Dios bendiga señores con gusto este día de placer tan dichoso (Parte II)

miércoles, 20 de noviembre de 2002
Del resentimiento en la moral En 1979 hablar del PRI puede volverse, para un honesto miembro de la clase media, ejercicio de auto escarnio, acción similar a la búsqueda del espejo vejatorio Sí, no huyas, cobarde Pese a tu severidad marxológica y tu burlafina y tu mirada chispeante cada vez que alguien menciona "el día en que la primera senadora que tuvo Tlaxcala dijo que si Sor Juana Inés de la Cruz viviera, sería diputada del sector popular", y no obstante la seguridad de que no le haces el juego a nadie y de que en esta casa somos progresistas y no aceptamos propaganda institucional, pese a tus estantes saturados de guillotinas del capitalismo y la sorna que adhiere a la palabra "prevaricadores" (con el acento en cada sílaba: pré-vá-rí-cá-dó-rés, como reconstruyendo la imagen de un ser obeso de traje lustroso que desde la tribuna azuza al fantasma de la reacción, en la amnesia genuina de su residencia en el Pedregal y la militancia de su mujer en el Opus Dei); pese a todo, te conozco: allí en el centro de tus reflejos ocasionados, te hallasi mpregnado, saturado, pletórico de pri, oloroso a pri, moldeado a golpes de pri, ahumado en fuego de pri No te sorprendan entonces que en tus pesadillas -dirigidas subliminalmente-te transformes en globo, en matraca, en señora del pueblo que se atraviesa la valla para besar al candidato, en expresión de júbilo porque ya saludaste al Licenciado, en barca pintada con apotegmas donde una equis tacha los colores patrios Sabor a pri: todos, en algún momento, lo sepamos o no, hemos hecho pleno uso de este legado formativo El PRI es sinónimo de cultura política, la evidente y la cotidiana, la visible y la invisible La visible: un partido surge para unificar fracciones y fortalecer el mando y se mantiene merced aun equilibrio de intereses y ambiciones, el respeto a los procedimientos de selección y la fe que delegan en el poder central los poderes periféricos La cotidiana: la política sucia, qué le vamos a hacer, yo no inventé al país, aquí nomás hay dos sopas, a trepar como Dios nos dé a entender, yo no soy oportunista sólo soy ocasionado Al que no asimila sus ambiciones lo resigna la fuerza, dijo el refrán, y la cultura política proveniente del PRI ha incluido silencio o indiferencia o plena ignorancia ante represiones y cárceles injustas y desaparecidos y campañas de linchamiento moral y liquidación del derecho de huelga Hay más de un modo de luchar por un curul y -sabiduría popular-, en la vida todo es curul o alcaldía y leer en el periódico el enérgico pronunciamiento oficial sin emitir siquiera una sonrisa equivale a presentarle ab eternum nuestros respetos al señor secretario -Estoy en la recta final_ ¿no podrías echarme una mano dando una llamadita? - Mire licenciado, no temo adularlo si le digo que sus palabras me conmovieron Usted ha logrado el milagro de humanizar a Juárez- Y uno sale a la calle deseando que se le haga justicia, se le admire, se le felicite, se le promueva, se le exalte a la categoría que tan legítimamente le corresponde El PRI ha sido también atmósfera de conquista, modo de vida, estado de ánimo y la disposición febril de la mano en el momento de saludar de lejos al señor presidente A los cincuenta años del golpe maestro de Plutarco Elías Calles, unificado el país, despolitizado y contrapolitizado la sociedad, el PRI enfrenta su crisis más prolongada de credibilidad interna y externa desde su vasta infatigable experiencia: acomodos que se renuevan como suscripciones, transformismos ideológicos, luchas internas, herejías sospechosamente parecidas a las ortodoxias, lemas cuya ambigüedad programada permite la negociación de su contenido Todo fue cambiado mientras se alejaba el recuerdo preciso de asonadas y campos de batallas y planes redactados febrilmente y amigos íntimos a cuyo pelotón de fusilamiento es preciso recompensar como es debido (Proceso 0122/ 5 de marzo de 1979)

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