Caso Digna Ochoa, un año de lucha sin cuartel

viernes, 18 de octubre de 2002
* Irrita que sólo se investigue a la familia, protesta su madre doña Irene Plácido Misantla, Ver (apro)- Ha pasado un año de aquella fatídica noticia que conmocionó a una familia de un pueblo como los hay muchos en Veracruz, en el que sus moradores vivían su diaria cotidianeidad, sin sobresaltos, casi en plena tranquilidad, pero un día esa paz se alteró, cambió de manera tan radical y se convirtió en incertidumbre, coraje, rabia e impotencia tras la muerte de una de las hijas: Digna Ochoa y Plácido De vivir prácticamente en el anonimato, ante la tragedia sufrida aquel 19 de octubre del 2001, la familia Ochoa y Plácido en los últimos doce meses ha saltado no sólo al ámbito nacional sino internacional, al emprender, en plena desventaja, una lucha sin cuartel exigiendo el esclarecimiento del asesinato de la defensora de los derechos humanos de los más necesitados Y es que, en medio de la tragedia, la vida de esta familia ha cambiado radicalmente, pues algunos de sus integrantes no sólo han regresado a su lugar de origen después de radicar en otros puntos del país, sino que han tenido que viajar hasta al extranjero, a lugares como Washington, Nueva York y San Francisco, donde Digna Ochoa ha recibido diversos reconocimientos póstumos Ante la ausencia de Digna Ochoa, su familia ha recibido en su nombre reconocimientos a su trayectoria y trabajo desarrollado por la defensa de los derechos humanos, tanto de organismos civiles nacionales como de otros países, entre ellos los otorgados por Amnistía Internacional (AI), Global Exchange, la Fundación Méndez Arceo, la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir y algunas universidades del país Un año después, la resignación no termina de llegar al seno de esta sencilla familia que habita en una colonia de la periferia de Misantla, un pueblo de apenas 60 mil habitantes, que al igual que los Ochoa y Plácido, ha acaparado la atención de la prensa nacional e internacional, y ha sido visitado por múltiples organizaciones civiles de México y de otros países que se han unido a esta lucha Si esta muerte conmocionó a la nación mexicana y a otros países donde se conocía la trayectoria de la defensora de derechos humanos, nacida en este pueblo veracruzano en mayo de 1964, la tragedia ocurrida hace un año se respira aún dentro de este humilde hogar, en el que doña Irene Plácido Evangelista sufre en silencio su dolor de madre ante la pérdida de una de sus nueve hijos Ha sido un largo año de dolor reprimido que le ha traído una serie de enfermedades, pues a la diabetes se sumó un padecimiento en la vesícula y otro de tipo cardiovascular Y si en ese lapso esta mujer de unos 65 años de edad prácticamente se había ocultado de los reflectores de la prensa para evitar emitir cualquier opinión al respecto, hoy decidió romper ese silencio "¡Estamos desechos!", interrumpe la casi apagada voz de esta madre en los momentos en que don Eusebio, su esposo, señalaba lo difícil que ha sido este año para la familia Ochoa y Plácido, no sólo en el aspecto moral y económico, sino por todo el tiempo que han pasado en los tribunales de la capital de la República, "con la esperanza de que se llegue al esclarecimiento" Como padres de Digna Ochoa --subraya este hombre de alrededor de 70 años, moreno y piel curtida por el sol, ya que gran parte de su vida trabajó de obrero en un ingenio azucarero que operaba en Misantla, el cual hoy ha sido desmantelado-- "estamos muy tristes porque nos falta una de nuestras hijas" Y la verdad, subraya, "a veces pensamos que esto se quedará impune" De la evidente debilitada condición física de doña Irene, surge otro inesperado comentario: "Me quitaron a una hija, claro que sí me siento muy mal pues esa no es la manera en que se hubiera ido", y la mirada de un pálido y demacrado rostro se clava en la fotografía de Digna, que no se ha movido desde hace un año del altar colocado en la reducida sala de la casa "Si hubiera sido Dios quien se la hubiera llevado", agrega sin desviar la mirada de la fotografía, "estaría yo tranquila, pero con esto no se puede uno resignar fácilmente" Y la apagada voz de dona Irene de repente sube de tono y reclama: "Sigo exigiendo justicia, sí justicia, pues no mataron a un animal Fue mi hija, tan valiosa que de veras valía la pena" "¡Ay!, no puedo creer esto, no lo puedo creer, siento que mi hija anda por allá lejos, que algún día me va a hablar como lo hacía antes", exclama esta apesadumbrada madre Se ha cumplido un año de la misteriosa muerte de Digna Ochoa y no se ha hecho nada todavía en torno a las investigaciones que realiza la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), a través de dos fiscales especiales, actualmente a cargo de Margarita Guerra Exclama dona Irene: "Si Dios quiere, yo espero que se llegue hasta el final" "¿Por qué no se puede aclarar?", se pregunta repetidamente doña Irene, para quien en este caso las autoridades responsables de la investigación "algo están tapando", sobre todo porque su hija defendió muchos asuntos muy difíciles, refiere, "muy duros y fuertes; eso creo que le perjudicó" --¿Usted qué opina de la versión que dio la PGJDF, en el sentido de que Digna se suicidó? --¡No!, no lo hizo, eso lo inventaron ellos, no encontraron otra cosa más que inventar lo más fácil, eso no es creíble Ahora quieren investigar a la familia, pero por qué no investigan allá en donde están los verdaderos matones A nosotros no tienen por qué investigarnos porque somos sus padres y quién no va a querer a sus hijos La quisimos mucho y por eso le dimos estudios, sufrimos para darle preparación al igual que a todos mis hijos El que la PGJDF, a través de Renato Sales, haya dicho que Digna Ochoa se suicidó debido a problemas personales, evidencia la molestia de su madre "Esa es una mentira de las más grandes" Eso no es cierto, no puede ser verdad, insiste, "porque mi hija amaba la vida, tenía mucho trabajo y era muy cristiana" Ella no estaba desesperada, "le encantaba trabajar, tenía mucho qué hacer y muchos proyectos en su vida" DE VICTIMAS A SOSPECHOSOS Y es que las esperanzas de la familia Ochoa para que la PGJDF encuentre y castigue a los verdaderos culpables de los hechos ocurridos el 19 de octubre del 2001 en la capital del país, son muy remotas, sobre todo a partir de la nueva fiscal especial de las investigaciones, Margarita Guerra, que sólo sigue investigando la vida particular de Digna", revela su hermano Jesús Para la nueva fiscal del caso, acusa Jesús Ochoa y Plácido, "la familia es sospechosa", ya que al ser citados el primero de octubre pasado para ampliar sus declaraciones integradas en el expediente FDCUAHT/03/USD04/12576/2001, luego de un interrogatorio que empezó a las diez de la mañana y concluyó a las cinco de la tarde, "tanto a mi hermano Ismael como un servidor nos requirieron dejar muestras de saliva, lo que para nosotros es un aviso de que somos sospechosos" Con estas muestras, dijo, las autoridades responsables de la investigación pretenden compararlas para tratar de encontrar a los autores de las últimas tres amenazas de muerte que recibió Digna entre los meses de agosto y septiembre del 2001, y en los sobres escritos que fueron dejados de manera anónima en su propio domicilio, "hay rastros de genotipo de sexo masculino" Las investigaciones, señala, no sólo continúan estancadas, sino que todo hace indicar que la nueva fiscal seguirá el rumbo del subprocurador de la PGJDF, Renato Sales, en el sentido de investigar la vida privada de Digna Ochoa y de su familia, además que se ha empezado a filtrar información, como cuando el 5 de septiembre Margarita Guerra "declaró a la prensa que llamaría a declarar a 20 personas, entre ellas a mi hermano Ismael, porque supuestamente él fue quien proporcionó el arma a Digna" --¿Esa arma no se la dio Ismael o sí? --No, no, de ninguna manera; sin embargo, desde marzo la PGJDF dijo a la prensa que Ismael había aceptado que él había proporcionado el arma a Digna Nosotros le pedimos a Renato Sales que llamara a declarar al comandante que había asegurado eso, ya que también era parte del equipo de investigación, pero lo único que encontramos fueron evasivas "Eso es totalmente falso", sostiene, y explica que en ninguna parte del expediente existe la declaración de Ismael en la que haya aceptado haberle entregado esa arma Es una pistola semiautomática, calibre 22 para ocho proyectiles, matrícula M13711, sin marca, de origen checoslovaco, encontrada debajo del cuerpo de la víctima el día de su muerte, la cual fue reconocida como propiedad de Digna Ochoa por uno de sus hermanos, según se detalla en el reporte emitido por el consultor de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Pedro Díaz Romero, nombrado para conocer, evaluar y formular recomendaciones sobre las investigaciones de la PGJDF, que a la fecha no se han cumplido Es más, reveló que el 23 de septiembre, uno de los integrantes del equipo de investigación de la nueva fiscalía del caso, de apellido Chávez, "quería que yo aceptara en declaraciones ministeriales que mi hermano le había dado esa arma a Digna a cambio de información que me iba a proporcionar sobre problemas que ella había tenido con otras personas" Obviamente, asegura, "no acepte nada" Si la fiscalía especial cuenta con información que tienda a esclarecer este crimen, subrayó, "que la incluyan en el expediente, no tiene por qué ofrecerla a nosotros" Los integrantes de la familia, dijo, "quisiéramos que con la misma intensidad con que hemos sido interrogados, lo hicieran con miembros del Ejercito y de la Policía Judicial Federal involucrados en los casos de defensa que tenía a su cargo Digna" Lo que la familia Ochoa y Plácido pide es que se llegue a la verdad histórica de los hechos, precisa, "pero no de manera artificial, como se pretende hacer nuevamente", y piden a Margarita Guerra "no perder el tiempo con nosotros, porque aquí no van a encontrar ninguna relación con el crimen de mi hermana,", en primer lugar, "porque no somos asesinos ni tenemos nada que ocultar, y no tenemos ningún temor, ya que somos los primeros interesados en que se esclarezca este asesinato" 19/10/02