Morelia se pasea en Zapopan

miércoles, 4 de diciembre de 2002
Monarcas Morelia ha necesitado medio tanque de oxígeno para dejar en claro que si hubo un equipo de sobra en la liguilla fue el de los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara Con un segundo tiempo bien organizado, convertido en dueño del medio campo, el Morelia cerró una tarde de paseo en la cancha del 3 de marzo Pocas veces el verbo ganar puede tener semejante legitimidad como en el 3-1 de esta tarde miércoles ¿Qué hubiera sucedido si Tecos anota el penalty que falló Reinaldo Navia en el minuto 17 de primer tiempo? Que el resultado en lugar del 3-1 hubiera sido 4-2 o más La sospechosa falta que produjo el penal fue sólo un accidente en el desarrollo de este poco entretenido encuentro Tecos fue chato, angosto y monótono Reunió en un puñado las características indispensables para formar un cuadro aburrido, como un adolescente sin aspiraciones Si es cierto que el que equipo que controla el medio campo controla la zona estratégica del encuentro, no lo es menos el hecho de que el equipo que hace ver como inválido al otro tiene más de la mitad del resultado en su bolsa Hoy Tecos, en gran media por el buen trabajo de medio campo de Morelia, ha sido un equipo en silla de ruedas, desordenado, con dos puntas desprendidas de la media cancha y con una defensa coja y torpe No hay mejor manera de describir esto que el tercero y último gol: Antonio González Arias después de un mustio movimiento a la derecha logro zafarse la marca del central teco y disparó sin buenos modales contra la portería de Mario Rodríguez, a quien se le puede culpar de desubicación y de nociva inocencia Cuando la pelota entró por tercera vez en el arco de los Tecos muchas cosas quedaron claras Una de ellas, que Morelia tuvo un flan como rival y que solamente una desgracia puede sacarlo de las semifinales de la próxima semana Esta tarde quedó clara otra cosa: los técnicos juegan y hacen jugar a sus equipos La gran diferencia entre el vencedor y el derrotado no fue, en absoluto, el talento hombre a hombre sino el trabajo de vestuario Morelia jugó con director de orquesta, con partitura, con el compás de Rubén Omar Romano Tecos jugó de oído y en lugar de música hizo ruido

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