Cáncer infantil, cáncer social

sábado, 9 de febrero de 2002
En México, la capacidad para curar a un niño de cáncer depende de la capacidad económica de la familia y, después, del tipo de tumor y de su avance, reconoce el jefe de Oncología del Hospital Infantil de México, Armando Martínez En una entrevista que publica Proceso en su número 1319 que comienza a circular el domingo 10 de febrero, el doctor desmenuza la relación entre el cáncer y el dinero, citando cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMC), organismo que reconoce que del total de casos de cáncer en el mundo, sólo el 3 por ciento corresponde a los países más industrializados También señala que las alarmantes cifras discordantes entre los países de primer mundo y los subdesarrollados "es el resultado de la falta de prevención", y puso a México como ejemplo, debido a que la mortalidad por cáncer infantil alcanza el 48 por ciento El oncólogo --quien padeció ese mal en la adolescencia, y sobrevivió gracias a la quimioterapia- relata a Proceso que la falta de infraestructura ha provocado la muerte de varios infantes, a quienes ni siquiera se les ha diagnosticado que padecen ese mal Ante esta situación, sostiene que en el país un oncólogo sin los recursos necesarios para ejercer su trabajo, no sirve "absolutamente de nada", y acusa a los responsables de la salud de la población de no construir centros especializados para atender las enfermedades de los niños Y lo que actualmente necesita la nación, es "que un alto funcionario se dé cuenta de que tenemos enfrente un grave problema de salud pública", dice el médico en la edición de Proceso, en circulación a partir del domingo 10 de febrero

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