Un proyecto de LFT más corporativo aún

domingo, 8 de diciembre de 2002
Desde que asumió el puesto, Carlos María Abascal Carranza, antiguo presidente de la COPARMEX, inventor de la Nueva Cultura Laboral y un hombre auténticamente conservador, tomó como decisión fundamental proponer una reforma sustancial a la Ley Federal del Trabajo La tarea la inició de inmediato pero sus previsiones de corto plazo le fallaron Durante el primer año no logró avance alguno y para integrar un proyectito razonable (en términos de tamaño), tuvo que recurrir al proyecto de Código procesal laboral preparado durante el sexenio anterior, algo que en nuestra política no resulta muy frecuente Al principio y durante un buen tiempo, el secretario de Trabajo y Previsión Social comprometió que el proyecto sería consensado y para ello integró una comisión de 22 representantes de los que sólo dos, Arturo Alcalde y Héctor Barba, pertenecían a la UNT El resto, once representantes empresariales, esencialmente abogados y nueve del Congreso del Trabajo representarían el espíritu de una reforma más que conservadora Ese consenso no se pudo alcanzar y la solución, sospechosa, fue que ya no se convocara a los oposicionistas de la UNT El 26 de noviembre ? un inolvidable martes ? el señor secretario convocó a todos los integrantes de la mesa central de decisión para la suscripción del proyecto Pero no les repartió ejemplares partiendo del supuesto poco previsible, de que estarían de acuerdo Eso no ocurrió y el conjunto de la UNT decidió abandonar la sala con la molestia más que evidente del secretario Abascal Al parecer ya obra en la Cámara de Diputados la Iniciativa Atribuida a los "sectores", de hecho solo está suscrita por los abogados empresariales y por algunos de los miembros del Congreso del Trabajo, hoy en franca decadencia y con ausencia de varios de sus integrantes, particularmente el Sindicato minero que no estuvo de acuerdo con la propuesta Un examen superficial del resumen oficial de la Iniciativa confirma su corte empresarial y aún más corporativo que sus predecesoras En materia individual predomina el propósito de facilitar el camino a los empresarios "preparando al país para la competitividad y poder subsistir en un mercado cada vez más disputado y en una economía cada vez más abierta" según dice el resumen oficial de la Iniciativa Convierte en protagonista a la "empresa moderna" y pretende fomentar "la seguridad jurídica que requiere la inversión productiva" aunque le agreguen, con cierto cinismo, "que genere empleos formales para el país" Invoca la necesidad de respetar las instituciones "que le han dado paz laboral al país por más de 71 años como es la organización actual de las agrupaciones sindicales, el tripartismo y los costos que en forma mínima debe enfrentar el empleador al adquirir la responsabilidad de ser tal" Y ya en el terreno de las propuestas concretas se adorna con sanciones en contra del acoso sexual, lo que no hacía falta porque ya la ley actual prevé conductas que lo incluyen, reduce el mínimo de educación para los trabajadores a la primaria, alienta las relaciones temporales de trabajo, amplía las causales de despido y facilita el aviso de despido cuya omisión ahora implica que sea injustificado y que, de acuerdo al texto propuesto, podrá justificare aún sin aviso lo que perjudica notablemente a los trabajadores Pretende introducir novedades que no son más que redacciones distintas de lo que ya existe (vgr, en materia de discriminación); admite que el trabajador esté obligado a hacer cosas distintas de las contratadas y prohibe el despido por embarazo, por cambio de estado civil o por tener la mujer a su cargo hijos menores, lo que no hacía falta establecer porque sería, conforme a la ley actual, un despido injustificado En realidad, pura demagogia Donde el tema entra a su verdadero propósito es en el mantenimiento de las famosas juntas de conciliación y arbitraje, instrumento fundamental del corporativismo y en el manejo de la libertad sindical, negociación colectiva y derecho de huelga, totalmente subordinados al Estado Merecen una referencia especial las reglas relativas a los recuentos por titularidad que se hacen prácticamente imposibles La Iniciativa juega sin la menor duda a la confirmación absoluta del corporativismo fascista que vivimos en esta materia desde hace muchísimos años Violenta los compromisos asumidos por Vicente Fox en su campaña y, lo que es peor, pasa por encima del Convenio 87 de Libertad sindical de la OIT olvidando que, de acuerdo a la jurisprudencia de la Corte, es norma superior a la ley Finalmente, una vergüenza ¡Ojalá que el Congreso rechace una Iniciativa tan empresarial y conservadora! Yo confío en que así sea

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