Triste sino

lunes, 3 de mayo de 2010

La necesidad de recuperar lo contado por sus abuelos sobre la guerra civil española, guió a Jordi Soler a escribir Los rojos de ultramar (2004) y luego La última hora del último día (2007). La escritura de ambas novelas resaltó sucesos y personajes encubiertos o poco atendidos y lo llevó a cerrar la trilogía con La fiesta del oso (Ed. Mondadori. Col. Literatura No. 411; México, 2009. 157 pp.), donde sigue escudriñando el pasado, impulsado por el anhelo de acercarse a lo acontecido, a pesar del dolor que le causa el descubrir cosas desagradables.

En La fiesta del oso Jordi Soler recupera lo sucedido a su tío llamado Oriol. En las anteriores novelas escribió que éste había huido malherido de los franquistas por el Pirineo, y no se supo más de él. El desconocimiento orilló a la familia la invención de que Oriol vivía en Francia, era un destacado pianista y aparecería en cualquier momento. Cierto día el narrador –alter ego del autor– que vive en Barcelona, es invitado a una conferencia en la playa de Argeles-sur-Mer, en donde estuvo el campo de concentración creado por los franceses para apresar a los refugiados españoles. Ahí una mujer le entrega una fotografía en la que aparece su abuelo Arcadi, el tío Oriol y el bisabuelo Martí. Además de una carta firmada por Noviembre Mestre. En ella le dice que Oriol no murió sino tiempo después, y la prueba era la foto mandada que su pariente había guardado hasta el día de su verdadera muerte.

La inquietante noticia lleva al relator a conocer a Noviembre Mestre, quien resultó ser un gigante que, a finales de los años treinta, se dedicaba a rescatar a los perseguidos extraviados en las montañas. Luego los orientaba y daba cobijo para que llegaran a su destino. También se entrevista con otros lugareños, cuyas informaciones lo conducirán a los archivos de la policía y a conocer el rudo destino y transformación de la personalidad de Oriol.

Jordi Soler reflexiona en esta obra acerca de la fuerza del destino. El personaje es un pequeño burgués acomodado, que por la época se ve involucrado en la guerra civil. Quizá sin convicciones sólidas entra en el bando republicano empujado por el padre y el hermano. La derrota lo lleva a huir herido, queda alejado de la familia y su mujer se suicida. Luego le amputan una pierna. Las agresiones sufridas lo llevan a buscar el desquite. Cuando la crueldad sufrida es extrema, la víctima hace a un lado todas las contenciones morales. Es entonces que se transforma en un patán que busca cobrarse las ofensas recibidas con actos fieros e ilícitos.

La fiesta del oso es una novela bien narrada en la que Jordi Soler maneja con inteligencia la trama y diluye lo amargo de los planteamientos con sabiduría, para lograr la atención del lector. Una obra profunda de un escritor en pleno dominio de su oficio. l

 

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