Trump, vende

lunes, 7 de noviembre de 2016
WASHINGTON (apro).– En casi 29 años como corresponsal mexicano en Washington, esta elección presidencial de Estados Unidos, de las siete anteriores que he reportado y cronicado, es sin duda la mas inusual y mas interesante en mi carrera profesional. Confieso que jamás imaginé en mi labor como reportero observar a un candidato presidencial tan falso como Donald Trump. No tengo vela en el entierro, y desde mi trinchera como reportero extranjero observo cómo los estadunidenses corren el riesgo de convertirse en el hazme reír de la comunidad internacional. Nadie en su sano juicio pudo haber imaginado hace 18 meses cuando Trump anunció su candidatura a la nominación presidencial por el partido republicano, que un multimillonario tan exótico e ignorante, políticamente hablando; llegase a estar en posibilidades de ser presidente. Dejemos por un instante el racismo, el narcisismo, el fascismo y el ostracismo de Trump. Además, estoy seguro que Hillary Rodham Clinton va a ganar las elecciones de este 8 de noviembre. Trump es un monstruo creado por la televisión y los medios de comunicación de su país. Es un producto desechable que se vende muy bien entre la sociedad estadunidense blanca y menos educada. Los “trumpianos” son nacos blancos ignorantes, rubios de ojo azul o verde, como diríamos en México con el tono clasista que nos caracteriza -lo escribió Octavio Paz en El laberinto de la soledad-. Como reportero admiro el trabajo periodístico que hacen las grandes instituciones e iconos en esta noble labor, como los diarios The New York Times y The Washington Post; las cadenas de televisión PBS, NBC; en ocasiones CNN y la cadena radial National Public Radio. No obstante, pienso que estos y todos los demás medios de comunicación de Estados Unidos son responsables del ridículo mundial por el que atraviesa su país al tener a Trump como candidato presidencial. Si The Washington Post pudo provocar en 1974 la renuncia de Richard Nixon a la presidencia, por el caso Watergate, ¿por qué no hizo algo para prevenir que Trump llegara a donde está? si como lo ha señalado en un par de editoriales lo considera una amenaza a la democracia y a la estabilidad social estadunidense. ¿Qué le pasó al New York Times y su larga tradición de periodismo de investigación y a la de las cadenas de televisión y de radio que mencioné en líneas anteriores? Reflexionemos, si hubiesen escarbado un poco y en su momento, en las declaraciones y modo de vida (todo conocido, grabado, filmado y hasta comprobado) de Trump, seguro estoy que este multimillonario fanfarrón y déspota no hubiese pasado de ser un personaje estrambótico que quiso jugar al político y fracasó. Con las acusaciones de acoso y ataque sexual que hasta hace unas semanas se dieron a conocer por más de una decena de mujeres y, los documentos que evidencian sus truculencias fiscales para no pagar impuestos, Trump hubiese sido el primero en caer en la lista de candidatos a la nominación presidencial republicana. The Washington Post y The New York fracasaron. Los escándalos que dieron a conocer estos diarios y que exhibieron al autentico fraude que personifica Trump, salieron en el ocaso de la contienda por la presidencia. Insisto en mi vaticinio aunque no soy vidente: Clinton derrotará a Trump. Los medios estadunidenses están en deuda con el mundo y con su sociedad. Trump es un producto que vende. Las televisoras más que ningún otro medio le han sacado jugo económico al candidato republicano. El suspenso vende, también. La mayoría de los medios de comunicación de Estados Unidos saben que Clinton ganará la presidencia. No lo dirán hasta conocer los resultados oficiales. Si lo hicieran antes se les vendría abajo la audiencia, especialmente a las cadenas de televisión porque perderían los millones de dólares que invirtieron para sus coberturas especiales del 8 de noviembre. Sin los televidentes que los sintonizaran este martes por la tarde, las cadenas pierden. Con Trump como presidente, la sociedad estadunidense se pierde.

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