Con Zedillo: fisuras en la amistad

sábado, 2 de febrero de 2002
En cuestión de horas, cuatro décadas de "excelentes" y "entrañables" relaciones de amistad entre México y Cuba quedaron en entredicho Era el sexenio de Ernesto Zedillo Y es que, por primera vez desde el triunfo de la Revolución Cubana, Fidel Castro no cuidó las formas y de manera pública esbozó, en 1998, a México tal cual concibe desde 1994: alejado de América Latina; disminuido en su política exterior hacia el Tercer Mundo; interesado en pertenecer al "Club de países ricos"; invadido por la cultura norteamericana, y conectado irremediablemente a Estados Unidos en -a su juicio- un erróneo y desventajoso Tratado de Libre Comercio Sus comentarios -hechos con ironía y hasta con sorna- provocaron, también por primera vez, que la entonces canciller Rosario Green llamara al embajador cubano en México, Abelardo Curbelo, para manifestarle la "profunda extrañeza" del gobierno mexicano por los comentarios de Fidel Castro y solicitarle "una explicación oficial al respecto" También llamó "para consultas" a su embajador en Cuba, Pedro Joaquín Coldwell, quien tuvo que salir urgentemente de La Habana el viernes 4 después de hablar por teléfono con funcionarios de "alto nivel" del gobierno de la isla Atrás parecieron quedar los discursos oficiales y las pruebas de "solidaridad" de uno y otro lado que refrendaban la histórica amistad entre ambos Estados y que se remontan al exilio en 1956 de Fidel Castro en México, de donde -con ayuda del general Lázaro Cárdenas, pero con la anuencia del gobierno de Adolfo Ruiz Cortines- partió en el yate Granma a hacer la revolución Sólo que, después de 40 años, las visiones y las estrategias de las políticas internacionales de uno y otro país se volvieron distintas en función de la globalización mundial: mientras Zedillo miraba-como Salinas antes y como Fox ahora-hacia el norte y aplicaba de manera ortodoxa una política económica interna y externa afín a las necesidades del mercado, Castro seguía abogando por una unidad latinoamericana que permita una integración económica regional para negociar después, con fuerza y en bloque, ante Estados Unidos y la Unión Europea Además, Castro pretendía un liderazgo latinoamericano en un contexto que -a diferencia de cuatro años antes- le favorecía: mientras las economías de la región se tambaleaban por la crisis mundial, su régimen -contra todos los presagios- seguía adelante Sólo recuerdos hallarás Los insólitos comentarios de Castro y la pública reacción de la Cancillería mexicana olvidaron, al parecer, la "solidaridad" mutua que ambos países se dispensaron México fue el único país latinoamericano que no rompió relaciones diplomáticas con Cuba tras ser expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), en 1962 Castro no apoyó a los movimientos guerrilleros de México cuando lo hizo con los de todo el continente Enfático ha rechazado las versiones en contrario: "Nunca entrenamos guerrillas mexicanas mantuvimos las reglas de un respeto total y estricto de las relaciones con México" por ser "el único país que no se sumó al bloqueo" Incluso, el 20 de mayo de 1998, dijo en referencia al subcomandante Marcos del EZLN: "Yo no recomendaría la lucha armada en la época actual" Por décadas, los gobiernos mexicanos han votado en la mayoría de los foros internacionales en favor de las propuestas que favorecen a los cubanos, incluso en los temas más espinosos como los derechos humanos En 1988 y en 1994, Castro no vaciló en asistir a las tomas de posesión de los presidentes Carlos Salinas y Ernesto Zedillo En el primer caso, avaló con ello unas elecciones que fueron fuertemente impugnadas por la izquierda mexicana, la cual se sintió herida por la actuación de uno de sus símbolos de referencia: el comandante en jefe de la Revolución Cubana "Él (Fidel) sabe seguramente la calidad de gobierno que va a encontrar en México, y él asume en este caso su responsabilidad La asume también ante los mexicanos que estamos luchando en distintas posiciones", dijo visiblemente molesto Cuauhtémoc Cárdenas en La Habana a finales de noviembre de 1994, cuando Castro se disponía a ir a México a la toma de posesión de Zedillo En 1991, cuando Cuba se encontraba prácticamente aislada y en bancarrota -el campo socialista había desaparecido, la URSS se había desintegrado, el anticastrista George Bush estaba en la Presidencia de Estados Unidos y Cuba no recomponía sus relaciones con los gobiernos de América Latina-, Carlos Salinas de Gortari logró que Fidel Castro asistiera a la primera Cumbre Iberoamericana y con ello empujó la reinserción de Cuba en el ámbito regional El gobierno cubano, por su parte, albergó a Salinas de Gortari durante varios meses entre 1995 y 1996, cuando inició su autoexilio En Cuba nació incluso su hija Ana Emilia Margarita Castro hizo con ello un favor doble: ofreció un refugio discreto a su amigo Salinas y, al mismo tiempo, Zedillo -quien estaba informado por vía oficial- se sintió tranquilo de tener al expresidente en un lugar donde era controlable Castro asumió el raspón de su imagen pública por dar cobijo al personaje que, en ese momento, era blanco del repudio popular en México Fueron primero Salinas y después Zedillo quienes apoyaron el paulatino ingreso de Cuba a los organismos regionales: Grupo de Río, Caricom, ALADI Y hasta la fecha, el gobierno mexicano aboga por su reingreso a la OEA Ni qué decir de los planteamientos mexicanos contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba y contra su más reciente expresión: la Ley Helms-Burton Incluso, los Poderes Ejecutivo y Legislativo mexicanos aprobaron en 1997 una Ley "Antídoto" para desconocer su carácter extraterritorial y proteger a los inversionistas mexicanos en la isla México es el primer socio latinoamericano de Cuba El comercio bilateral superaba, en 1998, los 300 millones de dólares anuales, y en él participaban cerca de 200 empresas mexicanas Además, hay cerca de 200 acuerdos bilaterales en las más diversas áreas Por todo ello, sorprendieron los comentarios de Fidel La declaración de La Habana Irónico y sonriente, Fidel Castro gesticuló levemente con las manos y desde el presidium dijo: "Yo no sé si los mexicanos se quisieron alejar un poquito de nosotros y se metieron en la OCDE y nos dejaron en el barrio de los pobres, nos dejaron en la villa miseria y se mudaron a un barrio aristocrático" La risa se generalizó entre el auditorio: embajadores, ministros y funcionarios cubanos, expertos en economía de varios países y delegados de 28 países presentes en la XXIV reunión ordinaria del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), que sesionó en diciembre de 1998 Clavados en sus asientos, callados e incómodos, se quedaron los miembros de la delegación mexicana: Rafael Cervantes, exdirector de Relaciones Económicas para América Latina, y Jesús Puente Leyva, exembajador de México en Venezuela y representante permanente ante el SELA Pasaban de las ocho de la noche del miércoles 2, y Castro -ataviado con uniforme militar de gala- intervenía para cerrar el panel sobre "La dinámica de las relaciones externas de América Latina y el Caribe" Su discurso tocaba temas diversos -la crisis económica mundial, la entrada de la moneda única europea (el Euro), etcétera-, pero tenía un eje central: llamar a la unidad latinoamericana en los procesos de integración regional Habló durante dos horas y 20 minutos y las referencias a México fueron elocuentes Al referirse a la invasión cultural norteamericana, puso como ejemplo a México: "Cuando se hace la prueba (de historia) a muchos niños mexicanos y se les pregunta, ¿quién fue el padre de la patria?, varios no saben Y es posible que muchos mexicanos no sepan quién fue, pero sepan quien es Mickey Mouse y todos los personajes que salen por TV" Señaló que para encontrar un arreglo a los problemas globales hay que contar con las Naciones Unidas, y recordó que "hace un número de años México hizo un llamado en la ONU para un nuevo orden económico internacional, que está inscrito allí como uno de los grandes acuerdos y quedó olvidado" (al parecer, Castro se refirió a la iniciativa del gobierno de Luis Echeverría que culminó en la Carta de Deberes y Derechos de los Estados) Y añadió: "Fue una iniciativa mexicana, cuya política en esa época estaba mucho más activa en la esfera internacional y en las Naciones Unidas, planteando cuestiones que le interesaban a todo el Tercer Mundo" Puente Leyva se levantó de su asiento y fue hasta el lugar que ocupaba su jefe de delegación, Rafael Cervantes Se hablaron al oído y empezaron a hacer anotaciones Pero Castro no se contuvo Fue cuando en tono sarcástico comentó que "los mexicanos se quisieron alejar un poquito de nosotros y se metieron en la OCDE y nos dejaron en el barrio de los pobres", para mudarse "a un barrio aristocrático" Fustigó después la manera en que se llegó al Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), firmado en esos días por la OCDE "Se reunió el 'Club de Ricos', con excepción de nuestro amigo México", y miró a los delegados mexicanos Esa reunión, explicó, "fue casi clandestina para elaborar todo el AMI sin la opinión de ningún otro país del mundo Lo acordaron y firmaron entre ellos y piden que ahora todo el que quiera participar se inscriba Ese acuerdo es una coyunda Una especie de Helms-Burton que no se sabe a quiénes se va a aplicar" Enfatizó que los países latinoamericanos siempre han luchado por el libre comercio, pero en condiciones justas "Las fábricas de América Latina no existirían si no hubieran tenido protección Claro, eso tenía también sus inconvenientes Recuerdo que México había desarrollado su industria y la calidad dejaba mucho que desear en determinadas producciones Yo lo vi cuando estuve ahí en 1956 "Pero ahora, si los latinoamericanos renuncian a las barreras arancelarias, ¿en qué se convertirán nuestros países? ¿Nos van a mandar la tecnología y la industria de vanguardia?" Y recordó la entrevista que tuvo con el primer ministro de Canadá Jean Chretien, durante su viaje a Cuba en abril de ese año donde -de nueva cuenta- salió a relucir México: "Le pregunto: ¿Cuánto exportan ustedes? Y me responde: 'Cerca de 2 mil millones de dólares' Le pregunto por el Euro y dice que no le preocupa mucho porque realmente 80% de su comercio es con Estados Unidos Le pregunto si ellos exportan zapatos, prendas de vestir, pantalones vaqueros a los norteamericanos 'No -me dice-, tecnología de vanguardia' -¿Y los mexicanos que exportan? -Ahí están quién sabe cuántas fábricas de maquiladoras y productos que emplean mucha mano de obra Casi al final de su discurso, Castro recordó la época en que "los mexicanos estaban luchando" por el TLC Confesó: "No nos agradó mucho eso, desde luego Pensábamos que era mejor primero la unión de toda América Latina, antes de que México, un país importante, hiciera su TLC "Nos hubiera gustado que estuviera México del lado de acá, que discutiendo con los norteamericanos Pero eso ya no tiene solución" Luego matizó: "Ellos (Estados Unidos) tienen especial respeto por México Son 100 millones de habitantes y están muy cerca Les preocupan más los problemas de México que los de Venezuela, Colombia o Perú A parte de que hay millones de mexicanos que votan y eso cuenta mucho en la política norteamericana" Recordó que cuando venían periodistas mexicanos y le preguntaban por el TLC contestaba: "Eso es un asunto mexicano, ellos deben saber mejor que nadie lo que hacen No queríamos dar opiniones sobre eso, a pesar de que a mí no me gustaba el TLC sólo de México con Estados Unidos" Luego volvió a matizar: "Pero ahora hay que buscar el máximo posible de integración con México No podemos olvidarlo cuando hablamos de integración, pues al final va a venir la integración universal, ese camino es ineludible" Al terminar su discurso, Castro fue merecedor de un prolongado aplauso Serios, con el ceño fruncido, salieron los mexicanos Cervantes, Puente Leyva y Pedro Joaquín Coldwell, quien sólo escuchó el principio y el final del discurso, debido a que salió a cumplir un compromiso en la embajada de Japón Cambio de discurso Hasta antes del discurso de Fidel, fueron declaraciones y acciones de la parte mexicana las que pudieron empañar las relaciones bilaterales en los recientes años En 1992, el entonces presidente Salinas recibió a los líderes del anticastrismo Jorge Mas Canosa y Carlos Alberto Montaner "El hecho no lo esperábamos y nos dolió pero una vez más la vida nos dio la razón: esas personas asumieron una actitud negativa hacia México en las circunstancias del TLC", comentó después el canciller cubano Roberto Robaina Luego, tras de que en 1993 varios cubanos se metieron a la embajada de México en La Habana, Salinas tuvo un "lapsus", que después intentó rectificar Durante una gira por Europa, dijo, a pregunta expresa, que las sedes diplomáticas mexicanas "hay que verlas mejor como centros de libertad" La inferencia lógica fue: si los cubanos optan por aglomerarse en un centro de libertad, luego en Cuba no hay libertad Después, en la etapa previa a la crisis de los balseros, el gobierno mexicano aceptó -bajo la presión del exilio anticastrista de Miami- a un grupo que llegó a costas mexicanas Después de la crisis económica de 1994, México no amplió nuevos créditos a Cuba y canceló el proyecto de Pemex para la refinería de la ciudad de Cienfuegos En todos los casos, el gobierno de Castro tomó nota, guardó silencio y mantuvo el discurso elogioso hacia México Algunos ejemplos de lo dicho por Fidel: Septiembre de 1993: México y Cuba "tienen excelentes vínculos" y "nada ni nadie podrá empañar nuestras históricas relaciones" En 1994, tras el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio: "En estos momentos difíciles y amargos para México, le deseamos a ese pueblo hermano que pueda encontrar toda la sabiduría, la serenidad y la capacidad necesarias para vencer las dificultades y para salir adelante en esta prueba dura y crucial de su historia" En julio de 1995, con motivo de la visita a La Habana del entonces dirigente del PAN, Carlos Castillo Peraza: "Las relaciones con México marchan muy bien, sin una sola sombra" -¿Cómo ve a México ahora? -Luchando y atravesando momentos difíciles que nos preocupan por un sentimiento de afecto y simpatía En estos momentos no vamos a recomendarles qué deben hacer, pero sí desearles que puedan vencer las dificultades que atraviesan En septiembre de 1996, en la recepción que por el aniversario del inicio de la Independencia ofreció la embajada mexicana en Cuba: "Vine a dar mi felicitación a todo el pueblo de México y decirle con cuanto cariño recordamos este día de su Independencia" Inclusive, en la visita a La Habana de la canciller Rosario Green, efectuada en junio último de 1998, Castro no sólo refrendó "las excelentes relaciones que existen con México", sino que asumió la defensa del gobierno de Zedillo tras del escándalo de la operación Casa Blanca y las declaraciones sobre Chiapas de la secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright Dijo que las presiones que Estados Unidos ejerce sobre México en temas como el lavado de dinero del narcotráfico o del caso Chiapas, "son una prueba de la prepotencia creciente del imperio y de su injerencia en asuntos internos de otros países" Además, Castro -como lo venía haciendo con todas las delegaciones mexicanas que llegaron a la isla- derrochó atención y amabilidad con la canciller Green y con la delegación que la acompañó Por la noche del mismo día que Green llegó a Cuba (junio 22), la recibió en el Palacio de la Revolución Estuvo con ella de 9:30 hasta las 3:30 de la madrugada del siguiente día "Más que una entrevista, fue una charla muy amistosa donde se tocaron absolutamente todos los temas de la entrañable relación de México con Cuba", declaró Green Luego, pasado el mediodía del 23 de junio, Castro almorzó con ella y con parte de su delegación La sobremesa se prolongó hasta completar otras cuatro horas Por la tarde, Fidel estuvo en primera fila escuchando la disertación que en el aula magna de la Universidad de La Habana ofreció la secretaria mexicana sobre la política exterior de su país Por si no bastara, por la noche asistió a la recepción que con motivo de su visita ofreció el embajador mexicano Pedro Joaquín Coldwell Era, pues, una permanente luna de miel que durante el sexenio de Zedillo tuvo su primer tropiezo (Proceso 1153 / diciembre 1998)

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