López Osuna: silencio y muerte

lunes, 24 de diciembre de 2001
Una fotografía de Florencio López Osuna, tomada por una cámara aún anónima la noche del 2 de octubre de 1968, ocupó la portada de Proceso en su edición 1310, y desde ahí recorrió el mundo Pero ni esa ni el resto de las imágenes inéditas del 68, difundidas en esa ocasión y una semana después, en el número 1311, conmovieron al gobierno de Vicente Fox Mudas permanecieron la Presidencia de la República, la Procuraduría General de la República, las secretarías de Gobernación y de la Defensa Ni por iniciativa propia ni ante la insistencia de este semanario emitieron declaración alguna Nada significaron los testimonios gráficos que confirmaban la existencia de una trampa asesina en la noche de Tlatelolco Ni siquiera en medio del ambiente aparentemente propicio que generaba el anuncio de la creación de la fiscalía especial sobre los desaparecidos de la guerra sucia En medio del silencio oficial muere extrañamente López Osuna ¿De qué se trata? ¿Es efectivamente una muerte casual, como apuntan las primeras investigaciones? ¿O es un mensaje siniestro? ¿Por qué calla un gobierno que insiste en representar el cambio? ¿Por qué la indecisión ante las exigencias de un ajuste con el pasado? ¿Basta de veras con que el gobierno federal exprese que lamenta el fallecimiento de quien fuera dirigente estudiantil en 1968, según el escueto comunicado emitido el viernes 21 por la Secretaría de Gobernación? El presidente Vicente Fox y sus funcionarios más cercanos deben recordar que el silencio es cómplice de la impunidad A su vez, el gobierno del Distrito Federal tendrá que empeñarse en una investigación que establezca con rapidez e inequívocamente las verdaderas causas de la muerte de López Osuna De otra manera, nada impedirá que se extienda la ya existente sombra de sospecha y desconfianza (Álvaro Delgado, Antonio Jáquez, Mauricio Mejía, Raúl Monge, Ricardo Ravelo y Rodrigo Vera) Ve más información en nuestra portada