Michoacán: Misterios de la matanza de Aquila

jueves, 26 de diciembre de 2002 · 01:00
La placita, Mich - Cuando se terminaron las cervezas, la carne asada y las explicaciones, comenzó la carnicería: Primero desarmaron a José Mendoza Soto, dueño del rancho Los Mendoza, y a ocho de sus trabajadores Al patrón lo torturaron con una pala, lo mataron a tiros y arrastaron su cadáver hasta el pie de un árbol Al resto le dieron el tiro de gracia, en la nuca Los ocho cuerpos aparecieron boca abajo, apilados en la bodega para el fertilizante, a un costado del corral No hubo testigos de la matanza, ocurrida la noche del jueves 15 de agosto, cerca de esta población del municipio costero de Aquila La reconstrucción de los hechos, hecha por la Procuraduría de Justicia del estado -que hasta ahora atribuye los asesinatos a sicarios sinaloenses-, no convence a las autoridades locales ni a los vecinos, quienes afirman que en los días previos merodeaba por la zona un grupo de militares vestidos de civil La Policía Ministerial, responsable de las pesquisas, no siguió esa ni otras líneas de investigación, acusa el alcalde de Aquila, Martín Santos Luna Lo que nadie puso en duda es que Mendoza Soto, propietario de 100 hectáreas que comienzan en la montaña y terminan en el mar, estaba metido en el narcotráfico Pese a ello, todo mundo reconocía su condición de agricultor y su bonhomía "Yo le hacía algunas chambas, era una persona estimada y generosa", comentó Efraín Cruz, jefe de tenencia de La Placita, población unida con Los Mendoza por dos kilómetros de brecha "Yo le vendí mil plantas de tamarindo y estaba por comprarme otras mil, pero ya no se va a poder", contó Nicolás Zambrano, director de seguridad pública de la localidad "Ya tenía muchos años aquí, yo lo conocía, hasta se puede decir que teníamos algo de amistad Él llegó a darle trabajo a más de 100 personas en el corte de papaya" Aparte de sus huertas de tamarindo, coco y papaya, el rancho Los Mendoza tenía cerca de 40 cabezas de ganado, varios chivos y cuatro puercos Tenía, porque "ya se los robaron o agarraron p'al monte" Eso dijo Juan Manzo, un peón que tuvo la fortuna de haber elegido la fecha de los asesinatos para visitar su lugar de origen, en el municipio de Lázaro Cárdenas Aun así, se lamentó: "Vine a que me pagara el patrón ¿Ahora quién lo va a hacer?" Pese a que el agente del Ministerio Público en el municipio vecino de Coahuayana, Rafael Jacinto Reyes, se negó a dar información sobre el caso, autoridades de la Procuraduría estatal en Morelia afirmaron que Mendoza Soto y algunos de sus trabajadores se dedicaban a recuperar del mar cargamentos de cocaína procedentes de Colombia Luego la guardaban para narcotraficantes presuntamente originarios de Culiacán Por su trabajo, los michoacanos recibían fuertes cantidades en dólares, así como algunos kilos de cocaína En una casa de la playa El Zapote, propiedad de Ezequiel Martínez Francisco, uno de los ejecutados, la policía encontró lanchas con equipos de comunicación y posicionamiento vía satélite (GPS) De acuerdo con las investigaciones de la Procuraduría michoacana, Mendoza Soto, Martínez Francisco y otros aquilenses guardaban la droga en Los Mendoza Posteriormente, la transportaban en una camioneta de doble tracción hasta un punto de la sierra, conocido como Barranca del Aguacatón, a donde llegaban los narcos sinaloenses en helicópteros propiedad de una empresa de aerotaxis de Guadalajara Transferida a las aeronaves, la droga emprendía el vuelo a Los Cabos, La Paz y otros lugares de la península de Baja California La operación se repitió mecánicamente por tres años, hasta que, a mediados de julio último, Mendoza y su gente perdieron 800 kilos de cocaína de un cargamento de 38 toneladas, valuado en 12 millones de dólares Enterados de que un grupo armado quería robarles la cocaína, los narcotraficantes ocultaron los 800 kilos en la playa, bajo la arena, en casa de César Aguilar Meraz, otro de los ejecutados Sin embargo, el grupo de hombres, vestidos de negro, se presentó en el lugar y robó la droga Eso fue, al menos, lo que informó Mendoza Soto a sus socios sinaloenses En respuesta, éstos le dijeron que enviarían a un grupo de sicarios para matar a los tumbadores Los sicarios llegaron a Aquila el jueves 15 de agosto, en un helicóptero de la empresa Aerostar Mendoza y sus hombres los recibieron en el rancho y los agasajaron con cervezas y una parrillada Entrada la noche, las explicaciones de Mendoza no convencieron a los sinaloenses Fue cuando desarmaron a sus anfitriones y los ejecutaron Clima propicio para el narco La presencia del narco no es extraña en la costa michoacana Lejos de la capital del estado, abandonado hace mucho por los gobiernos federal y estatal, el municipio de Aquila es uno de más marginados del país Sus 25 mil habitantes, muchos de ellos indígenas nahuas, están esparcidos a lo largo y ancho de 2 mil 674 kilómetros cuadrados, en 557 núcleos poblacionales carentes de servicios y fuentes de empleo Éste es un clima propicio para la penetración del narco, afirmó el presidente municipal Martín Santos Luna "Desdichadamente, en esta zona la pobreza es extrema, y si llega un narcotraficante y te ofrece trabajo, lo agarras, lo haces por necesidad", dijo en ese entonces el alcalde Para acabar con el narco, opinó, "hay que darle un buen proyecto a la gente del campo, a los artesanos, a los pescadores, a los ganaderos Con empleo y trabajo, se acaba el narco" Eso intentó hacer el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que destinó varios millones de dólares a la región costera, en la década de los noventa, para combatir la marginación Sin embargo, de aquella inversión lo único que queda es un anuncio espectacular color azul claro con la leyenda "ONU", a orillas de la carretera El dinero se terminó y todo siguió igual Pero menos popular que aquellas promesas de progreso es la versión de las autoridades michoacanas sobre la matanza en Los Mendoza "Le echaron de más", sostuvieron los lugareños, incluido el alcalde de Aquila No siguieron otras líneas de investigación, afirmaron, como los nexos entre los ejecutados y el expresidente municipal Eusebio Mamés Velázquez Mora, a quien se señala por haber vendido a un narco su rancho La Tupitina, donde luego aparecerían 195 tambos de reactivos para fabricar droga O la extraña presencia en la zona, tres días antes de la matanza, de un capitán del Ejército y otros militares, todos vestidos de civil, que "realizaban investigaciones" Esta versión fue reforzada por la llegada, la víspera de los asesinatos, del comandante de la región militar, el general Ramón Rubén Arrieta Hurtado Para los vecinos, esa visita fue significativa Sobre todo porque cuando ha habido otras ejecuciones, dijeron, Aquila se vuelve un hervidero de federales, tanto del Ejército como de la Agencia Federal de Investigaciones Pero esta vez "nadie vino, ni retenes hay" (Proceso 1347/25 de agosto de 2002)

Comentarios