Los benefactores de Juluapan, Colima, consumados secuestradores

domingo, 3 de marzo de 2002
Juluapan, Col (apro)- Nunca hubo tantos vehículos de lujo en este lugar como los que trajeron, a principios de 1999, varios desconocidos que en esa época construyeron una casa en la periferia del poblado Con curiosidad y desconfianza, los lugareños vieron de pronto transitar por sus calles empedradas camionetas Lobo, Durango, Suburban, y automóviles Jetta, Stratus, Sable e Intrepid, con placas del Distrito Federal, Guanajuato o con permisos provisionales para circular expedidos en distintos estados Pero los recién llegados conjuraron cualquier duda sobre su identidad y procedencia con una frase que no admitía réplicas: "Trabajamos para el gobierno" Algunos de ellos, más explícitos todavía, exhibían ocasionalmente charola de la Policía Judicial Federal Con el paso de los meses, en medio de misteriosos periodos de ausencia y retornos intempestivos, los forasteros se dieron tiempo para participar en la vida de la comunidad y los alrededores, en sus fiestas, en asuntos cotidianos Y aunque lograron ser aceptados por la población, no pudieron evitar que un sector de ésta ?en particular los jóvenes? les aplicaran, en tono de broma y a escondidas, el mote de los narcos Más de un año había de transcurrir para que los habitantes de Juluapan se enteraran, con azoro, que aquellos hombres amigables y generosos eran en realidad miembros de una de las bandas de secuestradores más peligrosas del país, conocida como Los Mochadedos La noticia se esparció a finales de marzo de 2000, cuando los integrantes de un comando que intentó secuestrar a cinco empresarios colimenses fueron ubicados por las autoridades como los personajes que residieron los últimos tiempos en ese poblado Semanas después, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) informaría que los plagiarios formaban un grupo derivado de la organización de Alonso Avila Palafox, El Loncho, quien operaba en la región norte de México y murió a finales de 1999 en Sinaloa, en un enfrentamiento con la policía Y de acuerdo con la Procuraduría de Colima, el nuevo jefe de esta banda de secuestradores --que utilizó a Juluapan como refugio--, era Juan Manuel Lugo Serrano, El Chichí, quien a partir de entonces permaneció prófugo casi dos años y fue detenido el domingo 24 de febrero, junto con cuatro de sus cómplices en Melaque, Jalisco, por la policía de esa entidad Según la información dada a conocer el lunes 25 por las autoridades jalisciences, Lugo Serrano fue aprehendido cuando se investigaba el plagio del empresario Saúl Alcaraz Ruiz, de Puerto Vallarta, por quien sus captores exigían millón y medio de dólares Ya para estos tiempos, El Chichí, de 27 años, tiene órdenes de aprehensión por su presunta responsabilidad en varios secuestros ocurridos al menos en seis estados de la República: Baja California, Sinaloa, Sonora, Jalisco, Nayarit y Colima Entre los casos más sonados en el país, las autoridades lo relacionan con los plagios del empresario japonés Mamuro Konno y de un hijo del cantante Vicente Fernández Además de este último caso y el de Saúl Alcaraz, en Jalisco Juan Manuel Lugo es considerado responsable de los secuestros de una mujer en Zapotiltic, en enero último; de un ingeniero de ese mismo lugar en julio del año pasado, y de un ganadero en Magdalena, que fue asesinado, en junio de 2000 En Colima, El Chichí ha sido mencionado como uno de los integrantes de la banda que secuestró y mantuvo en su poder durante 50 días al agroproductor Felipe Michel Ruiz ?hermano del presidente municipal de esta ciudad, Enrique Michel Ruiz--, en octubre de 1999, y del grupo que intentó secuestrar a cinco empresarios colimenses, entre ellos el concesionario de la Coca Cola, Guillermo Brun Ramos; el exalcalde de la capital, Carlos Salazar Preciado, y el director del periódico El Mundo desde Colima, Manuel Sánchez de la Madrid, en marzo de 2000 Durante aquel operativo de rescate, iniciado unos minutos después de los hechos, falleció un policía municipal de Villa de Alvarez, y el secuestrador Adán Pérez Ramos El único participante directo del frustrado plagio que fue detenido es Juan Carlos Gutiérrez Nieblas, quien desde entonces permanece recluido en el Centro de Readaptación Social de Colima Ahora, junto con Juan Manuel Lugo Serrano, la policía jalisciense capturó a Ramón o Víctor Manuel Pérez Castellanos, conocido como El Mon; a Oscar Cárdenas; a Carlos Aguirre Joya o Samuel Serrano Villa, El Zapato, y a Ezequiel Sosa Ayón Originario de Campito Zamora, municipio de Sinaloa de Leyva, Sinaloa, El Chichí fue ?según la Procuraduría colimense-- uno de los forasteros que hace aproximadamente tres años llegaron a Juluapan, un poblado con cerca de 400 habitantes, ubicado a menos de 15 kilómetros al poniente de la capital de Colima De acuerdo con testimonios recabados entre algunos pobladores de esa comunidad, entre los primeros personajes vistos ahí, se encuentra Moisés Caballero Cárdenas, El Caballero ?que sigue prófugo--, quien a finales de 1998 adquirió un terreno a la salida al balneario El Picacho, donde meses después fue construida la casa donde habitarían los secuestradores por diversas temporadas "A mí me ofrecieron trabajo; me dijeron que si podía hacerles la construcción, pero yo tenía compromiso con otra obra en Villa de Alvarez, y les dije que si les urgía buscaran otra persona, porque no tenía tiempo en ese momento", narró Cristino Duarte Rodríguez, entonces comisario municipal de Juluapan En menos de seis meses terminaron la casa, y a partir de entonces los habitantes del poblado empezaron a ver a más individuos que llegaban a ese lugar a bordo de vehículos llamativos, unos acompañados de mujeres y niños Y tras el contacto frecuente, algunos de los recién llegados entablaron relaciones amistosas con lugareños En abril de 2000, un mes después de la balacera que se generó ante el intento de secuestro del grupo de empresarios locales, el gobernador, Fernando Moreno Peña, en su programa mensual de radio y televisión Un Nuevo Colima responsabilizó abiertamente a la población de Juluapan de haber protegido a los secuestradores durante más de un año Irónico, aseveró el mandatario que los secuestradores "aportaron dinero para construir el kiosco, pagaron todas las fiestas patronales, patrocinaron los recibimientos, eran los benefactores del pueblo? y (los habitantes) los protegieron; el comisario municipal nunca nos reportó la presencia de unos tipos ?raros?, de gente armada ni mucho menos, al contrario, veían muy bien que estuvieran ayudando al pueblo" En entrevista, el comisario Cristino Duarte replicó: "¿Cómo íbamos a hacer la denuncia si fueron unas personas que no se metían para nada con nadie? Ahora, como dije yo en el Ministerio Público, para hacer una denuncia debe haber una causa, aunque sea un pequeño problema Pero ellos siempre se portaron muy correctos Además, a nosotros no nos correspondía investigar, era obligación del propio gobierno" Añadió: "Es injusto que nos hayan tratado así, porque todos los mexicanos tenemos libre tránsito en cualquier pueblo o comunidad a donde vayamos; no íbamos a investigar a cualquier persona extraña que viniera" En relación con la construcción del kiosco, afirmó que es falso que lo hubiesen construido los secuestradores, y mostró una lista de más de 30 jefes de familia y organizaciones políticas, como el PRI estatal y regidores del PRD, que cooperaron con material y mano de obra Ahí aparece uno de los secuestradores, que se hacía llamar Valente, con una aportación de 30 sacos de cemento "Sólo por esa cooperación, que se vio normal como vecinos que eran esos señores de aquí, le dieron mucho realce al asunto y nos amolaron diciendo que ellos hicieron el kiosco", comentó Duarte --¿Y es verdad que pagaron las fiestas del pueblo? --Consumían cerveza, a manos llenas Y como vieron que la gente se iba inconforme con la calidad de los grupos musicales que venían, dieron al comité un porcentaje para la contratación de mejores grupos, que cobraban entre cinco y seis mil pesos, y ellos pusieron la mitad El comité aceptó inocentemente, sin saber qué tipo de personas eran ni de dónde provenía ese dinero, porque era lógico que ellos no iban a decir: ?miren, nosotros andamos en estos pasos? En este caso esto fue lo que pasó Hubo un error, una equivocación, no supimos en realidad cuál era su profesión Pero ellos participaban de manera natural en los bailes, aunque hubiera policías vigilando el orden y nadie sospechaba nada --¿Nunca hicieron algún desorden? --No, al contrario, en una ocasión hubo un problema con un joven del pueblo Lo detuvo la policía y se lo llevaron en una patrulla Entonces vinieron algunos de ellos y me dijeron: "Vimos que hubo un problema En caso que se ofrezca, estamos en la mejor disposición Nosotros tenemos charola federal --me la mostró ligeramente-- Si alguien se pone rebelde, nosotros le echamos la mano, lo agarramos y lo entregamos a las autoridades" Les agradecí y les dije que en caso que se ofreciera, les echaba un grito, pero nunca se ofreció En otra ocasión, uno de ellos atropelló a un niño de cuatro años, que resultó con heridas leves, pero lo llevaron a un hospital y cubrieron todos los gastos y la situación no pasó a mayores A partir de la presencia de los secuestradores encabezados por El Chichí, Juluapan recibió "mala fama" como "nido de delincuentes", dijo Cristino Duarte, por lo que la mayor parte de la población se molestó, pues "se dijo que a todos nos repartieron dinero, cosa que no sucedió Yo no percibí un peso de ellos, nos estamos acostumbrados a mancharnos las manos con dinero ajeno Nosotros trabajamos decentemente, no nos manchamos con un mugroso peso de esos señores"

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