Obreras chinas, "prisioneras" en Tamaulipas

sábado, 24 de noviembre de 2001
El Tomaseño, Tamps - Tras una puerta de rejas, porque el patrón no les permite salir, obreras chinas, que desde hace dos años laboran en El Tomaseño, municipio de Hidalgo, en la maquiladora textil Glosi, de origen coreano, denuncian la violación de sus derechos laborales y la represión de que son objeto Desde hace más de 40 días no reciben ningún dinero por su trabajo y durante dos años han laborado horas extras sin pago, pero su mayor preocupación ahora es que están amenazadas de no recibir el boleto de avión para regresar a China una vez que termine su contrato, este 27 de noviembre Y no quieren que sus nombres aparezcan, porque el gerente de la planta de origen coreano, al que sólo identifican como el "Señor Bak", ha tomado medidas contra ellas, luego de que la semana pasada presentaran una denuncia ante la Junta de Conciliación y Arbitraje A partir de esa fecha viven una situación de prisioneras, sin serlo: les impiden la salida de las instalaciones; los martes y miércoles no les proporcionan comida ni agua, como está estipulado en sus contratos, y quien ose salir de las instalaciones, inmediatamente queda despedida "El ('señor Bak') tiene pasaportes de chinas", explican dos de ellas, que son las que más conocimiento tienen del español; el resto --20 en total-- apenas sabe una docena de palabras Con dificultades, y muchas veces recurriendo a dibujos y señas, se lleva a cabo la entrevista Unas cuidan a la distancia -por si alguien de la empresa se acerca--, mientras otras, con las manos asidas a las rejas y sus rostros orientales pegados a los barrotes -cual si estuvieran presas--, cuentan a la reportera lo preocupadas y temerosas que están No tienen certeza de que las autoridades laborales mexicanas las puedan ayudar a resolver la situación que viven a miles de kilómetros de su lugar de origen "Tenemos miedo", dice una de ellas, "vivimos un momento difícil aquí adentro" El lunes de la semana pasada tomaron valor para recorrer en autobús los 80 kilómetros que separan al poblado rural El Tomaseño de la capital del Estado, para presentar una denuncia ante la Junta de Conciliación y Arbitraje del estado en contra de la maquiladora coreana Glosi Ese lunes, 19 de noviembre, a su regreso de la capital del estado, encontraron un letrero escrito en chino, colocado en la caseta de entrada de la maquiladora: "Desde ahora, 15 chinas no tienen permiso para entrar a la planta", traducen al mostrar una foto tomada ese día Dos policías municipales del municipio de Hidalgo, quienes utilizaban la patrulla con las placas XA03898, cuidaban la entrada con candado para que las obreras no pudieran entrar, en tanto que los obreros locales lo hacían bajo vigilancia "Estuvimos esperando cuatro horas a que nos abrieran la puerta", cuentan Como no les abrieron, y en el mismo lugar de la maquiladora tienen el área de dormitorios, donde han habitado desde su llegada a México, tuvieron que pasar la noche en la calle "Caminamos y caminamos toda la noche", relata una de las obreras Dos de ellas muestran las marcas de piquetes de zancudos, que abundan en sus piernas y brazos como un "recuerdo" de esa noche a la intemperie El martes, apenas amaneció, regresaron a Ciudad Victoria, para insistir en la intervención de las autoridades laborales El gerente de la planta fue llamado por el procurador de la Defensa del Trabajador, José Martínez Torres, y ante él aseguró que resolvería todas las inquietudes de las obreras chinas Pero una vez que regresaron y se les permitió la entrada a los dormitorios, dicen que el dueño de la maquiladora no las ha dejado volver a trabajar, ni les ha pagado los salarios vencidos, ni les ha confirmado nada sobre los boletos de avión "Patrón no habla con chinas, no dice nada sobre boletos, ni nada de pago, nada", dicen, y aclaran que desde ese día les ha anunciado que los martes y miércoles no contarán ni con agua, ni con la comida que les proporcionaban en la planta Sólo les advirtió que nada más dos de ellas tienen permiso de salir a comprar lo que necesiten, en el poblado de Hidalgo, y que si alguna otra sale, se quedará en la calle, ya que no volverá a tener acceso a la planta ni a los dormitorios "Chinas no tienen pasaporte (el 'Señor Bak' les tiene retenidos sus papeles desde que llegaron al país), si nosotros salimos, la policía nos detiene", explican Sin embargo, advierten que ya han tomado una decisión: si su situación no es resuelta por la intervención del gobierno para este miércoles, todas enfrentarán el riesgo de salir de la planta para dirigirse a Ciudad Victoria a buscar una solución Jornada de 64 horas Mientras que la Ley Federal del Trabajo en México establece que la jornada laboral no debe ser superior a las 48 horas por semana y que las demás horas tendrán que pagarse como "tiempo extra", las obreras asiáticas señalan que el contrato que firmaron con la empresa Glosi les marca una jornada semanal de 54 horas Sin embargo, denuncian que desde que llegaron han estado trabajando por 64 horas con 45 minutos a la semana, por el mismo salario que establecieron desde su contratación: 600 dólares al mes "Por dos años no se nos han pagado horas extras", dicen, tampoco saben sobre derechos de Seguro Social, prima vacacional, séptimo día, ni ningún otro Su trabajo ha consistido en jornadas de 10 horas de lunes a domingo, al frente de máquinas de coser en las que elaboran prendas de vestir Vestidas con ropa modesta -blusas camiseras desgastadas, faldas largas o pantalones en terlenca y zapatos cerrados, que más parecen de monja-- y sin rastro de maquillaje, las mujeres reflejan la incertidumbre en sus rostros Originarias todas de Shandong, China, aseguran que vía telefónica han pedido la intervención de las autoridades de su país, pero han sido desatendidas