La "foto del recuerdo" y al mar

lunes, 28 de octubre de 2002
Testimonios de miembros de las Fuerzas Armadas, que forman parte de la averiguación castrense en contra de los generales Francisco Quirós Hermosillo y Mario Arturo Acosta Chaparro, permiten confirmar y reconstruir la forma como en los años setenta los guerrilleros o sus simpatizantes, capturados por militares, eran tiroteados y arrojados al mar desde un avión, algunos de ellos todavía con vida Acapulco, Gro- Segunda mitad de los años setenta Elementos bajo el mando de Francisco Quirós Hermosillo, vestidos de civil, ingresan a la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta, de Acapulco, en vehículos particulares Antes de entrar, los choferes de los vehículos hacen señales con los faros o las manos a los soldados que resguardan las puertas Los hombres de Quirós Hermosillo, que trabajan también para Mario Arturo Acosta Chaparro, llevan a hombres y mujeres identificados como "guerrilleros", con los ojos vendados; los dejan en una cabaña, a la que no tiene acceso el personal militar regular El entonces capitán Francisco Javier Barquín Alonso, también vestido de civil, registra en un "libro de pastas negras" a cada persona que ingresa a Pie de la Cuesta De ahí, pocos de los detenidos saldrán vivos Los sientan en sillas de madera o en bancos de metal Sus captores les dicen que se tranquilicen, que todo ha acabado y que en ese momento se les tomará "la foto del recuerdo" Por atrás, a la altura de la nuca, una pistola calibre 380 está a punto de acabar con su vida Por lo menos en 200 ocasiones fue Acosta Chaparro, por instrucciones de Quirós, el que jalaba el gatillo de "la espada justiciera" Los cadáveres eran depositados en bolsas de lona, rellenas de piedras, y subidos a un avión tipo Arava, matrícula 2005, del entonces escuadrón 301 Iluminado por antorchas colocadas en la pista, el Arava despegaba sin luces y se dirigía a "las costas oaxaqueñas" para tirar su "carga": unos 12 cuerpos en cada vuelo En ocasiones, la operación era filmada por militares RELATOS DE TESTIGOS Lo anterior fue relatado por testigos militares y civiles a la Procuraduría General de Justicia Militar para integrar el expediente número SC/034/2000/IV/IE-Bis contra los ahora generales Francisco Quirós Hermosillo y Mario Arturo Acosta Chaparro, así como Francisco Javier Barquín Alonso, expediente que les fue abierto por el delito de homicidio calificado de 143 personas La averiguación castrense se inició el 10 de julio de 2000 y concluyó el 10 de septiembre de 2002, luego de que la Procuraduría General de la República (PGR) se declaró incompetente para dar curso a la denuncia que la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a Derechos Humanos en México (Afadem-Fedefam) presentó el 29 de noviembre de 2000, a la que la PGR le dio el número de averiguación 26/2001 La decisión de la PGR, encabezada por el general Rafael Macedo de la Concha, se tomó sin informar a los denunciantes, representados legalmente por el abogado Enrique González Ruiz La investigación militar, dice el expediente de 13 tomos de 3 mil fojas cada uno, se abrió "con motivo de los hechos ocurridos en los años setenta, con relación a la guerrilla que tuvo lugar en esas fechas en donde se encuentra la investigación" Para fundamentar las acusaciones contra los militares por hechos sucedidos durante la Guerra Sucia ?concretamente en el período en el que Acosta Chaparro fue el encargado de las corporaciones policiacas en Guerrero, cuando era gobernador Rubén Figueroa Figueroa (1975-1981)?, la investigación castrense recurrió al menos a 10 militares que declararon haber sido testigos presenciales de los asesinatos presuntamente cometidos por Acosta, Quirós y Barquín También declaró un testigo protegido, Gustavo Tarín Chávez, exmilitar que colaboró con Acosta en Guerrero, y después en Veracruz, donde el general también prestó servicios policiacos Durante el gobierno de Figueroa Figueroa, Tarín encabezó el Grupo Chihuahua, en el que estaban tres de sus hermanos, que lo mismo combatía a la guerrilla que a los delincuentes comunes, mediante métodos que tenían aterrados a los habitantes de Acapulco por su crueldad (Proceso 1305) En el expediente se incluyen oficios girados al Batallón de Ingenieros de Combate de la Fuerza Aérea, para que proporcione la lista de quienes integraron ese cuerpo militar en los años que abarca la investigación También se encuentran todas las bitácoras de vuelo de la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta durante ese período Incluso, se encontró el avión que se utilizaba para arrojar los cuerpos al mar: el Arava que en los años setenta tenía la matrícula 2005, tiene ahora la 3005 NO VER, NO ESCUCHAR El primero en declarar ante el Ministerio Público Militar fue Tarín Chávez, identificado ahí como Alfredo Contó: Que a principios de los setenta, trabajó en el Ejército en Inteligencia Militar; que de 1975 a 1979 trabajó bajo las órdenes de Acosta, período durante el cual se realizaron mil 500 detenciones en los puestos de control instalados por el Ejército en los caminos y carreteras de Guerrero Para ello, los militares se apoyaban en "dedos" o "guías", que indicaban en los retenes a los sospechosos Que el registro de los nombres de quienes eran trasladados a la base militar lo llevaba Francisco Javier Barquín, en un libro de "pastas negras"; que Quirós y Acosta escogían a los detenidos que eran sentados en una silla, donde se les decía que les iban a sacar la "foto del recuerdo" Y que se les disparaba en la nuca con una pistola calibre 380, a la que Quirós nombró "la espada justiciera" Que los cuerpos eran metidos en bolsas de lona y se colocaban en el Arava, a veces 12, 14 o 16 cadáveres, y eran lanzados al mar El declarante acusó directamente a Acosta Chaparro: "Habrá ejecutado personalmente a unas 200 personas, por supuesto, con la autorización del general Quirós Hermosillo" Además, dijo que Barquín Alonso asesinó en 1974 o 1975 a un piloto apellidado Manzano Acosta, apodado Manzana o Manzanita El expediente militar menciona a 10 testigos que apoyan la versión de Tarín: teniente Margarito Monroy Candia; subtenientes Luis Blanco Frías, Epifanio Sánchez Martínez, Miguel Barrón Alemán, Antonio Flores Ramírez, Alfredo Hernández Espinoza y Ricardo Guerrero Sinfuego; sargentos Jonás Potenciano García y Rufino Hernández López, y el sargento segundo Enrique Flores Torres Todos ellos declararon que los "guerrilleros" eran llevados a la Base Aérea en autos civiles ?mencionan una camioneta café estilo Van? por "personal al mando del general Quirós Hermosillo", que iban vestidos de civil, eran "barbudos y greñudos" Epifanio Sánchez Martínez explicó que al llegar al portón de entrada, los vehículos encendían los faros y los ocupantes hacían señales con las manos, un puño o tres dedos, para que los dejaran pasar Luis Blanco Frías subraya que tenían la "consigna de no ver, no escuchar y tampoco fisgonear lo que ellos realizaban" En ello coincide Jonás Potenciano García El piloto Margarito Monroy Candia sostuvo que en la Base Aérea, los soldados chantajeaban a las mujeres de los detenidos Las obligaban a tener relaciones sexuales con ellos con la promesa de que dejarían libres a sus parejas Jorge Violante Fonseca aclaró que hubo ocasiones en que las personas que eran arrojadas al mar no estaban muertas, pues ya estando en el aire se escuchaban quejidos Según los testimonios de los militares, los detenidos eran sentados en un banco de metal, dicen unos, o en una silla de madera rústica, aseguran otros, para tomarles "la foto del recuerdo" Aseguraron que se les avisaba que realizarían vuelos "de reconocimiento" o de "búsqueda y rescate" a las "costas oaxaqueñas", a las 12 de la noche y las cinco de la mañana El Arava despegaba sin luces, guiado por los mecheros que se colocaban a lo largo de la pista Uno de los militares explicó que "hubo veces que en nos filmaron, y hubo veces en que se tuvo que repetir porque nos filmaron al natural (con el rostro descubierto) y tenía que ser con pasamontañas" El expediente militar incluye varios croquis de la Base Aérea, dibujados por los testigos, en los que señalan la cabaña donde se recluía a los detenidos, a donde ellos tenían prohibido acercarse, y que estaba cerca de la silla de la "foto del recuerdo" Como colaboradores de los ahora generales, se mencionan los apellidos de los capitanes Alejandre y Tafoya Este último podría ser el soldado que participó en el último combate contra Lucio Cabañas y que aseguró, en una carta a su familia, que el guerrillero se suicidó (Proceso 1355) También se habla del piloto Carlos González Gómez o Gómez González y de Apolinar Ceballos Espinoza ENCUBRIMIENTO OFICIAL El abogado Enrique González Ruiz, representante de los familiares de las 143 víctimas por las que se sometió a juicio a Acosta Chaparro, Quirós Hermosillo y Barquín Alonso, considera que el expediente confirma que los denunciantes nunca estuvieron equivocados "Afadem tiene registrados mil 200 desaparecidos, en todo el país, pero Tarín habla de mil 500 sólo en cuatro o cinco años, sin contarse las matanzas que encabezó Acosta Chaparro en la sierra de Guerrero ni las detenciones que se hicieron durante la persecución de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez" González Ruiz advierte deficiencias en el planteamiento que la Procuraduría de Justicia Militar hace del caso, por lo que reclama que sea la justicia civil la que se encargue de esclarecer esos crímenes de Estado y de lesa humanidad Señala: "Se está tratando de limpiar la cara del Ejército No mencionan la parte de la Guerra Sucia que encabezó Miguel Nazar Haro contra la Liga Comunista 23 de Septiembre Ahora los militares van a salir con el cuento de que como Acosta y compañía ya están en la cárcel, ya cumplieron" Al secretario ejecutivo de Afadem, Julio Mata Montiel, le preocupa el hecho de que el expediente esté armado "para exculpar a los militares, para que en el momento en que llegue a la corte militar, el juez determine que no se les puede acusar porque el delito de homicidio calificado ya prescribió, porque el tiempo para la persecución del mismo es de 10 años Después, la Fiscalía Especializada no podrá acusarlos porque constitucionalmente no se puede enjuiciar a una persona dos veces por el mismo delito" González Ruiz explica: "A Acosta, por ejemplo, se le acusa de haber secuestrado y de haber lanzado al mar a los detenidos, pero no de las matanzas en la sierra de Guerrero No le adjudican el comando de las acciones para realizar secuestros Se dice que las detenciones se realizaron en los retenes, pero no siempre fue así, pues a muchos los detuvieron en sus pueblos y eso no está incluido" Cuenta que cuando conoció el contenido del expediente en la Procuraduría de Justicia Militar, "pregunté por Enrique Cervantes Aguirre, quien fue el coordinador del combate a la guerrilla en los años setenta, y no me contestaron nada" Destaca que la investigación militar no menciona otras cárceles clandestinas, cuando los testimonios de sobrevivientes de la Guerra Sucia hablan de, por lo menos, cuatro más Tampoco se incluyen los libros de "pastas negras" que estaban a cargo de Barquín Alonso, ni las filmaciones mencionadas por los testigos González Ruiz añade que las autoridades militares no le respondieron cuando les preguntó "de dónde infieren que precisamente los 143 casos de desaparecidos que presentó Afadem a la PGR, a partir de noviembre de 2000, corresponden a las víctimas que fueron lanzadas al mar" Insiste en que el expediente demuestra que "estamos ante un crimen de Estado, pues había un acuerdo o un concierto entre todas las instancias del poder militar para cometer estos hechos, y que Acosta Chaparro y Quirós Hermosillo fueron los ejecutores en algunos de estos casos, pero hubo otros porque ésa era la política de Estado "Si el gobierno de Vicente Fox pretende hacer justicia, tendría que promover que se configurara una averiguación en la que se determine que estamos ante una acción de Estado para orquestar la desaparición forzada, la tortura, el genocidio ?porque los militares arrasaron pueblos completos? y el homicidio, es decir, para cometer crímenes de lesa humanidad que no prescriben" En breve, González Ruiz interpondrá un amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que la Procuraduría General de Justicia Militar no lleve el caso, porque "la desaparición forzada de personas no puede ser equiparable con crímenes del Fuero Militar, es decir, no se está juzgando a Acosta y compañía por cobardía, por ejemplo, que es un delito militar, sino por ejecutar órdenes de Estado para secuestrar, torturar, asesinar a cientos de personas, y de estos delitos esos militares no son los únicos culpables"