El eterno retorno de London

lunes, 10 de enero de 2011

Jack London (1876-1916) es uno de los principales literatos estadunidenses. Escribió una vasta obra con más de 20 novelas, entre las que destacan La llamada de la selva (1903), El lobo de mar (1904), Colmillo Blanco (1906), El talón de hierro (1908), Martin Eden (1909), John Barleycorn (1913) y El vagabundo de las estrellas (1915), así como ensayos, memorias, relatos y una obra de teatro.

En su literatura destaca al poder como eje esencial de la sociedad. Para él los hombres se aglomeran para sobrevivir y unos cuantos a través de la fuerza dominan al grupo. Luego los opresores conciben formas más sofisticadas de avasallamiento como los mitos, símbolos e instituciones y orientan a la sociedad hacia la generación de riquezas. La desigualdad lleva a que unos pocos concentren los privilegios y los más vivan precariamente.

Frente a estas disparidades y opresiones, los humillados se organizan en sindicatos y partidos e inician una rebelión para establecer un orden justo y equitativo. Con el tiempo, London se desencantó de esta visión socialista, que recogió en varias de sus obras, al observar que las organizaciones obreras primordialmente buscan tener  acceso al poder, y las llamadas revoluciones reconstruyen el antiguo orden.

El desengaño lo expresó también en su literatura y concepción acerca de la imposibilidad del cambio social; un ejemplo de ello es la recopilación de novelas breves titulada Antes de Adán. La peste escarlata. (Navona, Col. Reencuentros. No. 15, Barcelona, 2010, 197 p.). El primer relato trata de los sueños que un joven tiene y en los cuales se traslada al Pleistoceno, como un homínido llamado “Colmillo Largo” que vive entre grupos enfrentados. Cuando despierta traslada sus terribles experiencias en una narración. “La peste escarlata” es la historia de una epidemia que ocurre en el año 2013 y aniquila a la mayoría de la población. Entre los sobrevivientes, que se agreden unos a otros para subsistir, queda un viejo profesor quien intenta comunicar a sus nietos lo sucedido, así como los conocimientos que existían. No obstante, las limitaciones de sus familiares en cuanto a imaginación y lenguaje acotan la comprensión.

En esta selección de relatos breves London reflexiona sobre la imposibilidad de construir una sociedad diferente. La condición humana busca incansablemente dominar a los otros y a la naturaleza. La evolución muestra las diferentes maneras en que los hombres se avasallan entre sí. En la época moderna los excesos en la producción de riqueza afectan al mundo, y crean un ambiente propicio para la transmisión de enfermedades que con el tiempo aniquilan a la mayoría.     

Los sobrevivientes, por su propia inclinación, se enfrentan unos con otros y los recios vencen a través de la violencia, el miedo, la muerte y esclavizan a los débiles. Sólo algunos intentan infructuosamente una forma de convivencia inteligente y pacífica, pero son ignorados. El pesimismo de London desecha la propuesta de Marx de una transformación cualitativa para la sociedad y se identifica con el eterno retorno planteado por Nietzsche, en donde el mundo se acaba para volver a recrearse repitiendo los mismos acontecimientos.

Los dos textos de este compendio son estimados como clásicos por la originalidad de las tramas y la prosa sencilla e intensa de London. La lectura advierte sobre los peligros de la modernidad e invita a reflexionar sobre la condición humana.

 

(*) Este texto se publica en la edición 1784 de la revista Proceso, ya en circulación.

 

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