FARC

Comando mata en Venezuela a Jesús Santrich, disidente de las FARC

Jesús Santrich, el guerrillero de las FARC que negoció la paz con el gobierno de Colombia y luego retomó la vía armada, fue abatido por un comando en Venezuela.
martes, 18 de mayo de 2021

BOGOTÁ (apro).­– El disidente de las FARC, Jesús Santrich, quien retomó las armas en 2019 tras haberse acogido al acuerdo de paz suscrito por esa exguerrilla y el gobierno colombiano, fue abatido el lunes en Venezuela por un comando, informaron este martes fuentes de organismos de seguridad de Colombia.

La muerte ocurrió en circunstancias poco claras, pues oficiales de la inteligencia militar colombiana dijeron a medios locales que Santrich había sido atacado por un grupo armado rival, pero la organización del abatido disidente, denominada FARC-Segunda Marquetalia, refutó esa versión.

La organización confirmó la muerte de Santrich a través de un comunicado divulgado en internet, pero aseguró que se produjo “en una emboscada ejecutada por comandos del Ejército de Colombia” la tarde del lunes 17 de mayo.

Según el grupo armado, que se asume como una organización insurgente y cuya principal fuente de financiamiento es el narcotráfico y el contrabando de minerales desde territorio venezolano, el ataque ocurrió en la serranía del Perijá, en Venezuela, cerca de la frontera con Colombia.

El operativo, señaló el comunicado, fue “por orden directa” del presidente colombiano Iván Duque, y se produjo cuando Santrich viajaba en una camioneta que fue atacada con fusiles y granadas.

Una vez que Santrich fue abatido, “los asesinos le cercenaron el dedo meñique de la mano izquierda” y fueron recogidos en el lugar “en un helicóptero de color amarillo” que los retornó a Colombia, según la versión de las “FARC-Segunda Marquetalia”.

El ministro colombiano de Defensa, Diego Molano, dijo que la muerte de Santrich en el vecino país confirmaría que el gobierno venezolano “protege en su territorio a narcoterroristas”.

Santrich fue parte del equipo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que negoció la paz con el gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos entre 2012 y 2016 en La Habana, e incluso fue congresista cuando esa exguerrilla se convirtió, en 2017, en un partido político legal.

En 2018, el exguerrillero fue acusado de violar los acuerdos de paz al negociar un cargamento de cocaína con enviados del narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero, por lo cual Santrich fue enviado a prisión con fines de extradición a Estados Unidos.

En mayo de 2019, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) negó la extradición y ordenó la libertad del excomandante insurgente, quien huyó a Venezuela dos meses después.

Ese mismo año, Santrich e Iván Márquez, ex número dos de las FARC que también abandonó el acuerdo de paz, aparecieron en un video en el que anunciaban la creación de las “FARC-Segunda Marquetalia”. Este último lugar es donde nació esa insurgencia en 1961. 

En una entrevista con Proceso, en noviembre de 2017, Santrich, quien fue invidente los últimos 15 años de su vida a causa de una enfermedad degenerativa, se refirió a su fama como uno de los principales estrategas políticos de las FARC.

–¿Usted es como el Maquiavelo de las FARC? –se le preguntó a Santrich.

–Es que lo que escribió Maquiavelo en El Príncipe –dijo– está inspirado en la vida real y se aplica a la vida política. No es que comparta lo que hace el Príncipe (las intrigas, las traiciones), sino que soy consciente de que así transcurre la política.

 –¿El Príncipe es uno de sus libros de cabecera?

–No. De cabecera yo no tengo libros, de cabecera tengo la almohada y una grabadora –ríe–, porque generalmente en la madrugada es que a mí se me ocurren las cosas, y yo de una vez grabo. Puede ser una poesía, una canción, una melodía o una reflexión. Pero sí, El Príncipe es una gran obra de sobre la política, aunque me gusta más El Arte de la Guerra (el libro de estrategia militar del general y filósofo chino Sun Tsu).

 –¿Y le gusta esa función de ser el consejero político de las FARC?

–Me gusta participar de las decisiones, y no como asesor, sino como actor.

Santrich, quien tenía 54 años y cuyo verdadero nombre era Seuxis Paucías Hernández Solarte, era abogado y licenciado en Educación y tenía un posgrado en Historia. Además, tocaba el sax tenor, la flauta y la armónica, escribía cuentos y poesía, era cantautor y pinta al óleo con una técnica Braille.

Cuando le dio la espalda al acuerdo de paz y retomó las armas, muchos políticos de la izquierda colombiana que habían pedido un debido proceso por las acusaciones de narcotráfico que enfrentaba se sintieron traicionados.

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