"El ropero de Frida"

jueves, 16 de agosto de 2007
Editora Zweig
Varias instituciones se dieron a la tarea de registrar en libro los hallazgos que durante más de medio siglo permanecieron ocultos en un baño de la célebre Casa Azul de Frida Kahlo en Coyoacán: su peculiar ropa mexicana Los atuendos de la artista, que muestran la belleza y la finura de la mano ancestral indígena en los bordados, las formas, los colores y la simbología del vestido, son atendidos minuciosamente por un puñado de especialistas para gozo del lector y vidente de este lujoso libro de casi 200 páginas, diseñado por Mónica Zacarías Najjar, fotografías de Pablo Aguinaco y Graciela Iturbide, coordinación editorial de Denise y Magdalena Rosenzweig, dirección de arte a cargo de Natalia Lavalle Minvielle y Marianne Basurto Rosenzweig, y Alberto Alazraki Pfeffer en el cuidado de la edición Los editores, el museo Dolores Olmedo, el museo Frida Kahlo, Conarte (Consejo para la Cultura y las artes de Nuevo León), el gobierno de Nuevo León y Editora Zweig invitaron a escribir a la fotógrafa Graciela Iturbide (Una visión de Frida), la historiadora del arte Teresa del Conde (Los looks de Frida Kahlo) y la antropóloga Marta Turok (Los ajuares de Frida: eclecticismo y etnicidad) A su vez, las hermanas Rosenzweig cuentan Los hallazgos en el baño de Frida, explican La selección y los primeros trabajos y presenta el volumen el director de Conarte, Romeo Flores Caballero El tiraje es de 5 mil ejemplares, está ampliamente ilustrado con fotos de Frida y de su ropaje, como un conjunto integrado por un huipil mazateco de manta bordada a mano, con aplicación de listones y mangas fingidas de encaje, procedente de Huautla de Jiménez, Oaxaca; y un enredo mazateco con cenefa bordada en punto de lomillo, de Xalapa de Díaz, en el mismo estado La indumentaria total se compone de: 32 blusas, cuatro quexquémitls, una pechera china, dos tocados tehuanos, cuatro camisas, tres encajes para enaguas, tres capas cortas, tres pares de zapatos, dos capas de lana, un guante, cuatro conjuntos, cuatro pares de medias, tres delantales, 14 morrales, 11 fajas, una bolsa de tela, 38 faldas, un gorro, un faldón chino, un cojinete, dos fondos, un traje de baño, tres enaguas, un pantalón corto, cinco huipiles mayas, cinco mantillas, 23 huipiles, 12 rebozos, tres pantalones, un enredo, 10 pantalones de algodón, dos mascadas, una pijama de seda y lino china, un tlacoyal, un camisón, 25 listones, una bata, tres madejas de estambre, un caftán bordado y un sobre de algodón Además, los blancos: Veinte fundas para almohadas y cojines, cuatro cortinas, un mosquitero para cama, 112 carpetas, siete sobrecamas, un tapete, 10 manteles, siete lienzos bordados, siete sábanas, cinco tiras de encaje, nueve servilletas, dos toallas, cuatro sarapes y cuatro pedazos de tela "¡Extraordinario! Así, entre signos de admiración, puede catalogarse el ?ropero de Frida?, cuyo rescate se debe a un equipo de restauración encabezado por Denise y Magdalena Rosenzweig Gracias a la ?humilde antiagualla? que da nombre a este libro, el ajuar de la artista (que permaneció resguardado durante cinco décadas en un pequeño baño) sobrevivió a rasgaduras, roturas, descosidos y manchas de origen orgánico e inorgánico, envuelto en un olor extraño, mezcla de humedad, polvo, medicinas y tiempo "El espacio de la Casa Azul (sede del museo Frida Kahlo) que lo albergaba, de apenas ocho metros cuadrados e integrado por una tina de baño, un nicho, un ropero, una repisa de cemento y un gancho-percha, contenía más de 400 objetos coleccionables legados a la posteridad por una mujer apasionante Ajuar doméstico concebido como obra de arte que se torna indiscreto cuando refleja estados de ánimo Arte de gracia inimitable que expresa la personalidad en un estilo ?altamente individualizado?" l

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