Adiós a la Revolución

miércoles, 20 de noviembre de 2002
La discusión acerca de la vigencia de la Revolución Mexicana, no es nueva A lo largo de estos años, se le ha otorgado certificados de defunción y cartas de buena salud en innumerables ocasiones Cada viraje, cada crisis en la vida nacional recrudece la polémica Los mexicanos parecen hipnotizados, embelesados, por esa lucha cuerpo a cuerpo con un pasado que no logran vencer ni revivir Quizá la Revolución esté viva y muerta a la vez Todo depende de lo que entendamos por Revolución Mexicana A finales de la década de los cuarenta, los intelectuales mexicanos perciben claramente que se están produciendo cambios profundos en la vida política del país Mientras los marxistas realizan una mesa redonda en la cual buscan nuevas rutas, los nacionalistas revolucionarios y los liberales, se despiden de sus utopías y proclaman la defunción de la Revolución Mexicana En 1949, Silva Herzog consideraba que ésta había llegado a su "momento culminante" en 1938 En los dos años que siguen "el proceso ascendente se detiene sin retroceder" Durante el régimen de Avila Camacho, "el lenguaje revolucionario va perdiendo su sentido y eficacia" "Se presenta la crisis de la Revolución Mexicana No es crisis de crecimiento, como alguien dijera; no, es la crisis de la agonía, del fin de un ciclo histórico" "El gobierno del presidente Alemán, dígase lo que diga, ya no es ni puede ser continuación de los gobiernos anteriores" Para Herzog, quienes detienen la revolución, son las "fuerzas de la burguesía que desde hacía varios años jalaban hacia atrás sin lograr sus fines; pero cuando 1938 llega a su término -todo esto por supuesto aproximadamente- estas fuerzas se imponen como resultado del incremento de su poder" Dos años antes, Daniel Cosío Villegas sostenía: "México viene padeciendo hace ya algunos años una crisis que se agrava día con día; La crisis proviene de que las metas de la Revolución se han agotado al grado de que el término mismo de la revolución carece ya de sentido" Cosío Villegas identificaba la crisis de la revolución con el abandono por parte de los gobernantes, de sus objetivos fundamentales Las diferencias entre los revolucionarios y sus opositores se estaban borrando "De aquí a seis años, las diferencias entre la Revolución Mexicana y los partidos conservadores -escribía- pueden ser tan insustanciales, que éstos pueden ascender al poder no ya como opositores del gobierno, sino como sus legítimos" Para Don Daniel, los principales anhelos de la Revolución eran la libertad política, la igualdad ("la suerte de los más debía prevalecer sobre la de los menos") y el nacionalismo La Revolución mexicana, era un movimiento "democrático, popular y nacionalista" Su ocaso, se debía al fracaso relativo de esas metas y los responsables eran sus dirigentes, que no habían estado a la altura de las posibilidades creadas por el movimiento "Todos los revolucionarios fueron inferiores a la obra que la Revolución necesitaba hacer: Madero destruyó el porfirismo, pero no creó la democracia en México; Calles y Cárdenas acabaron con el latifundismo, pero no crearon puede juzgárseles ya con certeza, afirmando que fueron magníficos destructores, pero que nada de lo que crearon para sustituir lo destruido, ha resultado indiscutiblemente mejor No se quiere decir por supuesto que la Revolución no haya creado nada, absolutamente nada: durante ella han nacido instituciones nuevas, una importante red de carreteras, obras de riego impresionantes, millares de escuelas y buen número de servicios públicos; pero ninguna de esas cosas ha logrado transformar tangiblemente al país Así, la obra de la Revolución siempre ha quedado en la postura más vulnerable: Expuesta a la furia de sus enemigos y sin engendrar en los partidarios el encendido convencimiento de la obra hecha y rematada" Por su parte, en 1950, José Colín, destacado comentarista político sostenía: "Los regímenes revolucionarios" se divorciaron poco a poco de la Revolución (cuyo programa Colín identificaba con la Constitución de 1917) y del pueblo aun cuando hayan insistido, para su conveniencia, en seguir usufructuando la etiqueta de "revolucionarios" "Así se ha evitado que el pueblo revolucionariamente trate de que se cumplan las conquistas de la Revolución No era posible hacer una revolución en contra de la Revolución en el poder y la confusión causada por la etiqueta y el mal uso de los términos ha operado el milagro" y concluía: "En 1950 la revolución de 1910 es una cuarentona a la que ya no sacan a bailar Ya pasó su época En esencia ya está muerta; pertenece a la historia Los que vivimos sus días, en que eran esperanzas y promesas, en este su aniversario, llenos de emoción, hemos pronunciado la frase ritual: Descanse en paz rip" (1) A finales de la década de los cuarenta, la intelectualidad mexicana progresista, vivía una era de desencanto Desencanto con los resultados de la Segunda Guerra Mundial, que no pudo terminar ni con el imperialismo, ni con el capitalismo, desembocando en la guerra fría Desencanto con los gobiernos de Avila Camacho y Miguel Alemán, que abandonaron definitivamente las reformas sociales para encauzar al país abiertamente por el camino del desarrollo capitalista Una de sus respuestas fue declarar muerta -junto con sus esperanzas- a la Revolución Mexicana Entonces, el desencanto no produjo alternativas viables a la corriente triunfante en la vida mexicana Acabó por disolverse en ella ¿Estará repitiéndose la historia? El humor de una generación ha sido magistralmente captado por una nota en el número 1 de El Buscón: (1982) "Una simple constatación: si en los sesenta los jóvenes vivieron la política como forma posible de existencia cotidiana, en la década de los setenta optaron por distanciarse de ella "De la toma del cielo por asalto a la toma del cielo por etapas a la renuncia del cielo" podría ser el título de una historia, que separa a la generación del 68 de la generación del 82 O bien: de la política como un acto lúdico a la política de los profesionalismos administradores Generación del desencanto se ha llamado a los que vivieron bajo la sombra del retorno del espíritu del 68 y obtuvieron un páramo de reformas -siempre deseables- certeramente dosificadas Ilusiones evaporadas Los setenta comienzan con la consigna de abajo-todos-los-mitos y terminan con un débil y difuso llamado a la cordura, la ecuanimidad y la tolerancia" Ahora el desencanto no es con la Revolución Mexicana que sólo los incautos y los demagogos consideran viva, sino con las ilusiones desarrollistas de los cincuenta y los sesenta y las esperanzas revolucionarias que se le opusieran La pregunta hoy como entonces es ¿Después del desencanto qué? (1)- Todas las citas son de la recopilación de Stanley Ross: ¿Ha muerto la Revolución Mexicana? causas, desarrollo y crisis México, 1972 Reconocer con entereza que el ciclo histórico de la Revolución está en su ocaso junto con su modus operandi, bagaje expresivo y medios de sus hombres, no quiere decir que nos cause alegría o que deseamos su conclusión Queremos sencillamente que la revolución sea superada con decoro José Iturriaga, 1974 La revolución Mexicana ya no existe; dejó de ser, murió calladamente sin que nadie lo advirtiera Jesús Silva Herzog, 1949 Sinceramente creo que el pueblo mexicano sabe desde hace mucho tiempo que la Revolución Mexicana está muerta, aunque no comprenda o comprenda sólo a medias, porque se oculta este hecho en vez de difundirse Daniel Cosío Villegas (Proceso No 0477 / 23 de diciembre de 1985)

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