¿Por qué Julio Scherer García?

miércoles, 13 de marzo de 2002
Carta de postulación firmada por 34 reporteros de Proceso, presentada ante el Consejo Rector del Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI 2001, en la modalidad de Homenaje México tiene una vocación macabra: vomita su talento Lo hace pus y luego lo avienta Quizá a eso obedezca la esterilidad de este país, que hace apenas 91 años hizo la primera Revolución del siglo XX Muchos grandes hombres de esta nación, que alcanzó su más reciente esplendor a mitad de la centuria, han muerto o se han exiliado en esa especie de posteridad presente que significa el extranjero A ambos, a los que siguen aquí y a los que hablan por México desde afuera se les ha denostado y devaluado Piénsese que cuando Octavio Paz gana el Nobel de Literatur,a el único lugar donde se le impugna legitimidad es aquí, en la República Mexicana El caso de Julio Scherer García es único Pocas iluminaciones han sido tan abrumadoras, al grado de convencer a los fariseos Scherer García es el sinónimo del periodismo mexicano de la segunda mitad del siglo XX No, no es un ícono, palabra casi siempre asociada al logotipo, a la etiqueta, al emblema Si hay una manera de comprimir en siete letras ?no deja de tener significado el número? al ejercicio periodístico de este país, es con la pronunciación de la palabra Scherer García No hay reportero que no relacione el vocablo con el significado No hay periodismo, es cierto, Scherer García es El Periodista Pero Scherer García trasciende al periódico ?como Paz, su entrañable amigo, a la poesía Hombres y mujeres que nunca han leído una línea ágata, saben quién es este reportero que se desenvuelve a sí mismo en sus obras permanentes Scherer García fue El Hacedor ?definición que Borges da al poeta? del lugar de referencia del diarismo nacional en los años 60 y 70: Excélsior Más por su noble convocatoria que por su preciso oficio de reportero, que existió y hay prueba de que fue excelso, fue el punto de reunión para que naciera Proceso, el semanario que fue respuesta a un poder que se creía dueño de la conciencia social y que arrancó de las manos de Scherer García El gran periódico de la vida nacional, en 1976 En su momento, el Excélsior de Scherer García fue uno de los mejores diarios del mundo El Proceso de Scherer García vino a restituir el espacio de libertad e independencia para tres generaciones de periodistas Quienes heredamos este espacio cargamos el estigma de Scherer García, el armador de esta memorable maquinaria Ya lo dijo Sábato: para admirar se necesita grandeza, aunque suene paradójico, y por eso pocas veces el creador es reconocido por sus contemporáneos Julio es una de esas rarezas Más por admirador que por admirado Los 25 años de Proceso pertenecen a los del proceso de desmitificación del mundo Los grandes hombres de Estado de mediados del siglo caerían en pedazos ?en carne y hueso o en monumento? en las últimas dos décadas Y muchos de ellos serían derribados por el periodismo, Nixon es un ejemplo En México, el periodismo practicado y alentado por Scherer García abrió los goznes del ejercicio crítico, sin complacencias, sin concesiones El de hoy, es un México incomprensible para quien ignore una labor de zapa realizada con la pluma libre de un periodista que contagia ideas ¿Cómo justificar la candidatura de Scherer García? De su calidad moral y periodística no hay duda Pero el soporte de la postura debe caer en otro argumento: el estilo, la exquisita prosa de Scherer García Este reportero deja la frontera del oficio, productor de artesanías de lenguaje, para invadir la literatura como nómada en busca de las Antípodas Y desde allí crea una nueva manera de escribir el periodismo, cuyo viejo estilo había sido avasallado por Borges: escribir para el periódico es escribir para el olvido Por primera vez el Excélsior de Scherer García hace que el lector de diarios en México compre tijeras para leer el periódico Había que guardar textos porque serían memorables Proceso fue extensión austera de su prosa, pero obligó al lector a montar anaqueles sobre los cuales coleccionar la revista Sí, el premio al trabajo de este despabilado director ?feliz en el conflicto como digno reportero? debe obedecer más a su labor de anfitrión del banquete que como a comensal del mismo Ese es el estilo de vida de Scherer García, invita sin aparecer en los créditos de las invitaciones La vocación literaria de este inquieto reportero comienza con un libro pleno sobre el muralista David Alfaro Siqueiros Y no se sabe cuándo acabará, porque el travieso hombre mantiene su envidiable relación con la máquina de escribir Sabremos de él cuando llegue su próxima entrega Scherer García está hecho con una sustancia de alquimista: entre más avanza el tiempo sobre sus venas, más rejuvenece, como Paz, como Sábato, como Mailer, su símil estadunidense Hoy trabaja en un reportaje que fatigará un libro por estrenar Pero? ¿Por qué un premio para Julio Scherer García? Porque afuera el mundo sigue despierto

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