La fascinación por los de arriba (Tercera parte)

martes, 31 de diciembre de 2002 · 01:00
En el México de los años treinta, las familias de alcurnia podían quedarse sin dinero, pero les quedaban los apellidos para mantenerse en el club de los Trescientos y algunos más, como llamaban entonces al círculo de los adinerados, recrea Guadalupe Loaeza en Los de arriba Para los ricos de entonces, tan importante como tener dinero era saber cómo gastarlo y hacerlo sin escandalizar -En su libro, usted marca un momento clave de la vida de los Trescientos: Cuando deciden emparentar con los políticos ricos, cuyas fortunas se amasaron gracias a la corrupción del alemanismo -Sí, exactamente Muchas de esas fortunas viejas habían venido a menos, y emparentaron con ellos sin saber qué estaban haciendo Pensaban que no había otra manera de seguir vigentes: El alemanismo con su cosa empresarial, la modernidad del país, Acapulco, las fiestas, el jet set internacional, todo eso les llamó la atención Sentían que tenían que hacer esa concesión, y lo único que les preocupaba en esos momentos era que sus nietos fueran a ser prietos por haberse casado con un González o un Sánchez Más allá del color de la piel, el híbrido que surgió de esa relación, dice Loaeza, tiene el sello del mal gusto La fotógrafa Daniela Rossell lo retrató muy bien en su libro Ricas y famosas, opina ("Las muchachas retratadas genialmente por Daniela son las nietas y bisnietas del alemanismo", afirmó Guadalupe Loaeza en una entrevista anterior, realizada con motivo de la publicación del libro de Rossell "El alemanismo vino a mover muchas cosas Se creó la raza de los nuevos ricos, para la que todo se vale: la corrupción, la impunidad Esa gente tiene mucho dinero, pero en su mundo todo es fake, todo es chafa, todo es Hermanos Vázquez Como Durazo, que tenía un excusado de oro") -¿Qué fue de los ricos que no emparentaron con los políticos? -De los Trescientos, muy pocos han mantenido su nivel Los Ortiz de la Huerta, los Fernández del Valle, todos esos de los que hablo en mi libro, se quedaron en los cincuenta, están muy empolvados No entienden este México Están muy desubicados, muy solos; nadie los conoce y ellos ya no conocen a la gente que sale en las secciones de sociales "¿Quiénes serán estos nacos?", se preguntan Ya no importan Por ejemplo, el otro día se murió una señora elegantísima, que era una de las señoritas de sociedad de aquellos años, y a la misa fue muy poquita gente y todos muy amolados Otro señor se murió acompañado sólo de su chofer de toda la vida y de su cocinera" En proceso de concluir dos novelas -una sobre las familias de abolengo que acompañaron a Porfirio Díaz en su exilio y otra sobre una historia real de adulterio de una mujer bien-, Guadalupe Loaeza comenta que no escribirá más crónicas ni ensayos sobre los adinerados, un tema con el que se dio a conocer hace dos décadas en el diario Unomásuno "Este libro es la cereza del pastel Creo que ya cumplí con hacer una radiografía de esa gente" -¿Cómo son los de arriba en tiempos de cambio? -Los siento muy preocupados, bastante desencantados con Fox Creyeron en él, estaban felices con la transición Ahora comienzan a decir en sus reuniones que si no funciona Fox, va a salir López Obrador Y están asustados con la mera posibilidad de que eso ocurra -Pero Carlos Slim parece haber apostado ya por López Obrador -Sí, porque Carlos Slim es una excepción Yo lo conozco desde hace muchos años Sé cómo razona, yo diría que es muy independiente –¿Le tienen miedo a López Obrador? -Le tienen pavor No lo soportan Dicen 'que se vaya a Tabasco', que se come las letras, que no habla inglés, que nunca ha viajado No lo van a apoyar -En su libro menciona cómo se buscó un enlace entre Viviana Corcuera y Vicente Fox ¿Cómo ve a Marta Sahagún en ese mundo? Por lo que cuenta en Los de arriba, parece que la consideran una falsa niña bien -Les va a caer muy mal lo que voy a decir La frecuentan, pero después, entre ellas, la critican horrible No la mastican, la ven como una empleada de farmacia de Celaya, se burlan de ella Sin embargo, muchas dicen: "Oye, pero esta señora es lista, qué bárbara, qué audaz" La verdad es que Martita va a dejar de ser primera dama y no la van a volver a ver en su vida; nada más existe en la medida en que les conviene Entonces, son unas hipócritas Que Martita no se haga ilusiones, no vaya a creer que es una de ellas Como vocera, nunca la tomaron en cuenta, a ver, ¿por qué? -¿Le parece que hace intentos por ser una de ellas? -Ella está feliz Se quiere vestir como ellas Por cierto, parece que el de Marta se está volviendo un problema de consumo horrible Parece que ya es algo compulsivo, que llega a las boutiques y dice: 'Déme seis' Como que por ahí está encauzando su neurosis, su acumulación de poder o no sé qué -¿Eso se platica? -Eso se platica mucho Entonces Martita quiere peinarse como ellas, vestirse como ellas y todo lo demás Pero no le sale Se tatuó la línea de los ojos, que es un absurdo, ¡eso lo hace Yuri! -¿Cómo será la burguesía mexicana dentro de 20 años? -Te voy a decir quiénes van a ser: Patty Chapoy y los ganadores de Big Brother ¡Qué horror! Seguramente también Ángel Gabriel (el hijo de Gloria Trevi) y su esposa serán de los de arriba Los hijos de Ricardo Salinas Pliego, de Ernesto Zedillo, de Carlos Salinas de Gortari ¿Eso da miedo, verdad? Remata con una anécdota: El editor de la revista Social, que circuló entre las décadas de los treinta y los sesenta, y en cuyos reportajes basó Loaeza una buena parte de su trabajo en Los de arriba, una vez comentó sorprendido cómo las pudorosas familias bien de los treinta pasaron de la resistencia a abrir sus casas y sus vidas a las páginas de la revista, a disputarse el espacio de la publicación con las otras familias "Qué le hemos hecho a este país -dijo a su esposa el editor, Francisco Borja Bolado- que ahora todo mundo quiere salir en Social" (Proceso 1365/29 de diciembre de 2002)

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