Desfalco en Cadereyta

lunes, 11 de febrero de 2002
México, D F (apro)- Desde agosto del 2001, la Procuraduría General de la República (PGR) tiene en su poder una denuncia contra altos funcionarios de Petróleos Mexicanos (Pemex) que, sin recato, erogaron sumas millonarias de la paraestatal en perjuicio del proyecto Cadereyta, y hasta la fecha aún no han sido citados a declarar para que rindan cuentas de sus actos Entre los funcionarios denunciados está Mario Willars Andrade: se le acusa de traición a la patria, pues junto con otros funcionarios, entre ellos Eduardo Vergara, afectaron el patrimonio de Pemex al disponer de los recursos para hacer pagos que, según la acusación, son injustificados Mientras la denuncia reposa en la PGR, Pemex enfrenta una demanda internacional por parte del Consorcio Proyecto Cadereyta (Conproca), el contratista de la planta ubicada en Nuevo León, que exige la retribución de 700 millones de dólares, derivados de los retrasos que, por culpa de la paraestatal, se vio obligado a financiar Los errores de planeación atribuidos a Jaime Mario Willars, anterior director de Pemex Refinación, y a su equipo, colocaron a la paraestatal en una situación crítica: el reclamo de Conproca es por concepto de precios unitarios --los no previstos en el desarrollo de la obra-- y de los atrasos que sufrió el proyecto Cadereyta Según se desprende de la investigación, Willars y su grupo habrían sugerido a Conproca recurrir a la demanda internacional, con el fin de beneficiarse del excesivo pago por concepto de precios unitarios, los cuales tienen que ver con Cadereyta y cuyos vicios investiga la PGR Conproca --integrada por las empresas alemana Siemens, la mexicana Tribasa y la coreana Sunkyong Ingeniering-- documentó los adeudos de Pemex, y el expediente, que pesa poco más de una tonelada, ya se encuentra en manos de un árbitro internacional, en París El desastre de la planeación por parte de la empresa paraestatal, que consiste en interrupciones de la obra, cambios de planes, rescisión de contratos, entre otros vicios, se atribuye a Willars Andrade, Eduardo Vergara Cabrera, subdirector de Proyectos de Pemex Refinación, y a Máximo Téllez Rosas, gerente de Proyectos Como presuntos encubridores de este cúmulo de irregularidades aparecen dos contralores internos de Pemex --que dependían del titular de la Secodam, Arsenio Farell Cubillas--, Roberto Aguilar Sierra y Miguel Angel Eduardo Rivera Nava Estos funcionarios aparecen en la denuncia que la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secodam presentó en la Procuraduría General de la República el 28 de agosto del 2001, en la que se les acusa de haber otorgado pagos indebidos a Conproca, que dañaron severamente el patrimonio de Pemex La denuncia puntualiza: Ante los acontecimientos imprevistos que se verificaron en la refinería a lo largo del desarrollo del proyecto Cadereyta, la reclamación que se refiere, plantea el pago y complemento de los siguientes conceptos El reconocimiento y reembolso de los gastos directos, documentados, incluyendo todos aquellos costos adicionales originados por el financiamiento que la empresa subcontratista ha erogado El reconocimiento y reembolso de los gastos efectuados por la subcontratista (Siemens AG) con motivo de las mejoras? en el DCS y el sistema eléctrico de la refinería El ajuste de fechas correspondientes como consecuencia de lo anterior Según la denuncia, los errores de Pemex originan la reclamación de Conproca porque generaron un costo extraordinario erogado por la paraestatal por un monto de casi 228 millones de dólares Tras la auditoría practicada por Auditoría Fiscal de la Federación --órgano fiscalizador del Poder Legislativo--, Siemens se vio obligada a devolver a Pemex 100 millones de dólares, tras demostrarse que habían sido pagados indebidamente Sin embargo, Conproca, particularmente Siemens, anunció a "Proceso" (1314) estar dispuesta a llevar el caso ante los tribunales internacionales, en París, con el fin de recuperar las pérdidas que, aseguran, les ocasionó Pemex En un documento suscrito por Viktor Warketin, director adjunto de Conproca, y dirigido a Téllez Rosas, gerente de proyectos de Pemex Refinación, da cuenta de las irregularidades que cometieron los funcionarios de la paraestatal La magnitud del proyecto Cadereyta para ejecutar las obras, sin afectar o afectando mínimamente la operación comercial de la refinería, sobrepasaron todas las previsiones tanto de Pemex Refinación como del contratista En efecto, durante la ejecución de las obras, se presentaron una serie de interferencias e interrupciones, que obligaron al contratista y a su subcontratista Siemens AG, a reprogramar constantemente las obras y a asignar recursos humanos y materiales adicionales, incurriendo en gastos no previstos, a pesar de sus esfuerzos por minimizar los efectos adversos La complejidad de proyectos que implican la modernización y rehabilitación de unidades de producción existentes en refinerías, frecuentemente registran interrupciones e interferencias originadas por la necesidad que tienen los propietarios de continuar operando sus instalaciones, el proyecto Cadereyta no fue una excepción y la producción en la refinería de Pemex Refinación no sufrió menoscabo; sin embargo, esto ocasionó un sustancial impacto en el Programa de Ejecución de las Obras Otras conclusiones de la investigación de este desfalco a Pemex acusan a Willars Andrade, y el resto de los demandados, de no realizar acción alguna tendiente a evitar que el patrimonio de la entidad paraestatal resultara afectado al contraer la obligación de pagar la cifra motivo de la controversia, por conceptos que previamente ya habían sido declarados improcedentes La irresponsabilidad de estos funcionarios se acredita en la denuncia, al señalar que no revisaron la documentación del reclamo, debido al volumen y al tiempo que hubiera llevado la misma, por lo cual se determinó dar un pago "provisional" a Conproca, y en el caso de que resultara excesivo, se intentara recuperarlo Las conclusiones de la denuncia juzgan: Se observa totalmente inaceptable que pasando por alto su obligación de salvaguardar el patrimonio de la entidad, los servidores públicos miembros del Comité Técnico hayan determinado erogar una cifra sin que existiera el documento que amparara su legal procedencia, puesto que como ellos mismos lo han sostenido, al momento de autorizar dicha aplicación de recursos públicos, aún no se había concluido el análisis de cada uno de los argumentos sustentados en el conflicto planteado por la contratista Peor aún, Willars y el contralor Aguilar Sierra, según la denuncia, siempre estuvieron enterados del reclamo de Conproca e hicieron todo lo posible por pagar sumas millonarias, sin importarles el deterioro patrimonial de Pemex Refinación El acta de la sesión ordinaria del Consejo de Administración de Pemex Refinación, celebrada el 17 de noviembre del 2000, establece que ambos funcionarios sabían del reclamo de la contratista; no obstante, el contralor argumentó que los extremos planteados en dicha controversia no se habían acreditado y por lo tanto eran improcedentes Pero, durante la investigación de la Secodam, quedó acreditado que estos funcionarios omitieron llevar a cabo alguna acción tendiente a evitar que la cifra reclamada fuera pagada La mecánica de Willars Andrade y su grupo para disponer de recursos de Pemex no tuvo límite El acta de dicha sesión cita un argumento para desembolsar dinero público: "A la fecha existe diversa documentación por revisar y valorar, por lo que por este momento no es posible precisar los alcances exactos a que tiene derecho EL CONTRATISTA, por lo que se estima reembolsar provisionalmente a EL CONTRATISTA (Conproca) la cantidad de 68 millones 365 mil 605 dólares, los cuales se consideran razonables y debidamente documentados" Es más, concluye la indagatoria, durante la sesión mencionada "el tema más importante que se examinó en la reunión fue la ampliación de los recursos contingentes para el pago de trabajos no identificados en el alcance del contrato del proyecto Cadereyta"

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