"El fondo de la noche"

lunes, 19 de marzo de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Para Javier Sicilia la literatura tiene un atributo semejante al del mitológico Kairos griego: la atemporalidad... es tiempo eterno. Porque, dice, la literatura se mueve en un tiempo que no es cronológico, sino simultáneo; lo escrito en un tiempo lejano, o sobre un tiempo lejano, tiene la temperatura del presente y describe una realidad cercana. Así explica lo ocurrido con su novela El fondo de la noche que, terminada apenas unos días antes de la trágica muerte de su hijo Juanelo, refleja el horror, el mal y el poder, pero también el amor, la gracia y la esperanza que ha conocido de primera mano, a partir de encabezar a las víctimas –víctima él mismo– que integran el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD). La novela –editada por Grijalbo y que será presentada este domingo en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán–, se desarrolla en el campo de concentración de Auschwitz, el lugar de exterminio más grande utilizado por los nazis, donde alrededor de un millón 300 mil personas fueron asesinadas. El personaje central de la obra es Maximiliano Kolbe, sobre quien Sicilia supo desde su juventud e investigó durante varios años. La historia de Kolbe es narrada con sencillez: se trata de un franciscano polaco, muy mariano, que estaba al frente de un monasterio dedicado a la publicación de ediciones piadosas. En 1941 Kolbe fue detenido por una redada de la Gestapo y trasladado a Auschwitz. Con todo y las medidas de seguridad implementadas en el campo de concentración, la fuga de un reo motivó que los custodios nazis aplicaran un castigo, consistente en matar a 10 detenidos entre los que se encontraba otro polaco, padre de familia que, ante su aparente inevitable muerte, lloraba por no poder volver con los suyos. El franciscano se ofreció para morir en lugar de su compatriota quien sobrevivirá muchos años, mientras Kolbe sería condenado a inanición. Con 10 días sin comer y, dado que no murió, fue condenado a la cámara de gases. “Un acto hermoso y al mismo tiempo inútil”, dice Sicilia, para enfatizar que ese sacrificio no cambió los horrores, la violencia, nada. Sobre el sobreviviente existe escasa información. Algunas fuentes mencionan que murió a los 93 años. Lo identifican como Franciszek Gajowniczek, el otro personaje de la novela. “Las causas (de beatificación y canonización de Kolbe) no decían tanto. El sobreviviente no aparece. Buscaba yo una entrevista, un escrito, algo que me dijera cómo había vivido con la vida de otro. La novela busca responder la cuestión sobre el acto de amor que no cambia el mundo y donde el mal sigue.” El desarrollo de la narración gira en torno a la búsqueda del hombre salvado por Kolbe, imaginándolo en su vejez y preguntándose si su propia vida, posible gracias al sacrificio del franciscano, había servido de algo. Javier Sicilia concluyó El fondo de la noche hace un año, poco antes de partir a Filipinas, donde lo encontró la noticia del asesinato de Juan Francisco, su hijo. Desde entonces hizo varias revisiones, para lo que debió “robarle tiempo al MPJD”. “Aunque la novela sucede en Auschwitz, el horror y el mal hablan mucho de lo que nos está sucediendo como país, de las grandes preguntas no respondidas y del MPJD, que es la gracia y el amor. Es un espacio histórico lejano a nosotros, pero tiene una temperatura del presente.”

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