'Así será”, la amenaza de Donald Trump

lunes, 20 de junio de 2016
WASHINGTON (apro).– “Así será”, fue la advertencia y afirmación que hizo el polémico empresario y virtual candidato presidencial republicano Donald Trump cuando se le preguntó si de llegar a la Casa Blanca mantendría una posición de agresividad y descalificación frente a los reporteros que lo cuestionen. La respuesta de Trump no deja duda respecto de su intolerancia no sólo con la prensa, sino con cualquier persona que ponga en duda lo que él dice, aun cuando esto quede demostrado que no es del todo verdad o que llanamente es una mentira. En enero pasado, Trump presumió que recolectó seis millones de dólares durante un evento proselitista y que dichos fondos serían donados a organizaciones dedicadas a respaldar económicamente a los veteranos de guerra. El empresario y magnate de la industria de la construcción alardeó incluso que de su dinero, él pondría un millón de dólares para los veteranos. Como era de esperarse, no fue sino hasta que se hizo realidad lo que en algún momento se consideró imposible, que Trump amarrara técnicamente la nominación presidencial, cuando la prensa de Estados Unidos comenzó a indagar en detalle lo de los fondos recolectados para los veteranos de guerra. Encabezados por el periódico The Washington Post, los medios de comunicación exigieron a la campaña de Trump los comprobantes de que se recolectaron los seis millones de dólares y que de su bolsillo el empresario agregó un millón de dólares más para los veteranos de guerra. El Washington Post fue el primero en publicar que no fueron seis, sino 5.6 millones de dólares los fondos colectados, y que fue hasta mediados de mayo cuando Trump firmó el cheque por el millón de dólares que había asegurado él mismo haber entregado en enero. Ante las circunstancias y la realidad documentada y descubierta por el Washington Post y otros medios de comunicación, es posible que Trump no hubiese detallado cuánto dinero de verdad recolecto, o ni siquiera donar el millón de dólares prometido. Sin el escrutinio periodístico ¿quién hubiera exigido a Trump la rendición de cuentas sobre sus declaraciones? Este incidente con Trump es fundamental para defender la necesidad de una prensa libre y de los trabajos de investigación en cualquier democracia del mundo. Estados Unidos siempre se ha preciado de contar con una prensa independiente, con mucha ética, imparcialidad y severidad a la hora de informar al público. Cómo recuerdo el incidente descrito en el libro “Call The Briefing”, de Marlin Fitzwater, portavoz de la Casa Blanca en las presidencias de Ronald Reagan y George H. W. Bush. El pasaje es esencial para entender por qué muchos en Estados Unidos dicen que Trump está incapacitado ideológica y temperamentalmente para se presidente de Estados Unidos. Corría el mes de noviembre de 1986, cuando la revista libanesa Ash-Shiraa publicó que funcionarios del gobierno de Reagan autorizaron la venta de armas a Irán --pese a un embargo que había aprobado el Capitolio para vender equipo bélico a ese país-- a cambio de que liberaran a rehenes estadunidenseS y colaboraran en el financiamiento de la guerrilla nicaragüense conocida como los contras, lo cual también había prohibido el Congreso federal. Helen Thomas, la finada e histórica corresponsal ante la Casa Blanca de ese entonces de la agencia de noticias United Press International (UPI), se enteró del asunto y en una conferencia de prensa cuestionó a Reagan, quien al oír la pregunta abandonó el podium con la intención de retirarse e ignorar a la periodista. “Permítame, usted es el presidente y tiene la obligación de explicarle al pueblo estadunidense si este asunto es verdad”, gritó de pie Thomas a Regan, quien no tuvo más remedio que regresar y responder a la reportera, y con ello desató todo un proceso de investigación que develó uno de los escándalos de corrupción gubernamental más famosos del planeta. La intolerancia de Trump para con la prensa y quienes lo cuestionan va en contraste con la tradicional rendición de cuentas a la que están obligados los políticos y funcionarios públicos de Estados Unidos. Como empresario no tenía ninguna obligación de responderle a nadie sobre sus actos y sus declaraciones. A Trump se le olvida que como virtual abanderado presidencial republicano tiene que explicar en detalle todo lo que dice y promete. De ganar la presidencia, poco más de 300 millones de personas se verían afectadas por sus decisiones en la Casa Blanca. “Inmoral”, fue uno de los adjetivos usados por Trump para referirse a uno de los reporteros que en sus despachos noticiosos puso en duda lo asegurado por el empresario sobre los fondos para los veteranos de guerra y sobre otros asuntos. No sé porqué, pero la intolerancia de Trump a los cuestionamientos me hace recordar siempre a los presidentes y en general a todos los políticos y funcionarios públicos de México. ¡Vaya ironía!, Trump que critica tanto a los políticos mexicanos y en especial a Enrique Peña Nieto, no se da cuenta que se comporta precisamente como ellos.

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