De culpas y dichas

lunes, 8 de agosto de 2011
Alessandro Baricco (Turín, 1958) es uno de los escritores italianos más reconocidos. Dentro de su vasta obra polifónica que incluye teatro, ensayo, cuento, novela, cine, televisión, radio y música destaca su novela Seda (1996) y la espléndida reescritura de la Ilíada, en donde no sólo actualizó el lenguaje y la prosa, sino extractó la trama y tituló Homero, Ilíada (2004). Ahora aparece en español su novela Emaús (Ed. Anagrama. Col. Panorama de narrativas No. 772; Barcelona, 2010. 149 pp.). En Emaús Baricco cuenta la historia de cuatro jóvenes en el Turín de los años setenta. Hijos de familias conservadoras, cuando entran a la adolescencia se relacionan con muchachos más liberales que les exigen distintas conductas. Las demandas se extienden en el momento en que aparecen las chicas, y en especial Andre, una mujer muy bella que los provoca y lleva a trastocar los órdenes personales, familiares y sociales con consecuencias inesperadas. En esta novela Baricco trata de la confrontación entre la moral y la vida. En la familia y la Iglesia los sujetos adquieren valores rígidos que censuran fundamentalmente el placer. Durante la adolescencia esta inflexibilidad choca con una realidad que exige manifestar los afectos a través de abrazos, caricias, encuentros... Ante esto algunos se contienen, varios transgreden la prohibición pero viven en culpa, mientras otros comprenden la experiencia como algo festivo y luminoso. Para Baricco esta actitud es posible porque dentro de la propia Iglesia hay ciertas posiciones, símbolos e imágenes que reconocen la condición humana y aceptan la dicha. Tal es el caso de las pinturas sobre la virgen María. En ellas aparece en una actitud de placidez que invita a aceptar al hombre con sus emociones. Ese es el mensaje de tantos pintores que la han imaginado como “… una divinidad imposible en la que residía, apaciguado, todo lo que en la experiencia humana reconocían como tormento y desgarro.” Emaús es una novela en donde Baricco recupera el sentido comprensivo de algunas manifestaciones religiosas, además de que destaca las imposiciones morales e intolerancia de algunos sectores religiosos. Por su trama intensa la historia cautiva al lector y lo impulsa en una espiral de culpas, goces, arrepentimientos, tolerancias y benevolencias. (*) Esta reseña se publica en la edición 1814 de la revista Proceso, ya en circulación.

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