El "activismo nazi" de Pío XII

sábado, 2 de marzo de 2002
La escritora francesa Annie Lacroix-Riz, autora de El Vaticano, Europa y el Reich desde la Primera Guerra Mundial hasta la Guerra Fría, libro en el que destapó la simpatía del Papa Pío XII por el nazismo, puso en evidencia cómo los temores hacia la posibilidad de despertar la ira de la Iglesia católica obstaculizaron la difusión de su trabajo sobre el representante religioso al que Juan Pablo II busca canonizar El libro, producto de 20 años de trabajo, fue prácticamente "enterrado" desde un principio por las autoridades religiosas de Francia, y fueron pocos los que se atrevieron a comentar las informaciones que probaron las tendencias ideológicas de Pío XII ?Eugenio Pacelli--, detalla Lacroix-Riz al semanario Proceso, que en su edición del domingo 3 de marzo publica la entrevista con la escritora Con base en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia ?que le seguía la pista a Pacelli debido a que su odio hacia los franceses era tan notorio como su germanofilia--, la historiadora logró estructurar un trabajo de 540 páginas, en las que sale a relucir que el Papa frecuentaba a gente muy cercana al líder nazi Adolfo Hitler "Los documentos que revisé y los que analizaron otros historiadores demuestran que desde 1933, tanto Pacelli como Pío XI estuvieron al tanto de todo lo relacionado con la persecución de los judíos Pacelli accedió al poder en 1939 y siguió informado con precisión sobre las atrocidades nazis", señala Lacroix-Riz, quien sostuvo que la idea, que algunos sostienen, de que Pío XII denunció las atrocidades nazis, es falsa, pues fue parcial al respecto al señalar sólo totalitarismos como el soviético De manera tajante, Lacroix-Riz apunta que Pío XII nunca criticó a los nazis e incluso los ayudó a emprender la huida Antes, durante la Primera Guerra Mundial, "abogó a favor de una ?paz cristiana? sin castigo para los verdugos y sin reparaciones para las víctimas", recordó En la edición de Proceso que comienza a circular el domingo 3 de marzo, la escritora pone en evidencia cómo se ha preparado el terreno para concretar los intentos de canonización del religioso, y manifiesta su incertidumbre porque, pese a las revelaciones que se han hecho sobre éste, el Papa Juan Pablo podría seguir adelante, pues no suele retractarse con facilidad