

“Las mujeres representan el 70% del personal sanitario mundial y ocupan la mayoría de los puestos de trabajo en los sectores económicos más afectados por la pandemia", dijo el secretario general de la ONU.
lunes, 15 de marzo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El covid-19 es una crisis con rostro de mujer que ha traído mayores consecuencias para ellas y ha puesto de manifiesto la necesidad de mayores estrategias y liderazgos femeninos, declaró este lunes el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres. 

Durante la jornada de apertura del 65º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, Guterres señaló que la pandemia hizo evidente lo arraigada que está la desigualdad de género en los distintos sistemas políticos, sociales y económicos del mundo. 

“Las mujeres representan el 70% del personal sanitario mundial y ocupan la mayoría de los puestos de trabajo en los sectores económicos más afectados por la pandemia. En comparación con los hombres, las mujeres tienen un 24% más de probabilidades de perder su empleo y pueden esperar que sus ingresos disminuyan 50% más”, alertó.

Aunado a esto, recordó que la violencia contra las mujeres --desde abuso sexual hasta matrimonio infantil-- y el trabajo en los cuidados no remunerados aumentaron durante el confinamiento, provocando un daño incalculable que repercutirá a lo largo de décadas en las generaciones futuras. 

“La participación igualitaria de las mujeres es el cambio que necesitamos. Décadas de pruebas demuestran que la participación de las mujeres mejora los resultados económicos, impulsa una mayor inversión en protección social, conduce a una paz más sostenible y hace avanzar la acción climática”, aseguró.

Guterres resaltó que mujeres líderes se encuentran entre aquellas que han mantenido las tasas de transmisión bajas en el último año y han puesto a los países en la senda de la recuperación, mientras que los países con respuestas menos efectivas tienen a ser aquellos donde prevalecen los enfoques de los hombres fuertes y en los que se atacan los derechos de las mujeres. 

La ONU ha colocado a las mujeres en el centro de su respuesta a la pandemia, presionando para que sean incluidas en los paquetes de estímulo y mediante la cooperación con gobiernos y comunidades para atajar la violencia de género. Sin embargo, sigue faltando una mayor representación femenina en los puestos de liderazgo.

“Las mujeres apenas representan una cuarta parte de los legisladores nacionales en todo el mundo, un tercio de los miembros de los gobiernos locales y sólo una quinta parte de los ministros del gabinete.  Sólo 22 países están dirigidos por una mujer como jefa de Estado o de Gobierno. Y al ritmo actual, la paridad entre los jefes de Gobierno no se alcanzará hasta 2150”, lamentó.  

“Creamos modelos económicos que no miden el trabajo productivo que se realiza en el hogar (…) Vemos decisiones que amenazan los esfuerzos por garantizar el pleno acceso a los servicios y derechos de salud sexual y reproductiva. Y gastamos billones en armas que no nos hacen más seguros, al tiempo que descuidamos la violencia que han sufrido una de cada tres mujeres en el mundo. Cambiar estos parámetros predeterminados tiene que considerarse un imperativo”.

Guterres destacó que en muchos países las mujeres se gradúan a un ritmo mayor que los hombres y que ya poseen la experiencia, capacidad y habilidades necesarias. “Lo que necesitamos no es más formación para las mujeres, sino formar a los que están en el poder sobre cómo construir instituciones inclusivas”, apuntó. 

En este sentido, llamó a todos los líderes mundiales a establecer cinco puntos clave para avanzar hacia un mundo más equitativo, entre los que destacó la urgencia de conseguir la igualdad de los derechos de las mujeres derogando leyes discriminatorias y promulgando medidas positivas. 

También llamó a garantizar la paridad de representación mediante medidas especiales y cuotas, y avanzar en la inclusión económica de las mujeres a través de igualdad salarial, créditos específicos, protección del empleo y la inversión en la economía de los cuidados y la protección social. 

Asimismo, establecer un plan de respuesta de emergencia para combatir la violencia contra las mujeres y las niñas en cada país con financiación, políticas y voluntad política, y dar paso a la transición entre generaciones, apoyando a las mujeres jóvenes desde la primera línea de frente hasta internet. 

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