De cabeza la bandera

miércoles, 28 de febrero de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La mañana del sábado 24 el asta del Campo Militar Marte izó la bandera nacional al revés. Por segundo año algo pasaba con el emblema el día de su aniversario. La anterior ocasión, al momento de ser levantada estaba rota, rasgada, y tuvo que ser sustituida de inmediato. Durante la conmemoración en el Campo Militar Marte, el presidente Enrique Peña Nieto, dijo que no importaba si la bandera está "al revés o al derecho” y argumentó que en todo caso “la bandera es el símbolo que nos da el sentido de identidad. Celebramos con gran dignidad, con enorme orgullo a este símbolo patrio que es nuestra bandera nacional". Aunque se trató de minimizar el hecho, en las redes sociales el izamiento del símbolo nacional tuvo múltiples interpretaciones y de inmediato comenzaron a difundirse algunos de sus significados retomados de la vexilología que es el estudio de las banderas desde el punto de vista histórico y semántico. Se dijo, por ejemplo, que en el protocolo internacional el izamiento de una bandera volteada implica una forma de declarar rendición contra una fuerza extranjera. De hecho, si un invasor extranjero toma la plaza de algún país, puede voltear este símbolo enviando el mensaje de que ya ha sido vencido. Esto es, para avisar a tropas amigas de que no ya no había peligro de que sufrirían una emboscada. Aunque también se interpreta como una forma de pedir auxilio, denunciar secuestro, terrorismo o protesta. En tiempos de paz, una exhibición del pabellón al revés de parte de individuos u organizaciones civiles puede ser considerada un insulto cívico sancionable en determinados países. Lo mismo con la quema de la bandera local en manifestaciones callejeras. En un país como México donde existen todos los elementos de una guerra contra el crimen organizado, con enfrentamientos de las fuerzas armadas y policiales contra milicias del crimen en diversas regiones del país, provocando miles de muertes civiles, desaparecidos y desplazados, un hecho como el ocurrido con el lábaro patrio el pasado 24 de febrero, no pasó desapercibido para algunos. La sola imagen de la bandera nacional de cabeza fue recibida como una ofensa por los altos mandos militares que al darse cuenta corrigieron el error que, argumentaron, fue producto de un mal anclaje. Y mientras para el ejecutivo federal pasó como un incidente sin consecuencias, en las redes sociales la reacción fue que se trataba de una señal más de que el país está verdaderamente de cabeza. En tiempos electorales este tipo de hechos cobra mayor sentido en la percepción social. Los errores que se muestran en imágenes tienen mayor impacto por el alcance social y porque se registran de manera más fácil. De ahí que la imagen de la bandera de cabeza puede ser tomada como una representación del contexto nacional de emergencia, de la crisis de confianza y credibilidad en todas las instituciones, sobre todo las de gobierno, así como de la urgencia de un cambio para enderezar el rumbo. Por cierto…En las redes sociales aparecieron desde al año pasado informes sobre izamientos de diversas banderas puestas al revés en tres capitales estatales, edificios fronterizos, techumbres de empresas y hasta en los Juegos Olímpicos: Aguascalientes, Colima, Baja California, McAllen, Texas, la Ciudad de México y Rio de Janeiro.

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