PRD: la hora de las definiciones

lunes, 7 de enero de 2002
México, DF - No será hasta marzo, fecha prevista para la elección, cuando el Partido de la Revolución Democrática (PRD) tome la decisión más trascendente de su ya no tan breve existencia La disyuntiva de ser un partido marginal o proponerse a los ciudadanos como opción de futuro debe optarla, a lo sumo, en tres semanas Esta importante definición política y programática, que se ha postergado desde que el PRD fue fundado en mayo de 1989, pasa necesariamente por la cimentación --de una vez por todas-- de una institucionalización interna que prevenga y resuelva, por las instancias que se han dado sus militantes, los conflictos que lo han distinguido de los otros partidos más longevos Si los perredistas son inteligentes --como creo que los hay--, no deben desaprovechar la favorable coyuntura que implica haber no sólo combatido hasta liquidar la propuesta del gobierno de gravar con IVA alimentos y medicinas, sino haber formulado propuestas que modificaron --en favor de la educación y las asignaciones a estados y municipios-- el proyecto foxista Tampoco pueden desdeñar los resultados positivos del gobierno más importante después del de la República, el del Distrito Federal, para enviar el mensaje a la sociedad de todo el país de que se trata de un partido responsable, con proyecto y dispuesto a anteponer estas cualidades a las riñas intestinas por las que es conocido Si fue estratégicamente importante postergar la convulsión interna para enfrentar las elecciones de Michoacán, luego de la fallida participación en Tabasco, los perredistas pueden dirimir las obvias confrontaciones para proyectarse ante la sociedad y diferenciarse, cabalmente, de las otras opciones políticas Si es sabido que la contienda en el PRI será ríspida, hasta salvaje, entre Roberto Madrazo y Beatriz Paredes, y que en el PAN también será candente entre Carlos Medina y Luis Felipe Bravo; si bien apegada más a la institucionalización, el PRD tiene la oportunidad de destacarse en una elección desprovista de cochupos Es sabido que, pese a sus múltiples controversias, Rosario Robles tiene un liderazgo que anhela la formalmente presidenta, Amalia García, y que Jesús Ortega, el otro contendiente, ha articulado un trabajo en la estructura perredista, capaz inclusive de rebasar a la primera Si ambos y sus seguidores se obstinan en continuar en esa lógica, Rosario, con el apoyo de Cuauhtémoc Cárdenas, y Ortega con la estructura, es obvio que se despedazarán en un espectáculo que panistas y priistas contemplarán maravillados Lo conveniente, tal como lo señalan muchos perredistas inteligentes ?-que, insisto, los hay--, es que logren armar una candidatura única, no mediante el reparto de cuotas, sino a través de un verdadero esfuerzo de inclusión O de haber elección, sujetarse estrictamente a lo que mandan las reglas y los organismos creados por los propios perredistas Las primeras tres semanas de este nuevo año, entonces, tendrán que ser definitivas para el PRD, porque de otra manera detonaría una opción, que se sumaría a otras emergentes o convenencieras, cuya dispersión beneficiaría a la derecha y a los emisarios del antiguo régimen priista, en su vertiente más nefasta: el salinismo Lo que haga o deje de hacer el PRD en las semanas siguientes repercutirá, inevitablemente, en las elecciones del 2003, cuando se contienda por la renovación de la Cámara de Diputados y se perfile --con más claridad-- la disputa por la nación en el 2006 entre liberales y conservadores Por ahora, los conservadores --panistas y priistas-- no lo han hecho tan bien como proclamaban, y eso no debe ser ignorado por los perredistas, salvo que por sus yerros se conviertan en Judas involuntarios Comentarios: delgado@procesocommx