Todos contra AMLO

miércoles, 25 de abril de 2018
CIUDAD DE MEXICO (apro).- Para los cinco candidatos a la presidencia, el primer debate realizado el pasado domingo tenía un valor distinto pero una sola meta. Para el priista era la esperanza de una mejor posición, para el panista la oportunidad de posicionarse en segundo, para los independientes darse a conocer y para el dirigente de Morena escudarse y mantener la distancia en las encuestas. Sin embargo, la meta de José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Margarita Zavala y de Jaime Rodríguez era claramente bajar a toda costa de las encuestas a López Obrador a quien todos tienen como principal adversario, de ahí que la mayor parte del encuentro fuera atacar al tabasqueño y hacerlo ver débil, trastabillante y contradictorio. Para lograr esa meta aprovecharon la debilidad de López Obrador en los debates. El candidato de Morena es pésimo en ello porque tarda mucho en explicar sus argumentos, se enoja muy rápido, se impacienta, no cuida el lenguaje del cuerpo y peca de soberbio. Más que un debate o la exposición de propuestas, lo que vimos el domingo en la noche fue la manifestación clara de una estrategia de todos los aspirantes, con los poderes facticos que representan, para detener el ascenso del candidato presidencial de Morena en el ánimo electoral que lo ha puesto muy por encima de todos y cada uno de ellos. La estrategia les dio resultado porque pusieron de espaldas sobre las cuerdas a López Obrador, pero les faltó mucho para quitarle la ventaja que aún tiene y que le permite seguir su campaña aprovechando el enojo social que hay contra el PRI, PAN y PRD por la aprobación de medidas económicas que atentan contra las familias, como el gasolinazo, así como por la impunidad y los múltiples casos de corrupción en los más altos niveles del gobierno y de los partidos. Ninguno de los cuatro candidatos que están alineados para bajar a López Obrador tienen la calidad moral para hablar sin cortapisas de corrupción, tráfico de influencias, desvío de recursos e impunidad. “El Bronco” obtuvo la candidatura falseando firmas de apoyo, lo mismo que Margarita Zavala, mientras que Anaya tiene pendiente una investigación por lavado de dinero y Meade trae consigo el pesado historial del PRI y de Peña Nieto. A partir del primer debate es claro que las estrategias de cada uno de los aspirantes presidenciales, así como de Margarita Zavala, tendrán algunas variaciones bajo la idea de seguir debilitando a López Obrador, quien por su parte habrá que ver si resiente de manera considerable su débil participación en el debate. Pero, así como los adversarios del tabasqueño afinarán las armas para seguir minando su camino, los empresarios asociados en distintas agrupaciones hacen lo propio con el miedo de que López Obrador llegue a la presidencia y cancelen sus contratos leoninos de obras públicas que les concedió el gobierno de Peña Nieto. Protagonistas detrás de bambalinas, los empresarios que más han ganado con los gobiernos del PRI y PAN son los primeros en estar contra quien atenta contra sus intereses particulares. Para ellos López Obrador es un peligro y lo quieren vender con una enorme propaganda como un peligro para todo el país. Por cierto… La estrategia del PRI, PAN, PRD, empresarios y gobierno de acabar con las aspiraciones de López Obrador nos hace recordar la del 2006. Sólo que ahora, a diferencia de esa elección, el enojo social será un factor determinante el día de la votación y contra éste ninguna campaña propagandística puede funcionar porque es una reacción contra decisiones que los mismos partidos, empresarios y gobierno han tomado y de las cuales son responsables.

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