Las viudas desamparadas

sábado, 2 de febrero de 2002
Tras la explosión de la mina número 49 de La Morita, Coahuila, en donde el gas metano mató a 12 personas, las primeras y más persistentes en prestar auxilio fueron unas monjas, quienes han asumido la causa de defender los derechos de las viudas de los mineros fallecidos, como da cuenta Proceso en su número en circulación el domingo 3 de febrero Ni los mineros de Santa María, donde se encuentra la mina, ni los partidos políticos salieron en defensa de las indemnizaciones para las familias de quienes murieron en lo que la Iglesia Católica local considera resultado de la negligencia que predomina en el sector minero Así lo comentó al semanario el sacerdote Alejandro Castillo, supervisor de las dos monjas -- Margaret Padilla y Verónica Lucero-- que han ayudado a estas personas El religioso arremete contra las autoridades de la Secretaría del Trabajo, a las que acusa de corruptas por no supervisar como se requiere las condiciones de trabajo en las minas; sin embargo, en la dependencia no hay una respuesta Mediante el abogado Rogelio Olivares, el grupo de religiosos pugna para que las viudas no sean engañadas por el operador de la mina, Miguel Angel Valdés Ramos, quien les ofrecía una indemnización mensual que no corresponde a los ingresos que obtenían los mineros, remunerados dependiendo de la cantidad de carbón obtenido De este modo, se trata de llegar a la solución más justa para un problema derivado de las ilegalidades que predominan en la mayoría de las minas pequeñas, evidencia Proceso en su número que empieza a circular a partir del domingo 3 de febrero

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