Aún no toca fondo la crisis en el PRD

viernes, 12 de abril de 2002
México, D F (apro)- La turbulencia en el PRD no para Indiferencia, disgusto, reclamos y hasta recriminaciones mutuas se agudizan, debido a que las elecciones internas del 17 de marzo han sido calificadas de "sucias" Pese a ello, Rosario Robles Berlanga, apoyada por el "guía moral" del perredismo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se apresta a asumir el poder del Partido de la Revolución Democrática el próximo domingo 14 de abril Pero entre los perredistas crece también, simultáneamente, la exigencia de que se anule el proceso electoral, lo que refleja que la crisis en el PRD no toca fondo y que se agrava aún más, luego que la dirigente nacional del partido, Amalia García, exigió a Cuauhtémoc Cárdenas una "rectificación pública" sobre las acusaciones que hizo a la dirigencia que encabeza, de enturbiar las elecciones recientes Resulta que en las elecciones perredistas del 17 de marzo en el país hubo robo de paquetería, amenazas, coacción del voto y listados incompletos; un padrón irregular de 42 millones de militantes que permitió votar a "muertos" y migrantes; usurpación de funcionarios de casillas; casillas no instaladas; manipulación de empresas encuestadoras, desorganización en los informes finales del proceso y, por si fuera poco, violencia, antes y después, de los comicios Todo ello fue producto de la lucha entre los grupos, que en el PRD se disputan los mejores puestos, más que nada por la ganancia económica que por la labor social que, de acuerdo con sus estatutos, el instituto político tiene comprometida con la sociedad Juan N Guerra, José Villa y Raúl Correa, del grupo "rosarista", aceptan lo anterior; consideran que el hijo del general Lázaro Cárdenas debe seguir al frente, aunque no de manera oficial, del partido; y acusan a los "Chuchos", dirigidos por el senador Jesús Ortega, perdedor de la contienda electoral, de llevar a cabo una rebelión en contra del "caudillo" La realidad es que la rebeldía parte de las mismas bases perredistas, porque, dice Carolina Verduzco, excandidata a la presidencia nacional, "con la reciente elección se violó todo lo establecido en el congreso celebrado el pasado año en Zacatecas, donde se determinó que el sustento de la existencia perredista serían los comités de base en el país, lo que nunca sucedió Jesús Ortega Martínez, senador y candidato frustrado a la presidencia perredista, sostiene que el programa que dio origen al PRD hace trece años ya ha sido superado por una nueva realidad política y social; reconoce que el partido se ha mostrado contradictorio en los hechos con lo que se asienta en sus documentos básicos; se manifiesta por una verdadera "refundación" del perredismo, y su lucha, dice, es por que este instituto no se "pervierta" más, convirtiéndose en un espacio para satisfacer aspiraciones individuales y personales Por lo contrario, Rosario Robles pregona que el cardenismo es esencial para el partido, se dice de extrema izquierda, cuando, según analistas políticos ?Arturo Anguiano, Alejandro Alvarez Béjar, Rhina Roux y Paulina Fernández Christlieb, entre otros, sostienen que el PRD lo único que tiene de demócrata son sus siglas Lo cierto es que el llamado "partido de los pobres" atraviesa por una situación "bastante dramática", luego que el 2 de julio de 2000 perdió más de medio millón de votos y la mitad de sus legisladores federales; además, se desangra en disputas internas, cuando aún le falta enfrentar su desafío principal, que es el de convertirse en opción, alternativa de cambio y de gobierno Y cuando, como dice el politólogo Arnaldo Córdova, si bien la escisión es un peligro para el PRI, también lo es para el PRD, pues ya hay demasiadas frustraciones entre los perredistas como para que puedan seguir soportando el mismo "desorden y la indisciplina", o el "agandalle" de sus llamadas corrientes o "tribus" que, en opinión del analista, no son más que "grupúsculos ínfimos" "Peor que el PRI" Según Arnaldo Córdova, "después del 2 de julio" el PRD está peor que el PRI "Este partido, por lo menos, ya se liberó de su presidencialismo ¿Cuándo el PRD podrá dejar atrás el eterno calvario de su caudillismo?, pregunta en alusión al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, "guía moral" de los perredistas del país, quien se destacó por favorecer en la contienda interna a Rosario Robles Berlanga, exjefa de Gobierno del Distrito Federal En lo que toca a Jesús Ortega, su característica es la de lograr un partido en el que Cárdenas tenga menos presencia; lucha difícil de lograr, pues con esta fue la tercera ocasión que buscó alcanzar la presidencia del PRD, luego de protagonizar, en marzo de 1999 y junto con Amalia García, actual presidenta de los perredistas, una elección colmada de irregularidades al más fino estilo priista, lo que derivó en un grave desprestigio para el instituto político del que es fundador, luego de pertenecer al Partido Socialista de los Trabajadores (PST), Partido Mexicano Socialista (PMS) y el Frente Democrático Nacional (FDN) Tanto Rosario Robles, que con el apoyo de Cárdenas se muestra prepotente, como Jesús Ortega, "cuyo grupo ha secuestrado el partido", han hecho "trizas" al PRD, considera Raúl Alvarez Garín, exdirigente estudiantil del 68 y fundador del partido, donde encabeza el Movimiento de Bases Insurgentes (Mobi) Recuerda que el PRD fue conformado en 1988 por la Corriente Democrática del PRI, por un lado, y la izquierda socialista en toda su amplia gama, por el otro, y reconoce que, no obstante, el instituto político que representa a la izquierda mexicana es señalado en la actualidad de ser un partido pragmático, alejado de las clases sociales, conflictivo, clientelar, corporativo, burocrático, débil y enfrentado a una confusa crisis interna, lo que obliga a la urgencia de lograr su verdadera "refundación" y convertirse en un partido capaz de llegar al poder Definido hasta 1994 como un partido de izquierda en su Declaración de Principios, en la práctica el PRD, acepta Jesús Ortega, aún no lo ha demostrado, de ahí que deba renovar conceptualmente su identidad "Sobrellevamos todavía --explica el senador-- en algunas de nuestras concepciones y en aspectos de nuestra práctica, en una espesa mezcla, el ingrediente de una cultura autoritaria desprendida de la historia política del país, con el aderezo de la tradición antidemocrática en el quehacer de la izquierda socialista y el priismo "Nuestros estatutos y nuestros procedimientos de organización son, en el papel, democráticos, pero no corresponden, en la realidad, a la práctica que realizamos Nuestro discurso busca impulsar la construcción de una sociedad democrática, pero nuestra práctica interna no es congruente con lo que postulamos", confiesa Y destaca que el PRD, como expresión de una nueva izquierda democrática, debe asumir, de una vez por todas, que el acceso al ejercicio del poder político sólo podrá ser resultado de la voluntad expresa y consciente de la mayoría de los ciudadanos "Esto implica convencerlos con la congruencia en nuestras acciones y con la justeza de nuestras razones" De acuerdo con el senador por Aguascalientes, el PRD por el que lucha debe revalorar el quehacer político, como una actividad al servicio colectivo, despojarse de los esquemas simplistas y dogmáticos que interpretan a la sociedad de manera rígida, no solapar ni permitir la afiliación forzada, acabar con los "grupos" de presión para dar paso a verdaderas corrientes de opinión y, principalmente, representar los intereses de los pobres, pero también de otros sectores, esto es, que no excluya a nadie en su consecución y materialización Así, dice, el PRD, como un partido real de la izquierda democrática debe, además, asumir la tolerancia como principio básico y fundamental, lo que implica el reconocimiento de la diversidad política y social de la sociedad mexicana; por lo tanto, "los que piensan de manera diferente a nosotros, deben ser respetados", es decir, "debemos ser oposición consecuente" Pero que "no se manche", dicen por separado José Villa y Raúl Correa, el primero exconsejero político del PRD y el otro analista político del partido "Ortega debe recordar que se hizo a la sombra de Cuauhtémoc y, por lo tanto, no debe atacar a su impulsor, a menos que su objetivo, muy difícil, sea desbancarlo" Y los otros, orteguistas, presumen que en su lucha "ganamos la secretaría general y 80 por ciento del Consejo Político Nacional; afirman que el partido es suyo y que los otros se los quieren arrebatar En el fondo, coinciden los investigadores, el PRD, como símbolo de la izquierda mexicana, nunca existió