Montemayor, libre bajo fianza en Houston

miércoles, 9 de octubre de 2002
* A tres meses de haberse entregado, apenas duró unas horas bajo arresto México, D F- Horas después de su detención, con fines de extradición, en la ciudad de Houston, Texas, el exdirector de Petróleos Mexicanos, Rogelio Montemayor Seguy, involucrado en el presunto desvío de recursos de la paraestatal a la campaña del candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República en 2000, Francisco Labastida Ochoa, obtuvo su libertad mediante el pago de una fianza De acuerdo con fuentes judiciales de la Unión Americana, una juez le obligó a pagar la cantidad de 250 mil dólares y a portar un brazalete electrónico para que no pueda burlar a la justicia Al confirmar la liberación bajo fianza del exdirector de Pemex, el procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, dijo que ésta obedeció a que el delito por el que se le acusa ?peculado y uso indebido de atribuciones y facultades- le permite dicho beneficio Por la mañana, a decir de la vocera de la fiscalía federal en Houston, Nancy Herrera, Montemayor recibió la notificación de que una juez había firmado una orden para su detención, como parte del proceso de extradición que se sigue en su contra, por lo que decidió acudir voluntariamente a la corte acompañado por su abogado, Mike DeGuerin Ya en el edificio, la oficina de alguaciles procedió a poner al exfuncionario bajo arresto, previa confirmación de la existencia de esa resolución No obstante, el agregado de la PGR en la ciudad de Washington, Alejandro Díaz de León, negó la versión anterior, aduciendo que Montemayor "no se entregó", sino que "le fue cumplida una orden de aprehensión" girada por la juez Marcia Crane El funcionario estableció que si bien "no es procedente la libertad bajo fianza" en los casos de extradición, la decisión queda finalmente a juicio del magistrado en turno No obstante, sentenció: "tenemos la firme convicción de que el señor Montemayor deberá permanecer bajo custodia de las autoridades estadunidenses, porque él es un fugitivo de la justicia mexicana" Al igual que exfuncionarios y los principales líderes del sindicato de la paraestatal, Carlos Romero Deschamps, Ricardo Aldana y Jesús Olvera, Montemayor está acusado de desviar mil 100 millones de pesos a la campaña del ex abanderado del PRI a la Presidencia en 2000, Francisco Labastida Ochoa Tras ser denunciado formalmente ante la Procuraduría General de la República, Montemayor desapareció del país junto con otros de sus más cercanos colaboradores implicados, como José Domene, Carlos Juaristi y Julio Pindter Mientras unos más fueron arraigados por tiempo definido, el único que fue encarcelado por esos hechos fue Manuel Gomez Peralta Damirón, quien fungió como director de Administración y Finanzas Enterado de las acusaciones en su contra, y prácticamente abandonado a su suerte por su partido, el PRI, que se deslindó de su situación jurídica, tal y como lo dio a conocer en junio pasado el propio Comité Ejecutivo Nacional de ese instituto político a través de Miguel Angel Yunes, el exdirector de la paraestatal se dio a la tarea de deslindarse de ellas a través de sus abogados, quienes únicamente se limitaban a informar que se encontraba preparando su defensa Sobre el particular, Montemayor presentó un extenso análisis sobre la legalidad de su actuación y buscó fundamentar los convenios que suscribió con el sindicato de Pemex, además de que rechazó haber desviado los mil 100 millones de pesos Inclusive, sus defensores presentaron una serie de documentos en los que se demuestra que los préstamos de la paraestatal al gremio eran una práctica común, tal y como sucede en la actual administración Luego de abandonar el país para evadir la acción de la justicia, el también exgobernador de Coahuila se entregó en julio pasado, y por su propia voluntad, a una corte federal de la ciudad de Houston para enfrentar las acusaciones que pesaban en su contra, a pesar de que no existía orden de aprehensión alguna En ese entonces, apuntó que su decisión obedecía a tres motivos principales, siendo éstos su firme deseo de demostrar que era inocente al igual que sus colaboradores, la preocupación por el bienestar y seguridad por su familia, que continuamente era hostigada, y la necesidad de llevar al ámbito judicial todos los procesos legales que las autoridades mexicanas decidieran iniciar en su contra Tras conocer su paradero, la Procuraduría General de la República solicitó a las autoridades estadunidenses su extradición, de la que se estaba a la espera una vez que la dependencia cumplió en tiempo y forma los requerimientos para que ésta procediera 09/10/02

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