Flechadas por los dioses

  Flechadas por los dioses   El arco, la flecha y el blanco   Luciano Campos Garza, Raúl Ochoa y Beatriz Pereyra     Un técnico chino las llevó al triunfo al pulir las cualidades que ya poseían y habían desarrollado, pero las dos arqueras mexicanas que obtuvieron plata y bronce en Londres son la muestra de que la victoria sólo llega luego de muchos años de duro trabajo y esfuerzo.     La plata y el bronce que las arqueras Aída Román y Mariana Avitia conquistaron en Londres 2012 son el resultado de la escuela mexicana que hace alrededor de tres décadas creó el entrenador empírico José Almanzor y que el coreano Lee Wong pulió con un toque científico. Así lo considera Carlos Hidalgo, entrenador en jefe de tiro con arco de la UNAM, quien durante 20 años estuvo al frente de la selección nacional al lado de Almanzor. Aunque reconoce el trabajo realizado por Lee en la obtención de las medallas, destaca que lo justo es que se sepa que hay una base mexicana que formó a los arqueros, hombres y mujeres, que representaron a México en la presente edición de los Juegos Olímpicos. Comenta que cuando Almanzor dejó de ser deportista –participó en Munich 72– se dio a la tarea de crear un manual para definir y unificar la técnica que se utilizaría en México para el tiro con arco. Su idea incluía capacitar a los entrenadores mexicanos para que cada uno en sus estados enseñara lo mismo, así como la detección de niños y jóvenes con talento para esta disciplina. En 1993 el coreano Ki-Sik Lee vino a México a impartir un curso. Sus conocimientos fueron aplicados por Almanzor para perfeccionar la técnica mexicana. Lee es el actual entrenador de la selección nacional de Estados Unidos y se le conoce como “el entrenador de oro” porque sus alumnos han alcanzado en nueve ocasiones la gloria olímpica. “El curso –explica Hidalgo– nos ayudó a actualizar las bases de la técnica y el sistema de entrenamiento que don José desarrolló; hablamos de una persona que no terminó ni la primaria. Juan René Serrano y Eduardo Vélez son el ejemplo más claro, él los hizo completamente. El sistema de Ki-Sik Lee es parecido y reorganizamos el manual con lo que nos enseñó. Es una mezcla mexicana-coreana. Un año después, cuando Lee hizo su libro (Total Archery) viajó de Australia a Guadalajara para reunirse todo un día con Almanzor para que le explicara su sistema de relajación. El coreano tomó algo de México para implementarlo en su sistema.” El entrenador Hidalgo conoció a Aída Román cuando ella y dos de sus hermanos entrenaban con el equipo infantil del Instituto Politécnico Nacional. Los veía competir en la Olimpiada Nacional y se percató de que la pequeña tenía grandes cualidades para todos los deportes, pero en especial para el tiro con arco. Un día los hermanos Román –Enrique, Diego y Aída– le pidieron quedarse a entrenar con él en el COM, aunque seguían representando al Poli. Luego, en 2001, por problemas con dirigentes de la Federación Mexicana de Tiro con Arco (Femeta), Hidalgo fue despedido y se quedó de tiempo completo con el equipo de la UNAM. Por esas fechas, Aída ingresó a la Preparatoria 7 y su mamá le dijo a Hidalgo que su hija quería representar a su escuela. Cuando Lee Wong fue nombrado entrenador nacional, la Femeta obligó a Hidalgo a que cediera a sus atletas, entre ellos a Érika Reyes, quien participó en Sídney 2000. En 2006 se repitió la historia. Aída Román le informó que la pidieron para la selección nacional, y tuvo que despedirse de su entrenador. “Desde que Lee llegó a México y hasta la fecha muchos decimos –me incluyo porque soy uno de sus detractores– que no hay un arquero que haya formado desde el principio. Llegó a la cosecha y comenzó a trabajar con la élite ya formada: Reyes, Serrano, Lalo Vélez, Lalo Magaña, pero hay que reconocer que sí los pulió, que aplicó en nuestros tiradores la disciplina de entrenar todo el día y llevó al extremo más fuerte la implementación de la técnica. Le reconozco que sí colaboró en las medallas de Aída y Mariana”, dice Hidalgo.   Mariana Avitia: madera para el oro   A los ocho años Mariana Avitia participaba en competencias de patinaje sobre ruedas en su natal Monterrey. Pero un día, cuando acompañaba a su hermano Santiago a sus entrenamientos de tiro con arco, tomó este objeto por curiosidad, ajustó la flecha, tensó la cuerda y disparó… Este hecho no pasó desapercibido para el entrenador chino Zhang Zheng, recién llegado al Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León (INDE). Sorprendido al ver que una pequeña manejaba el arco con tanta coordinación, la convenció para que incursionara en este deporte. Zheng fue un destacado arquero que conquistó para su país medallas en copas del mundo y torneos internacionales, e incluso como entrenador ganó títulos mundiales, centroamericanos y panamericanos, pero nunca logró colgarse la presea olímpica que con tanto denuedo buscó como atleta en Los Ángeles 84. Acaso por eso ahora celebra con júbilo la medalla de bronce que su discípula obtuvo en Londres 2012 al superar en la prueba individual a la estadunidense Khatuna Lorig. En la historia deportiva de Mariana Avitia, hoy de 18 años, el entrenador chino ha jugado un papel fundamental. Desde el primer momento descubrió en ella un talento deportivo en ciernes. Entonces modificó el plan de trabajo de los jóvenes arqueros regiomontanos, quienes durante años –dice Zheng– se ejercitaron con “medios entrenamientos”. De acuerdo con el chino, en el tiro con arco existen tres puntos fundamentales: técnica, formación y mayor tiempo de entrenamiento. “Cuando llegué a Monterrey en 2003 los alumnos sólo entrenaban por la tarde, y con medio tiempo poco se puede hacer. Ahora se trabaja a doble jornada: por la mañana entre las 8:30 y 12:00 horas, y por la tarde de las 15:00 a las 19:00 horas”, comenta. Dice que antes tiraban más o menos 200 flechas, pero ahora en un solo día lanzan de 500 a 600. Luego, está la parte física. Es importante trabajar la espalda, pero antes no todos lo sabían y los alumnos se empecinaban en tirar un día sobre una distancia determinada: “50 metros hoy y mañana a una distancia de 30 metros. No querían seguir un plan de entrenamiento. Eso es difícil, pero ahora todos los días se entrena de manera específica”. El director técnico de la Selección de tiro con arco de Nuevo León explica que ahora todo se le facilita: “A mi sentir el atleta mexicano es muy inteligente: les hablo poco, hacen todo bien, y además muy rápido”. Es el caso de su alumna más aventajada, Mariana Avitia: “Voy a cumplir 10 años de trabajar con ella. Cada año sube muy fuerte y rápido. En Beijing terminó en el octavo lugar y en Londres ya ganó medalla de bronce. Es muy joven y le restan muchos años en el alto rendimiento. Para los Juegos Olímpicos de Brasil tendrá 22 años; seguramente seguirá en ascenso y le irá muy bien. Pienso que ganará el oro porque la mejor edad para alcanzar el máximo rendimiento en tiro con arco es entre los 18 y 26 años. Para ese tiempo Mariana estará en total plenitud”.

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