Con la cabeza fría

lunes, 2 de abril de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- William Trevor (1928) nació en Mitchelstown, Irlanda. Ha sido escultor, maestro, y publicista. Desde 1964 se dedica de tiempo completo a la literatura, y es reconocido como uno de los más importantes autores en habla inglesa. Hasta el momento cuenta con 11 libros de cuentos, 5 obras dramáticas y 18 novelas, de las cuales pueden encontrarse en español: Juguetes del destino (1983), Noches en el Alexandra (1987), la novela para niños La historia de Julie (1992), El viaje de Felicia (1994), y La historia de Lucy Gault (2002). Ahora aparece en librerías Verano y amor (Ed. Salamandra. Col. Narrativas; Barcelona, 2011. 218pp). La historia ocurre en un pequeño pueblo de Irlanda llamado Rathmoye. Ahí vive Ellie, una joven huérfana que trabaja para un granjero. El hombre ha perdido a su esposa e hijo en un accidente. Después de un tiempo deciden casarse y entre ambos atienden la finca. La vida de la pareja es difícil, por los remordimientos del esposo, y monótona. Hasta que cierto día Ellie se encuentra con Florían, fotógrafo hastiado de la vida en provincia, que desea irse a otro país. La aproximación despierta los afectos en ambos y cambian sus existencias, pero algunos vecinos se dan cuenta del coqueteo e, indirecta y sutilmente, externan sus opiniones y posibles consecuencias a los involucrados, quiénes tomarán diferentes resoluciones. Uno de los temas que ha trabajado Trevor en varias de sus narraciones es el del conflicto moral. En este relato lo trata a través del choque entre los enamorados y la sociedad. El deseo que sienten los acerca íntimamente. Sin embargo, el contacto no puede realizarse abiertamente, debido al lazo de matrimonio que uno de ellos tiene. El conflicto les provoca una angustia que los lleva a revisar la situación y posibles consecuencias. Las conclusiones los conducirán a tomar una decisión, en donde tienen que estimar tanto sus anhelos, como sentimientos, valores, lealtades, intensidades y proyectos. Sólo con esa amplia consideración podrán superar los impulsos, manías, desvaríos que los puedan confundir, en el momento en que impera la pasión. Verano y amor está escrita con una prosa cuidada que resalta el detalle, porque para Trevor lo cotidiano y trivial enmarcan y afectan lo sustancial. El resultado es una minuciosa y magnífica novela que hay que leer.

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