"Asilo social" en Estados Unidos a cuatro mexicanos con SIDA (Parte II)

viernes, 29 de noviembre de 2002
Ver fotogalería Los asilados Para proteger de posibles represalias a sus familiares que viven en México, los asilados dieron a conocer sus experiencias a Proceso, en el 2001, con la condición de que no se mencionaran sus nombres reales Actualmente todos ellos radican en Los Ángeles No se conocían entre sí antes de abrirse el caso Los dos primeros testimonios son los de una mujer viuda y su hija, de 30 y 11 años de edad, respectivamente, quienes vivían en un poblado de Hidalgo, donde fueron rechazadas por tener SIDA: La gente no las saludaba ni visitaba, evitaba cualquier contacto con ellas La madre desarrolló herpes, por lo que fue al IMSS de Pachuca, pero le negaron la atención Poco tiempo después, la niña también enfermó y volvieron a acudir a la misma clínica Los médicos se negaron nuevamente a prestarle sus servicios Sin trabajo, medicinas ni servicio médico, la mujer y su hija decidieron emigrar ilegalmente a Estados Unidos, donde habían residido antes Actualmente, la madre se dedica a cuidar niños y, por fin, ella y su hija cuentan con atención médica El tercer asilado es Manuel R, homosexual de 27 años de edad originario de una pequeña comunidad de Zacatecas En entrevista telefónica, relató su experiencia: "En mi rancho la gente es muy cerrada y no me querían por ser homosexual También mi familia me rechazaba Me decían en mi casa: ?Cásate, ten hijos y pórtate como todo un macho? En 1995 me dio el SIDA y se los dije Menos me aceptaron "Ahí no hay ningún lugar donde conseguir medicinas, sólo una pequeña clínica que nada más da primeros auxilios Tenía que viajar hasta la ciudad de Aguascalientes a conseguir mis medicinas Yo vivía muy aislado y solo porque todo mundo me rechazaba "Me vine a Estados Unidos y empecé a conocer a organizaciones de homosexuales Ahí me ayudaron a tramitar el asilo Ahora vivo con mi pareja y trabajo como chofer de un camión transportista en el que recorro el sur de California Siento mucho alivio y tranquilidad Me pongo a pensar cómo sería mi vida si siguiera viviendo en Zacatecas a lo mejor ya me hubiera muerto" Agustín A ?el cuarto asilado? era estudiante de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y empleado en una tienda departamental En 1990 se le diagnosticó SIDA Las autoridades de esa institución lo supieron y, violando la confidencialidad, propagaron la información entre sus compañeros de clase Por ser un homosexual con VIH, ya no se le admitió en la universidad y perdió su trabajo También se enfrentó al rechazo de la familia Otro hecho marcó su vida en México: Un amigo homosexual, Humberto Cuéllar, fue asesinado violentamente; su cadáver apareció maniatado, amordazado y cubierto con rocas La policía nunca esclareció el crimen Y ante la "homofobia social", le resultó prácticamente imposible encontrar otro empleo "Lo único que se me ocurrió entonces fue huir a Estados Unidos y venir a vivir mis últimos días acá" Y emigró ilegalmente a California, donde recibió "ayuda psicológica" en una clínica que "la comunidad gay mantenía con sus propios esfuerzos" El año pasado, Agustín trabajbaa como periodista en una publicación gay "Esto me permite preguntar a los especialistas sus opiniones sobre homofobia, rechazo social o discriminación, así como su trabajo para mejorar nuestras condiciones de vida Sus respuestas me dan esperanza, algo que jamás soñé" (Proceso 1286/ 25 de junio de 2001)