Buscan intimidar a corresponsal de Proceso en Nuevo León

miércoles, 20 de noviembre de 2002
México, D F (apro)- Por órdenes de la delegada del Instituto Nacional de Migración (INM), Alejandra Ocadiz Hernández, el corresponsal de Proceso en Monterrey, Luciano Campos Garza, fue privado ilegalmente de su libertad el martes por la noche, con el fin de que entregara a la funcionaria copias fotostáticas de una investigación que desarrolla el reportero sobre irregularidades en esa oficina federal Ocadiz convocó a su oficina al reportero, pero pretendió hacer, mediante engaños, que participara en una diligencia de la Contraloría federal, a fin de que explicara la procedencia de los documentos y notificarle de una supuesta ilegalidad en la que incurría por ello Ante la negativa de participar en la diligencia, el corresponsal fue detenido en el interior de la oficina El encargado de retener al periodista en el interior de la delegación del INM en esta localidad, fue Arturo Bárcenas Polendo, funcionario de esa misma dependencia, quien primero aseguró la puerta del privado de Ocadiz, y después ordenó al policía de Seguridad Pública del Estado, que hacía la guardia, que echara candado a la puerta que da a la calle En presencia de funcionarios de la Contraloría, Bárcenas incluso hizo la pantomima de llamar al Ministerio Público Federal y a la Procuraduría General de la República, para que “se llevaran detenido al reportero”, por supuestamente haber sustraído documentación oficial Fue 20 minutos después cuando Ocadiz, cansada de exigir las copias fotostáticas, abrió la puerta y dejó libre el paso El incidente ocurrió a las seis de la tarde, hora en que Ocadiz había citado al corresponsal a la oficina ubicada en el edificio Manchester de la colonia Loma Larga, para “aclararle”, según le dijo un día antes, el contenido de unos documentos que aparentemente la comprometen en irregularidades Sin embargo, al llegar el reportero a la cita del martes, la oficina estaba ocupada por los empleados de la Secodam, José Luis Guerrero Reyes, y una licenciada de apellidos Flores Avilés, quienes dijeron que acudían por órdenes de Francisco Javier Fierro Duarte, supervisor regional en Tamaulipas, a levantar una constancia de hechos Cuando Flores Avilés comenzaba a leer el acta, el corresponsal de Proceso se negó participar en la diligencia, y así se lo hizo saber a Ocadiz: “¿Qué tengo yo que ver en esto?” El enviado de la Contraloría respondió: --Con la aportación de esos documentos, queremos nosotros asentar que usted trae unos documentos oficiales --Copias de unos documentos oficiales --corrigió el reportero --Que usted no debe tener –continuó el de la Contraloría-- Porque son documentos estrictamente de la delegación regional de Nuevo León, que no debe tener usted En relación con esto es por lo que usted está aquí El corresponsal rechazó participar en la diligencia y se levantó de su asiento, pero ante el silencio de los enviados de la Contraloría, que no impidieron que abandonara la oficina, Ocadiz condicionó: --Bueno, pero por favor entrégueme los documentos El reportero se negó y se encaminó a la puerta Bárcenas la aseguró y se interpuso en ella, exigiendo también el juego de documentos El corresponsal pidió que lo dejaran pasar, pero el funcionario se lo impedía En vista de ello, se comunicó vía telefónica con el reportero de Milenio Diario, Filiberto Garza, a quien le notificó de su situación Ante la llamada, Bárcenas abrió la puerta de la oficina, pero corrió escaleras abajo para ordenarle al policía de la entrada que asegurara la puerta principal Y seguía con la farsa de hablar a la PGR Ocadiz empezó a desesperarse y exigió en repetidas ocasiones los documentos, pero ante la negativa, hizo que fuera abierta la puerta, precisamente en el momento que el reportero de Milenio y un fotógrafo se aproximaban En presencia de los periodistas, Ocadiz modificó su comportamiento, dijo que todo era un malentendido y, finalmente, se encerró en su oficina 19/11/02

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